La cinta, dividida en 16 microhistorias satíricas, pretende explorar ciertos estereotipos y vicios de la sociedad argentina. Algunos de los relatos expuestos muestran a un cineasta que se aprovecha de comunidades indígenas para ganar reconocimiento internacional; un cura que trabaja en villas (asentamientos humanos) pero tiene actitudes egoístas; un político doble moral, entre otras escenas.
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“La película deja en evidencia muchos de los aspectos de la oscura e hipócrita agenda de los progres caviar (woke)”, publicó Milei en su cuenta de X, algunas horas después. A la noche, como orador en la Liberty International World Conference, el mandatario continuó promoviendo el filme. “Es una obra de arte y sus viñetas llaman a una profunda reflexión”, dijo considerándola un instrumento clave para su batalla cultural.
El CEO de Mercado Libre, Marcos Galperín, hizo eco del entusiasmo presidencial y también usó sus redes para promocionar la película. “¡Urgente a ver Homo Argentum! Hoy la veo tres veces”, publicó en su cuenta de X el empresario afín a la administración libertaria.
La promoción oficialista del filme -recién estrenado- dividió las aguas en la opinión pública. Desde sectores opositores al gobierno no demoraron en aparecer cuestionamientos a la película dirigida por la dupla Marianao Cohn y Gastón Duprat. Además del juicio estético, el trabajo fue criticado por el aparente sesgo ideológico.

Para Lorena Álvarez, periodista cultural y columnista de “Panamá Revista”, era previsible la polarización ya que en los últimos años la revisión del cine argentino no escapa a la grieta política. “Esta película le entra como anillo al dedo al gobierno. Con el consumo económico estancado, es un buen momento para tirar lo de la batalla cultural y provocar que el otro responda”, precisó a El Comercio.
Por su lado, Tomás Dvoretzky, periodista de CNN Radio, valora la aparición del filme porque se sale del molde y que al cuestionar el relato progresista Milei lo entiende como un aliado. “El cine argentino necesitaba una obra de este tipo que no se pliegue a lo políticamente correcto, ni a los mandatos ideológicos de ciertas élites culturales”, mencionó a este Diario.
Durante la promoción del filme, los directores no eludieron el debate y, en una entrevista con Infobae, dijeron “nosotros pertenecemos a ese mundo progre, más mal que nos pese. Entonces podemos criticarlos”. Mientras la discusión era tendencia en redes y medios televisivos, las colas para verla iban engrosándose en las 488 salas, a nivel nacional, donde se exhibe.
La financiación del cine en discusión
Lo cierto es que la polémica ha jugado en favor de la cinta. Solo en sus dos primeros días en cartelera, Homo Argentum vendió más de 180 mil entradas, y de acuerdo a la consultora Ultracine, en sus primeros siete días (se estrenó el jueves 14) ha sido vista por 689,272 espectadores. De este modo se ha convertido en una de las tres películas nacionales más vistas de los últimos 30 años en su semana de estreno.
Con ese respaldo de taquilla, Milei salió a encarar a los críticos. “Les duele el éxito en una película sin financiamiento del Estado”, opinó.

Ante la política de recorte presupuestal del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), la aparición de la película también sirvió para avivar una discusión caliente sobre el financiamiento estatal en la industria audiovisual.
“Es una provocación del Gobierno para poner sobre la mesa uno de los ejes de su economía, que dice que el mercado regula todo solo, y del otro lado tenemos los artistas diciendo que eso no puede ser así”, dijo Álvarez.
El protagonista de la obra, Guillermo Francella, echó más leña al fuego diciendo que varias producciones nacionales son premiadas, pero que “le dan la espalda al público, no representan nadie” y “son vistas sólo por cuatro personas”. Estas declaraciones le valieron críticas de colegas como Pablo Echarri, Moria Casán o Esteban Lamothe, que consideraron nocivo ver el cine exclusivamente como una mercancía.
Álvarez refirió que es imposible pensar en un cine argentino hecho exclusivamente con capital privado, porque “no filmaría casi nadie. El cine quedaría en manos de poquísimas personas. Perderíamos descubrir grandes directores, porque también el apoyo estatal sirve para darle oportunidad a lo nuevo”.
Para Dvoretzky la subordinación estatal del cine generó una industria encerrada en sí misma, desentendida del espectador. “Lo que se necesita es un cambio de mentalidad: el cine argentino tiene que salir a competir, a buscar inversión privada, a arriesgar como lo hace cualquier emprendedor”, sostuvo.

Ad portas de un proceso electoral legislativo, el éxito comercial de “Homo Argentum” ha generado también discusiones sobre si puede leerse como un apoyo a las políticas de Javier Milei. El columnista de CNN Radio consideró que “más que leerlo como un apoyo explícito, lo interpretaría como un respaldo a una idea de cambio, ruptura, de aire fresco en la cultura”.
La crítica cultural Lorena Álvarez fue cauta al trazar posibles lecturas del suceso cinematográfico del año. “A fines de 2022 ‘Argentina 1985’, una película sobre los juicios a la dictadura militar, llenó las salas y dos minutos después ganó Milei las elecciones. Entonces, no porque la gente va al cine a ver un determinado producto se convalida una política”, apuntó.
Sí hubo financiamiento público
Pese a que el presidente Javier Milei puso a “Homo Argentum” como ejemplo de una película exitosa sin financiamiento estatal, se conoció en los últimos días que el film sí recibió subsidios públicos. La película participó en agosto 2024 del programa BA Producción Internacional del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Esta iniciativa reintegra a las productoras nacionales parte de los gastos que tienen en la realización de largometrajes o series. “Homo Argentum” fue uno de los proyectos ganadores, recibiendo 150 millones de pesos (150 mil dólares al tipo de cambio de la época) del gobierno porteño. Tras difundirse esta información, el intendente porteño Jorge Macri celebró que esta película haya sido apoyada por su gestión. ““Es la prueba de que cuando el sector público y el privado trabajan juntos se genera un círculo virtuoso de desarrollo, empleo e inversión real”, publicó en sus redes.













