
“Cobre, oro y plomo representaron el 55% de las exportaciones totales de nuestro país en el 2024”, resaltó Henry Luna, viceministro de Minería, en un reciente foro minero.
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Se trata de un significativo flujo de divisas que podría emanar con más ímpetu si aprovechamos el favorable viento externo (de los precios de los minerales) para incrementar nuestra producción metálica a través del desarrollo de nuevos proyectos mineros.
Ocurre, sin embargo, que la mayor parte de estos se encuentran rezagados o diferidos, con consecuencias negativas para el esfuerzo productivo.
MINERÍA ILEGAL
Sucede así con la producción de oro, que ha caído a la mitad en los últimos 18 años, mientras que la producción informal e ilegal de este metal se ha multiplicado siete veces en igual periodo de tiempo, señala Julia Torreblanca, presidenta de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE).
“Lo paradójico es que, mientras que los proyectos mineros grandes (que mueven la aguja en términos de inversión, empleo y efectos encadenados) no avanzan, a la actividad minera ilegal le va espectacular”, manifiesta Víctor Fuentes, economista principal del Instituto Peruano de Economía (IPE).
Así, el IPE calcula que la producción informal e ilegal de oro habría crecido 31% en el 2024 (de 70 a 92 toneladas), en contraste con el débil incremento en la producción formal de oro, de apenas 6,9% (de 101 a 108 toneladas).
Esto, debido a lo difícil que resulta para una minera grande, mediana o pequeña sacar un proyecto minero adelante, debido a “razones ajenas a la empresa, vinculadas principalmente a la tramitología y a los conflictos sociales”, refiere Fuentes.
De allí el limitado entusiasmo que ha despertado en el sector minero-energético la “noticia bomba” del incremento de la Cartera de Proyectos de Inversión Minera, de US$55 mil millones a US$63 mil millones.
NUEVA CARTERA
“En el 2024 estábamos en nuestro secular portafolio de 51 proyectos por US$55 mil millones. Y ahora, en el 2025, estamos en 68 proyectos con US$63 mil millones de inversión”, anunció el titular del Minem, Jorge Montero, en el PDAC 2025.
“Lo tenemos registrado y lo podemos sustentar. Esta es una muy buena noticia”, añadió el funcionario.
Para Carlos Gálvez, ex presidente de la SNMPE, se trata de un anuncio que no lo impacta debido a que la cartera de proyectos mineros “está parqueada en el mismo lugar desde hace más de una década”.

“La idea no es poner más nombres al papel, sino lograr que los proyectos se muevan. Ese es el desafío principal”, apunta el ex líder gremial.
Hasta el cierre de esta edición no se conocían los nombres de los nuevos proyectos que se han sumado a la Cartera de Inversión Minera (17 más) ni tampoco sus montos de inversión. Los especialistas consultados para este informe opinan, empero, que se trataría de proyectos pequeños, que no moverían la aguja de la economía.
Esto, debido a que no existe información que acredite el descubrimiento de grandes yacimientos en años recientes.
La diferencia de US$8 mil millones que trae aparejada la nueva cartera se explicaría, en ese sentido, por el incremento de costos en los proyectos ya existentes, como Tía María, que ha aumentado su Capex, de US$1.400 millones a US$1.802 millones.
Ello, por efecto de la inflación, pues “las maquinarias y equipos para minería han subido de precio en los últimos años”, anota Carlos Gálvez.
TÍA MARÍA
“Básicamente, el portafolio de proyectos de inversión minera sigue siendo el mismo, aunque con algunos cambios de matiz en cuanto a fechas o algún alcance”, manifiesta Juan Carlos Ortiz, vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).

En esa línea, el IPE estima que no habrá un cambio sustancial en la cartera de proyectos en el 2025. Por el contrario, visualiza “con algo de riesgo, que los (proyectos) que ahora están en ejecución puedan continuar a buen ritmo”.
De allí, advierte Fuentes, la importancia de desarrollar Tía María (US$1.806 millones), debido a su efecto dinamizador sobre otros proyectos en el sur del país y sobre la economía del Perú.
Rómulo Mucho, ex ministro de Energía y Minas calcula que la puesta en operación de dicho proyecto cuprífero va a incrementar el PBI nacional en 0,4%.
Se trata de una iniciativa cuyo desarrollo parece encaminado, debido a que su operador, Southern Copper, “ya se encuentra trabajando en las obras tempranas (pre-construcción) con más de 700 operarios in situ”, precisa Mucho.
El Minem estima, efectivamente, que la construcción de las obras principales de Tía María arrancaría en agosto o setiembre de este año. ¿Pero, qué proyectos vienen a continuación?
PROYECTOS A LA VISTA
En una reciente reunión con la prensa especializada en minería, el ministro Montero señaló que “los proyectos mineros que se vienen” son Tía María, Zafranal (US$1.900 millones) y Pampa de Pongo (US$1.781 millones).

Y, junto con ellos, otros proyectos de “menor dimensión que están avanzando con sus trámites”.
Esos proyectos son Reposición Inmaculada (US$1.319 millones) y Reposición Antamina (US&1.600 millones), ambas iniciativas brownfield que no buscan incrementar producción sino mantenerla.
En paralelo, hay otros tres proyectos que han finalizado construcción o que estarían por finalizarla este año. Se trata de la ampliación de Toromocho (US$815 millones), Yumpag (US$110 millones) y San Gabriel (US$470 millones).
“En resumen, hay dos grandes proyectos que esperan la decisión de sus dueños para empezar a invertir: Tía María y Zafranal. Y están los proyectos para mantener capacidad de producción o aumentarla en 20%. Ese es el portafolio realista”, señala Ortiz.
Los demás, agrega, va a seguir siendo un “portafolio a mediano plazo”.
SHOCK DESREGULATORIO
De acuerdo a estimaciones del IPE, la inversión anual en minería debería duplicarse (de US$5.000 millones a US$10 mil millones) si pretendemos aprovechar el viento favorable de los precios de los metales.

Es más, el ex ministro Mucho calcula que se requiere una inversión de US$25 mil millones para incrementar la producción de cobre en 1 millón de toneladas adicionales (a 3,7 millones de toneladas), con lo que volveríamos a ocupar la segunda posición en el ranking global, superando al Congo.
De allí, la expectativa levantada por las iniciativas de destrabe de inversiones, lanzadas por el Minem y el MEF en las últimas semanas.
Nos referimos, de manera particular, a las relacionadas con la agilización del proceso de Consulta Previa, a la implementación efectiva de la Ventanilla Única Digital (VUD) del sector minero y a la aplicación del shock desregulatorio para todas las actividades productivas.
A entender de Julia Torreblanca, estos anuncios constituyen una “oportunidad estratégica” para consolidar el Perú como un destino atractivo para las inversiones.
“Necesitamos reducir trámites y obtener permisos en el menor tiempo para lograr que se materialicen todos aquellos proyectos que han sido anunciados por el Minem y los que están por anunciarse también”, exclama la lideresa gremial.
Los especialistas consultados urgen pasar a la acción, pues, de lo contrario, seguiremos hablando de la misma cartera de proyectos mineros en el 2030.