“Muy ilusionado y emocionado de regresar a Panamericana TV, porque fue el lugar donde se me descubrió”, dice Jorge Benavides, y la memoria parece abrirle una puerta antigua. No vuelve solo a un canal. Vuelve al escenario de sus primeros pasos, a la escalera de ingreso donde, con apenas 18 años, aguardaba apoyado en una baranda, con la esperanza de que alguien le diera la oportunidad de mostrar su talento. Entonces no tenía fama, ni personajes, ni un público que lo reconociera en la calle. Solo la certeza de que quería hacer televisión.
“Muy ilusionado y emocionado de regresar a Panamericana TV, porque fue el lugar donde se me descubrió”, dice Jorge Benavides, y la memoria parece abrirle una puerta antigua. No vuelve solo a un canal. Vuelve al escenario de sus primeros pasos, a la escalera de ingreso donde, con apenas 18 años, aguardaba apoyado en una baranda, con la esperanza de que alguien le diera la oportunidad de mostrar su talento. Entonces no tenía fama, ni personajes, ni un público que lo reconociera en la calle. Solo la certeza de que quería hacer televisión.
Esa certeza lo acompaña todavía. Décadas después, Benavides retorna a Panamericana y, antes de cruzar la entrada, vuelve a detenerse frente a esa misma baranda, convertida ahora en un testigo silencioso de su historia. La mira y reconoce en ella el lugar exacto donde empezó todo: el punto al que hoy regresa como una de las figuras más queridas del humor peruano.
“Mientras esperaba, al primero que vi pasar fue al Gordo Cassareto, que ya era una figura de Panamericana. Le pasé la voz y generosamente se acercó. Me preguntó: ‘¿En qué te puedo ayudar?’. Le dije que era imitador, aunque estaba nerviosísimo y no sé si me expliqué bien. Entonces me dijo: ‘Espérame acá, voy a ver a quién te puedo mandar’. Y bueno, nunca salió nadie. Me quedé esperando con ilusión”, recuerda Benavides sonriente.
Esa primera puerta no se abrió aquel día, pero poco después apareció otra decisiva. Augusto Ferrando fue quien descubrió a Benavides en “Trampolín a la fama”, el programa que terminó haciendo honor a su nombre en la vida del humorista.
“Al comienzo no entendía mucho el nombre del programa, pero en mi caso sí funcionó. Fue realmente un trampolín a la fama, el lugar donde se me descubrió. Y qué mejor descubridor que Ferrando”, dice.
Tras su paso como invitado por “Trampolín…”, Jorge llegó a “Risas y salsa”, otro espacio clave en su formación como imitador.
Jorge Benavides Gastello, nació en Lima el 9 de abril de 1967, más conocido como Jorge Benavides y en su faceta artística sólo como JB. De pequeño participó en el programa Hola Yola, luego se presentó como invitado en el programa Trampolín a la fama, para posteriormente unirse al elenco de Risas y Salsas. (Foto: GEC Archivo)
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“Recuerdo que estaba en el sótano de Panamericana haciendo unas pruebas con otros imitadores, como en un casting. Bajó Moisés Chiok, que era director de ‘Risas y salsa’, me vio imitar a Iván Márquez y a Guido Lombardi, luego me hizo entrar al estudio. Ahí estaban Adolfo Chuiman, Machucao, Álvaro González, Esmeralda Checa…; todas las figuras. Fue increíble. Por eso, volver ahora a ese mismo estudio como cabeza de elenco y como el JB que soy hoy me causa muchísima ilusión”, reconoce.
A partir de los años noventa, Benavides consolidó un camino propio en la televisión con programas como “JB Noticias”, “La paisana Jacinta” y “El especial del humor”. Luego vinieron “JB en Willax”, “El wasap de JB” y “JB en ATV”, espacios que reforzaron su lugar como uno de los referentes del humor peruano.
En esta nueva etapa, Benavides vuelve a Panamericana TV con una renovada temporada de “JB Noticias”. La apuesta, explica, nació de la idea de recuperar un programa que tuvo una época de gran éxito y que encontró en la parodia de la actualidad su sello más reconocible.
“No solo es mirar al pasado. Me sorprende que ahora también nos sigan niños y adolescentes, porque normalmente se acercaban los seguidores de siempre. Me gusta ver que, después de tantos años, hay un público nuevo que recién me está descubriendo”, refiere.
El vínculo con el público también se reflejó durante las elecciones. Ese día, Benavides hizo su cola como cualquier ciudadano, pese a que por su edad podía acceder a la atención preferencial. “Si hacía valer mis derechos, seguro iban a decir que entré porque soy JB. Quise evitarme problemas”, comenta. Su esposa lo grabó en ese momento y el video superó los dos millones de reproducciones en redes.
La conversación sobre las elecciones lo lleva inevitablemente a Carlos Álvarez, con quien compartió más de una década de trabajo en “El especial del humor” y también escenarios como “Risas y salsa” y el Teatro Leguía. Benavides recuerda a Álvarez como una persona culta, muy informada y especialmente interesada en la política.
“Siempre que llegaba al canal, Carlos estaba leyendo El Comercio, nutriéndose. Sabía mucho de política. La mayoría de sus imitaciones y parodias tenían una mirada más política. Yo soy lo contrario: no hago política, hago parodias más desde el humor”, señala.
Por eso, asegura, no le sorprendió que Álvarez decidiera postular. Incluso bromeó con él cuando empezó a ganar terreno en la contienda. “Le dije: ‘Si entras a Palacio, por fin voy a conocerlo. No te olvides de mí para el Ministerio de Cultura’. Pero era una broma; la política no va conmigo”, aclara. También descarta haber votado por él: “No voté por Carlos, pero no te diré por quién voté”, advierte.
LEE MÁS: JB y Carlos Álvarez: ¿Qué los llevó a separarse y qué los motiva ahora a volver a hacer reír juntos?
La posibilidad de volver a trabajar juntos, sin embargo, sigue abierta. Benavides recuerda que Álvarez dijo que, si no pasaba a la segunda vuelta, tocaría su puerta para hacer nuevamente un programa en Panamericana. Hoy, tras quedar fuera de carrera, JB espera que cumpla su palabra.
“Mi puerta la he dejado abierta para que no la toque, sino para que pase de frente”, dice entre risas. “Hasta hoy la gente insiste en redes con que vuelva con Carlos. Dicen que esa era la fórmula, la de ‘El especial del humor’. Y creo que no sería una mala idea juntarnos nuevamente”.

‘El especial del humor’ reunió a Carlos Álvarez y Jorge Benavides. (Foto: Latina)
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Antes no lo veía así, admite, porque ambos estaban en etapas distintas de sus carreras. Álvarez estaba concentrado en sus shows personales y él en otros proyectos televisivos. Pero el tiempo parece haber cambiado la perspectiva.
“Hay un nicho que espera, que sueña con que volvamos a hacer eso. Entonces, sería cuestión de ponernos de acuerdo nada más”, admite.
Ese acuerdo, por ahora, queda abierto. Mientras tanto, Benavides concentra su atención en su regreso a Panamericana, el reencuentro con el público y la vigencia de personajes como la Paisana Jacinta, que pese al paso del tiempo, los cuestionamientos y su salida de pantalla, sigue circulando en redes y en la memoria popular. El humorista sostiene que el personaje sí evolucionó y rechaza que se le mire como si nunca hubiera cambiado.
“Es mentira cuando dicen que nunca cambió. Cambió hasta de vestuario. La Paisana siempre fue una provinciana que venía a la capital, pero no se dejaba. No era tonta, nadie la agarraba de sonsa”, defiende.
¿La volvería a interpretar? Benavides responde que sí, aunque sabe que el personaje todavía genera debate. Para él, su salida fue injusta y representó una limitación a su libertad artística.
“A mí me gustaría que regrese, porque hasta el día de hoy pienso que fue injusta su salida. Podrían pedirte que regules algo si está mal, pero no prohibirte hacerlo. Prohibir es cortarle la libertad de expresión a un artista”, acota.




