La noche del último jueves, el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, conocido como Maranguita, fue escenario de un incendio de gran magnitud que generó momentos de tensión, temor y angustia tanto al interior del recinto como en los alrededores del distrito de San Miguel, donde familiares de los internos acudieron para exigir explicaciones.
El siniestro se originó luego de que 72 internos prendieran fuego a colchones como parte de un motín, lo que desató una emergencia que obligó la inmediata intervención del Programa Nacional de Centros Juveniles (Pronacej), entidad adscrita al Ministerio de Justicia encargada de la gestión de Maranguita, así como posteriormente del Cuerpo General de Bomberos y la Policía Nacional.
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De acuerdo con información oficial brindada a El Comercio por el Pronacej, el incendio se registró a las 9:18 de la noche en el pabellón Jesús Nazareno, uno de los ambientes del centro juvenil donde se encontraban alojados los internos que protagonizaron el disturbio. La quema deliberada de colchones en el primer piso provocó que las llamas se propagaran con rapidez y que una densa humareda negra se elevara sobre el establecimiento durante casi 40 minutos, generando alarma entre los vecinos de la zona.

Desde las viviendas cercanas, varios residentes reportaron haber escuchado gritos, golpes y un movimiento inusual en el interior del centro juvenil. Minutos después, comenzaron a circular en redes sociales diversos videos grabados por los propios vecinos, en los que se apreciaban intensas lenguas de fuego y columnas de humo saliendo desde el interior de Maranguita, imágenes que evidenciaban la magnitud del incidente.
En diálogo con El Comercio, el jefe de seguridad del Pronacej, Juan José Roncagliolo Monge, sostuvo que no se registraron heridos durante el incidente. “En estos momentos, los adolescentes están debidamente custodiados y resguardados. No hubo ninguna complicación. El personal tampoco sufrió ningún daño”, señaló.
Asimismo, aclaró que, respecto al origen del motín, un equipo técnico disciplinario viene realizando un análisis exhaustivo de las grabaciones de las cámaras de seguridad del centro juvenil, con el fin de determinar las causas y las responsabilidades de lo ocurrido.
“Hemos ejecutado acciones de manera inmediata. Nuestro equipo de crisis alertó a la Policía y a los bomberos. Hicimos todo lo posible para resguardar a los internos, alejándolos de ese pabellón, hasta que finalmente llegaron las autoridades correspondientes para apagar el fuego”, explicó.
Precisó además que todos los internos permanecen en el establecimiento y que no presentaron cuadros de intoxicación ni problemas de salud tras el incendio. Añadió que se les brindó la posibilidad de comunicarse con sus familiares para informarles sobre su estado de salud.
Respecto a los daños materiales, indicó que “el pabellón Jesús Nazareno no ha sufrido un impacto mayor, más allá de la quema de colchones”. Agregó que el equipo de mantenimiento realizó labores de limpieza en la zona para que los adolescentes puedan retomar sus actividades habituales en ese espacio, donde suelen reunirse. “Hemos hecho lo posible para que sus rutinas no se vean afectadas”, afirmó.
“La comunicación con los bomberos y la Policía ha sido fluida. Asimismo, reitero que se brindaron facilidades para que los internos se comuniquen con sus familias y les informen sobre su óptimo estado de salud. Los familiares pueden guardar la calma de que los menores están resguardados aquí”, añadió.
Sostuvo que, para prevenir que un hecho similar vuelva a ocurrir, dentro del establecimiento se viene reforzando la orientación psicológica, educativa y social a todos los adolescentes en conflicto con la ley, con el objetivo de que “se sientan bien y no generen estos conflictos que, al final, los perjudican a ellos mismos”.

Familiares denuncian falta de información y presuntos maltratos
Pese a las declaraciones brindadas por Roncagliolo Monge, familiares de los internos señalaron que vivieron momentos de angustia debido a la falta de información por parte del personal de Maranguita. Indicaron que, junto a la Policía, constataron que un grupo de internos terminó afectado por la inhalación de humo, al punto de requerir atención médica.
Decenas de familiares se congregaron en los exteriores del centro juvenil, visiblemente alterados por la falta de información. Entre gritos, reclamos y momentos de tensión, exigieron conocer el estado de salud de los adolescentes recluidos y denunciaron presuntos maltratos en su contra.
Una madre de familia expresó su indignación. “Mi hijo me dijo que les están pegando. Yo solo necesito saber si él está bien o no. Todavía no me dicen nada. Les pegan fuerte”, declaró, visiblemente afectada, mientras otros familiares increpaban a los agentes apostados en la zona.
“Salen como burlándose, nos cierran la puerta y no nos informan nada”, reclamó otra mujer, quien aseguró que permanecería en el lugar hasta obtener respuestas.

La indignación aumentó cuando los familiares denunciaron el ingreso de nueve internos trasladados desde Piura en plena crisis. Según sus testimonios, el traslado ocurrió durante la madrugada, pese a que el establecimiento acababa de sufrir un incendio. “¿Cómo traen más internos si no solucionan lo que pasó con nuestros hijos?”, cuestionaron.
Finalmente, la Policía informó que dos personas resultaron heridas durante el motín. Uno de ellos es un agente de seguridad, quien sufrió una herida en la cabeza tras ser impactado por un objeto contundente lanzado desde el segundo piso del pabellón.
Antecedentes
Los familiares de los internos han expresado reiteradas quejas por los presuntos abusos que vivirían sus hijos en el centro juvenil por parte de las autoridades, una situación que habría generado no solo este motín, sino también otros episodios similares registrados a lo largo de los años.
En 2019, por ejemplo, se produjo un motín en Maranguita cuando 120 internos del pabellón San Martín prendieron fuego a colchones. Más recientemente, en 2024, se registró un hecho similar; un grupo de jóvenes del programa II quemó de manera intencional seis colchones. Aunque el incendio se limitó a una zona específica, la situación puso en alerta máxima a las autoridades del centro.

Asimismo, el año pasado se frustró un intento de motín. Como medida preventiva, los agentes de seguridad trasladaron a 25 internos de Maranguita al Anexo III del penal Ancón II, aprovechando que estos jóvenes ya habían cumplido la mayoría de edad.
Los problemas no se han limitado a los motines. En mayo de 2025 también se registró una fuga que generó conmoción entre los vecinos de San Miguel. Seis internos escaparon durante la madrugada del viernes 2 de mayo, utilizando una soga elaborada con jeans y telas.
Una persona que trabaja en la zona relató cómo los jóvenes lograron salir del establecimiento y señaló que, desde su perspectiva, la fuga presentaba indicios de haber sido planificada.
De este modo, el caso ocurrido esta semana es solo uno de los tantos episodios de tensión registrados en Maranguita.














