La vida política del país durante los últimos diez años ha sido una montaña rusa en la que la inestabilidad, los escándalos y los desgobiernos se instalaron entre los peruanos. Ya casi nos habíamos olvidado lo que era una transición y los modales democráticos habían quedado guardados en un cajón.
Quizás para algunos hay gestos que podrían tomarse como parte del protocolo, la pose para una foto, pero significan más que una imagen viral en redes.
Por la Oficina de la Presidenta Electa hemos visto desfilar a excandidatos presidenciales —como Carlos Álvarez, Enrique Valderrama del Apra y Wolfgang Grozo—, a exministros y exparlamentarios del segundo gobierno de Alan García, a dirigentes del Sutep y al alcalde de Puno, Javier Ponce. Es decir, una variopinta gama de personajes que se suman al saludo democrático, más allá de las naturales discrepancias. A estos gestos hay que sumar el del alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, que incluso ayer se le vio trabajando con Fujimori en el tema de El Niño, y se dio el primer encuentro de la mandataria electa con el presidente José María Balcázar.
En medio de todo esto, qué importante ha sido el encuentro entre el excandidato presidencial Rafael López Aliaga y Keiko Fujimori. Ella lo recibió con un abrazo y le sostuvo que ella ganó limpiamente las elecciones, en clara alusión a que las irregularidades denunciadas en la primera vuelta no afectaron nada el triunfo de la señora Fujimori.
En el olvido quedaron los adjetivos lanzados a Keiko Fujimori desde las huestes de Renovación Popular en la campaña, e incluso antes. Parece que por fin se puede entender que el país no necesita de rencillas entre quienes tienen un mismo objetivo.
En esa línea, Renovación Popular planteó un bloque parlamentario. Se entiende que es una coalición de derecha que buscará hacer frente a la alianza de Ahora Nación, Juntos por el Perú y Obras.
Los bloques izquierda-derecha están plenamente definidos en el Parlamento, pero falta preguntarse: ¿cuál será el papel de la bancada del Partido del Buen Gobierno? Jorge Nieto, su excandidato presidencial, ha adelantado que no aceptaría cargo alguno en el gobierno de Fujimori y que serán una “oposición leal al Perú”. Por cierto, aún no hemos visto el saludo de Nieto a la presidenta electa, tal como lo han hecho otros expostulantes que se acercaron hasta la oficina donde despacha la lideresa de Fuerza Popular.
Más allá de las coaliciones y la toma de posiciones de algunas bancadas, lo que importa al momento de las decisiones son los votos, precisamente cuando se vienen perfilando nombres para integrar la Mesa Directiva en las cámaras de diputados y senadores. Cecilia Chacón y Miguel Torres son las cartas del fujimorismo para encabezarlas, mientras que en Renovación Popular ha surgido la opción de Norma Yarrow como propuesta para presidir la Cámara de Diputados.
Votos son amores y no buenas razones. En los próximos días veremos hasta dónde llegan los modales democráticos.













