La noche en que la cantautora peruana Flor Bromley supo que estaba nominada a los Grammy, venía de terminar una clase bilingüe con niños y, sin tiempo para volver a casa, se instaló en la sala de una amiga en Nueva York con una pantalla de YouTube abierta. “Estaba viendo la transmisión general, la de los grandes nombres, no mi categoría”, cuenta. La noticia llegó por teléfono, en la voz de su productora. La confirmación vino después, tras casi una hora de buscar el anuncio en línea. La emoción fue inmediata y contenida, de esas que se asientan despacio porque parecen demasiado grandes para entrar en un solo momento.
Ese reconocimiento —una nominación al Grammy estadounidense en la categoría Mejor Álbum de Música Infantil— es para Flor la validación de una apuesta sostenida durante años por un género que suele subestimarse.
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Con “Herstory”, su disco nominado, la artista peruana no busca solo entrener: quiere formar, abrir preguntas y sembrar referentes.
“Amplifica todo el esfuerzo que hacemos para educar a los niños a través de la música”, dice en comunicación telefónica. “Es una plataforma global que hace que el mensaje llegue más lejos”.
Flor llegó a Estados Unidos hace 17 años, con una formación sólida en teatro —estudió en el Teatro de la Universidad Católica (TUC)— y una inquietud por el teatro musical. Pero pronto entendió los límites del molde.
“Antes de lanzar mi primer álbum me dedicaba al teatro musical, audicionaba, hacía shows, quería hacer obras musicales, pero el rango de roles que me daban por ser latina en Estados Unidos, era muy limitado. En el teatro te estereotipan, mientras que la música puedes ser quién eres. Es un poco más auténtico porque es tu propio proyecto. Ahí fue donde me encontré a mí misma”, explica.
Ese giro fue decisivo. Hace una década lanzó su primer álbum y encontró, en la música infantil, un territorio creativo propio: auténtico, exigente y profundamente político en el mejor sentido.
“Herstory”, un juego de palabras que transforma history (la historia de “él”) en her story (la historia de “ella”), nace de la urgencia de contar historias de mujeres desde la infancia. Es un viaje musical que rescata las voces de mujeres que están cambiando el mundo: Greta Thunberg, Isabel Allende, Gloria Estefan, Emily Calandrelli, entre otras.
Son diez canciones originales, grabadas entre 2024 y 2025, que viajan por distintos continentes y ritmos, con la idea de que cada historia tenga su propio pulso y lugar.
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La responsabilidad, para Bromley, es central. “La música infantil forma valores. No puede ser cualquier cosa”, afirma. Cada canción busca conectar con el ritmo y, a la vez, dejar una enseñanza: sobre empatía, cultura, esfuerzo e identidad. En Estados Unidos —dice— los niños viven a veces dentro de una burbuja. Su música quiere romperla. “Quiero que crezcan como ciudadanos globales. La empatía se aprende desde chicos”.
Hay historias que la transformaron mientras componía sus temas, como “I Run with my Heart”, canción inspirada en la maratonista africana Fatuma Roba. “Nunca había corrido. Pero mi hija, que tiene 10 años, me pidió que entrenara con ella para una carrera de 5K. Empecé a correr mientras componía la canción y me cambió la vida”, confiesa.
Los Grammy, para Flor Bromley, no son una meta final, sino un escalón. “Las semillas se plantan antes. Un premio no sirve si no tienes un proyecto claro”, asiente. Ella lo tiene. Gane o no, seguirá componiendo. Pero quiere que gane el álbum. Que llegue a más escuelas, más familias, más niños. Traducirlo, llevarlo a colegios, convertirlo en un libro.
“I Run with my Heart” es uno de los temas más personales de Bromley. (Foto: Carmen Stevens)













