Miles de personas se concentraron este jueves en la Plaza de Bolívar de Bogotá para defender el “salario vital” que propone el Gobierno y rechazar la suspensión que hizo el máximo tribunal administrativo de Colombia al decreto que aumentó el salario mínimo en un 23,7 % para este año.
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La medida fue presentada como la implantación del “salario mínimo vital” y para este año quedó en dos millones de pesos mensuales (unos 546 dólares), incluyendo el auxilio de transporte.
El viernes pasado, el Consejo de Estado, máximo tribunal de lo contencioso administrativo, ordenó la suspensión provisional de ese decreto y exigió al Gobierno presentar uno nuevo aplicando “integralmente los criterios legales y constitucionales vigentes” que expliquen el incremento.
Ruiz calificó la decisión del Consejo de Estado de “incorrecta” y “arbitraria”, al considerar que vulnera los derechos de los trabajadores, las madres cabeza de familia y de sectores como el sanitario, que, según afirmó, no reciben remuneración acorde con su labor.
Por su parte, el presidente de la seccional Bogotá de la Asociación Colombiana de Empleados Bancarios (Aceb), Luís Ortiz, aseguró a EFE que su organización respalda el incremento del salario mínimo al considerar que el ingreso mínimo vigente antes de finalizar el año anterior no alcanzaba para responder a las necesidades de los trabajadores en Colombia.
“El aumento del salario mínimo representa un alivio económico para los trabajadores y las familias menos favorecidas”, señaló.
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El incremento, el más alto en este siglo en el país, fue ampliamente criticado en su momento por sectores empresariales y analistas económicos, que advirtieron sobre su posible impacto en la inflación y el empleo.
Sin embargo, con el país en vísperas de elecciones legislativas el 8 de marzo y presidenciales el 31 de mayo, la subida del salario mínimo cuenta con amplio respaldo político porque nadie quiere asumir el costo electoral de quitar a los trabajadores lo que el propio Petro considera un derecho adquirido.
En este sentido, los manifestantes reiteraron su apoyo al presidente y al Ejecutivo, coreando el nombre del mandatario y aguardando su eventual aparición para pronunciar su discurso ante los asistentes.
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