Para el grupo Motherflowers, compuesto por Irepelusa, Frank Lucas y Veztalone, la música se ha convertido en un puente que les ha permitido llegar a diferentes lugares y precisamente uno de ellos ha sido el Perú, que ha dejado de ser una simple parada en sus giras para convertirse en una fuente de inspiración constante. Mientras celebran el lanzamiento de su disco más reciente, “Que vayan y lo cuenten”, los integrantes no ocultan su profunda fascinación por la cultura popular peruana. Es así que en medio de la entrevista con Somos, surgió una confesión de Frank: el deseo de colaborar con la legendaria Rossy War, nuestra reina de la Tecnocumbia.
MIRA: Ivalú Acurio, la hija de dos íconos de la gastronomía que sigue sus pasos y hoy lidera siete locales en Suiza
Este interés por la intérprete de ‘Que te perdone Dios’ no es un capricho pasajero; para el trío venezolano, la figura de Rossy representa esa autenticidad y ese “sabor” que atraviesa las fronteras sudamericanas. Al igual que ellos, que mezclan lo urbano con lo psicodélico, ven en la música popular peruana una raíz vibrante que encaja perfectamente con su propia búsqueda de sonidos orgánicos y populares que definen su identidad actual.
“Que vayan y lo cuenten” es un álbum que funciona como una bitácora de viaje. Aunque concebido y grabado en Bogotá, una ciudad fría y bastante lejos del caribe, irradia, contradictoriamente, ese calor tropical que gusta más cuando el mar está cerca. “Este (álbum) está más tropical y más caribeño a pesar de que se hizo en Bogotá, justamente porque no estamos en la costa viviendo y la anhelamos más”, señaló Veztalone.
La distancua generó una especie de “hambre de mar”. Ese anhelo de caribe se filtró en las composiciones, resultando en un sonido mucho más bailable y tropical que sus trabajos anteriores.
Canciones como “Mi casita” son el corazón emocional de esta producción. En ella se explora la psicología del migrante, ese sentimiento de llevar el hogar en la espalda y la construcción de una identidad que se nutre de varios lugares a la vez. Para la banda, el álbum es la evolución natural de lo que ellos denominan “retrofuturismo psicotrópico”: un universo sonoro donde la psicodelia de los años 70 convive con los ritmos de la costa colombiana y la energía de la calle, una calle latinoamericana. “Es un disco que se siente caribeño precisamente porque fue hecho desde la nostalgia de quienes extrañan su tierra”, aseguró Veztalone.
El paso de Motherflowers por el Perú ha sido determinante. Durante la entrevista, el grupo recordó con especial afecto cómo las vivencias en ciudades como Lima han moldeado su perspectiva. Para ellos, el público peruano tiene una sensibilidad especial para lo “tropical”, algo que resuena con su propia herencia venezolana.
El título del álbum, “Que vayan y lo cuenten”, nace de esa necesidad de comunicación. Es un llamado a que las historias de resiliencia, de fiesta y de búsqueda personal no se queden en el estudio de grabación, sino que circulen por las calles. Es un reconocimiento a su propio camino: a diferencia de Retrofuturismopsicotropical y Mamá Flor, que quizás exploraban conceptos más abstractos, en este álbum se han permitido ser más frontales, más festivos y, sobre todo, más honestos con sus raíces. La influencia de la cumbia y el sabor de la calle son los hilos conductores que unen a Venezuela, Colombia, Perú y otros países sudamericanos en un solo manifiesto musical.
Motherflowers entiende que un disco no termina de nacer hasta que se encuentra con el público. Tras meses de trabajo en el estudio, la banda ya visualiza su retorno a los escenarios, y el Perú está en su radar inmediato. Aunque prefieren mantener “en secreto” sobre el anuncio oficial, adelantaron que la fecha clave para su posible reencuentro con los fanáticos peruanos sería le proximo 1 de mayo.
Eligieron esta fecha no solo por su carácter festivo, sino por la energía que se respira en las calles ese día. Saben que sus seguidores en Lima esperan con ansias escuchar en vivo temas como “Mi casita” o “Turromantik”, colaboración con L-Gante, y ellos están listos para entregar un show que capture toda la psicodelia y el sabor que destila el nuevo álbum.
En definitiva, Motherflowers continúa demostrando que son mucho más que una banda de género; son recolectores de historias. Entre el sueño de compartir un escenario con Rossy War y la consolidación de un sonido que abraza a todo el Caribe, el grupo deja claro que su misión es seguir creando un movimiento inclusivo y vibrante, y en esa línea, esperan que todos los que hayan escuchado el disco: “que vayan y lo cuenten”.




