En julio de 2025, un grupo de científicos liderados por el biólogo marino Yuri Hooker, bajo los auspicios y apoyo de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), inició una expedición en la que lograron obtener información inédita sobre la vida marina en la zona de influencia de las cordilleras profundas Grijalva, Alvarado y Sarmiento, ubicadas frente a las costas de Tumbes, Piura y Lambayeque. En ella usaron por primera vez en el Perú, el método BRUVS, y captaron impresionantes imágenes en video de la diversidad en la superficie de estas cordilleras.
En julio de 2025, un grupo de científicos liderados por el biólogo marino Yuri Hooker, bajo los auspicios y apoyo de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), inició una expedición en la que lograron obtener información inédita sobre la vida marina en la zona de influencia de las cordilleras profundas Grijalva, Alvarado y Sarmiento, ubicadas frente a las costas de Tumbes, Piura y Lambayeque. En ella usaron por primera vez en el Perú, el método BRUVS, y captaron impresionantes imágenes en video de la diversidad en la superficie de estas cordilleras.
Estas majestuosas formaciones geológicas son tres cadenas de montes submarinos con una extensión de 150 kilómetros, ubicadas a 35 millas de la costa peruana del norte. En este espacio, los investigadores determinaron zonas potencialmente importantes para la conservación de ecosistemas de aguas profundas, a través de la recopilación de muestras de especies pelágicas —aquellas que viven en la superficie — y el zooplancton, evaluados bajo el sistema del ADN ambiental incluyendo un análisis detallado de la batimetría y características geológicas del fondo marino. Estos resultados les permitirá tener indicios sobre los seres que viven en las profundidades y su conectividad con la superficie.
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“No existe en el mar peruano un lugar con una geografía submarina más extraordinaria que la que encontramos en las cordilleras profundas del norte del Perú. Esta área potencialmente debe tener una biodiversidad única y abrumadora, puesto que la diversidad de hábitats la favorece. Acá tenemos tres cordilleras de más de 150 kilómetros cada una y con cúspides que sobrepasan los 2000 metros de profundidad, además de grandes pendientes y numerosos volcanes submarinos”, afirma Yuri Hooker, líder de la expedición.
Investigadores preparando una BRUVS para sumergirla en el sector. Foto: Yuri Hooker / SPDA
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Durante las salidas, el grupo usó el método BRUVS (Baited Remote Underwater Video Stations) para analizar y registrar especies y ecosistemas en este sector. Este método, aplicado por primera vez en el Perú, consiste en sumergir una estructura metálica que tiene anclada una cámara de video y un brazo con una red o bolsa llena de carnada que, al posicionarse, atrae a diversas especies lo que permite registrar especies pelágicas como tiburones, rayas o grandes peces que suelen evitar el contacto humano.
“Con esta primera expedición podemos acercarnos a entender cómo la vida se desarrolla en estos ecosistemas frágiles y vitales para la humanidad. Además, el uso de las BRUVS ha brindado información para evaluar y estimar la salud de los ecosistemas marinos a través de la presencia de grandes depredadores, como los tiburones o las rayas”, señala Jimpson Dávila, director de Gobernanza Marina de la SPDA.
Gracias al uso de esta técnica, los científicos pudieron conseguir por primera vez en el Perú las impresionantes imágenes de tiburones, entre ellas un tiburón diamante (Isurus oxyrinchus) en su hábitat natural. Además, en resultados preliminares, Hooker señala que existirían especies aún no registradas en nuestro mar que habitarían esta zona. Estas se conocerán en una publicación que será difundida próximamente y que permitiría futuros esfuerzos de investigación y conservación.




