Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Una ciudad como Lima nos puede hacer creer —porque es más una creencia que un hecho— que el silencio absoluto es un alivio. Hasta que no se escucha nada: las palabras dulces del ser amado, la grosería hiriente de una madre furibunda, la forma en que se pronuncia tu propio nombre. ¿Cómo vivir en un mundo que no puedes oír y que tampoco te escucha? “Mirada en silencio” parte de esa experiencia cotidiana —la de miles de personas sordas— y la lleva al escenario del Auditorio del Museo de Arte de Lima (MALI), donde estrenará esta obra creada e interpretada por un elenco de actores sordos e hipoacúsicos.
Una ciudad como Lima nos puede hacer creer —porque es más una creencia que un hecho— que el silencio absoluto es un alivio. Hasta que no se escucha nada: las palabras dulces del ser amado, la grosería hiriente de una madre furibunda, la forma en que se pronuncia tu propio nombre. ¿Cómo vivir en un mundo que no puedes oír y que tampoco te escucha? “Mirada en silencio” parte de esa experiencia cotidiana —la de miles de personas sordas— y la lleva al escenario del Auditorio del Museo de Arte de Lima (MALI), donde estrenará esta obra creada e interpretada por un elenco de actores sordos e hipoacúsicos.

La obra nació tras siete meses de trabajo en un taller gratuito de teatro físico impulsado por el Museo de Arte de Lima, una iniciativa que buscó abrir espacios de formación escénica para personas sordas. (Fotos: Cortesía MALI)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Tras siete meses de trabajo en un taller gratuito de teatro físico impulsado por el Museo, la puesta en escena sigue a una joven sorda —interpretada por María Adelaida Tarazona (24)— que llega a la universidad convencida de que el conocimiento debería ser un territorio abierto. Allí descubre otra cosa: no hay intérpretes, no hay accesibilidad, no hay protocolos. El aula se convierte en un espacio donde todos hablan y nadie parece preguntarse quién queda fuera de esa conversación. A ese conflicto público se suma otro privado: en casa, su madre no sabe cómo acercarse a ella y la distancia termina transformándose en rechazo.
“El mundo no está diseñado para personas con capacidades distintas. Yo tengo una hija autista y sé que tampoco está diseñado para ella; tiene muchísimas trabas. Y esas trabas son tremendas, incluso dentro de la propia familia”, señala el director de la obra, Jonathan Pittman.
En escena, el cuerpo se convierte en el principal medio de comunicación: gestos, miradas y desplazamientos reemplazan a la palabra para narrar la historia de una joven que enfrenta barreras en la universidad y en su propia casa. (Fotos: Cortesía MALI)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
No se dice “sordomudo”, un término mal empleado que las propias personas sordas corrigen con frecuencia. Así lo remarcan quienes integran el elenco: Maria Adelaida Tarazona, Gladys Lorena Quiroz, Isaac Valverde Domínguez, Jorge Herran Alcedo, Luisa Brock Portilla, Aurora Berdiales Juscamaita, Jimena Koc Félix, Ricardo Bernal Morales y José Morales Vizcarra. Para la mayoría, esta es su primera experiencia teatral. Herran, actor sordo con mayor recorrido formativo, lo explica desde el oficio: “Yo pude comunicarme con el cuerpo y el gesto. Yo pude estar en el escenario, mostrar quién soy y conectar con el público. Y trabajar con el director. Quiero aprender más y mejorar cada día como actor”.
En los talleres de teatro para oyentes, lo primero que suele enseñarse es a expresarse con el cuerpo: desconfiar de la palabra automática y buscar la verdad en el gesto. En la comunidad sorda, esa etapa inicial se condensa, porque el cuerpo asumió desde hace tiempo su papel como principal medio de comunicación. “Si no se expresan en grande con el rostro, con los gestos, no se dejan entender”, explica Pittman.
Dirigida por Jonathan Pittman, la puesta en escena plantea una reflexión sobre la falta de accesibilidad en espacios educativos y culturales, y sobre los prejuicios que todavía enfrenta la comunidad sorda. (Fotos: Cortesía MALI)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Sin embargo, antes de poder formarse como actores, muchos de ellos se enfrentaron a una primera barrera: el acceso mismo a la formación teatral. En más de una ocasión fueron rechazados en talleres debido a su condición de sordos. Y cuando finalmente lograban ingresar, aparecía otro obstáculo: pagar de su propio bolsillo a un intérprete que mediara la comunicación entre profesor y alumno.
Para Pittman, ese contexto es precisamente el punto de partida del proyecto. “Cuando uno no conoce, genera prejuicios y termina discriminando. La cosa cambia cuando empiezas a conocer, y esta obra busca justamente eso”, señala el director, quien ve en esta experiencia un objetivo más amplio: consolidar un elenco estable y abrir un camino de profesionalización para actores sordos.
Sobra la obra
Mirada en silencio
El sábado 21 de marzo, a las 7:00 p.m., en el Auditorio del Museo de Arte de Lima. Entradas disponibles en Joinnus.




