En una era donde las fronteras de género en la moda se desdibujan con mayor naturalidad, una imagen de Lionel Messi —uno de los deportistas más influyentes del planeta— podría marcar un punto de quiebre inesperado. El astro argentino fue visto recientemente luciendo un bolso Hermès Birkin bicolor, blanco y negro, una pieza icónica del lujo silencioso que rara vez se asocia al guardarropa masculino tradicional. Y, sin embargo, en manos de Messi, ese gesto adquiere una fuerza cultural difícil de ignorar.
El Birkin, uno de los bolsos más codiciados del mundo, posee una historia ligada al estatus, la artesanía y la exclusividad. En su versión estándar de 30 cm, su precio de lista ronda los US$ 13,900; en el mercado de reventa, modelos similares pueden elevar su valor hasta los US$ 25,000–66,000, dependiendo del color, cuero y rareza. Que un deportista del calibre de Messi —habitualmente reservado en materia de moda— opte por un accesorio de esta categoría sugiere un cambio profundo: la validación del bolso como símbolo de estilo para el hombre contemporáneo.
Aunque no es el primer futbolista en apostar por piezas de lujo, su impacto es singular. Figuras como Cristiano Ronaldo, Neymar o Kylian Mbappé ya han explorado universos estéticos más arriesgados, incorporando bolsos, riñoneras o carteras statement a sus looks mediáticos. Sin embargo, Messi representa otro arquetipo: el hombre clásico, familiar, que rara vez hace fashion statements. Por ello, cuando aparece con un Birkin, la conversación trasciende la estética y llega al territorio de la representación.
Nos hace plantearnos una pregunta clave: ¿estamos entrando en la era del bolso masculino en el mainstream? Todo indica que sí. La moda masculina del 2025 abraza la funcionalidad, la elegancia y la expresión personal, desafiando normas rígidas que durante décadas definieron qué “podía” o “no podía” usar un hombre. Si un ícono global como Messi lo propone, la tendencia deja de ser nicho para convertirse en un fenómeno cultural.
Más que una anécdota de estilo, la elección de Messi es una declaración: el lujo ya no tiene género, y el estilo masculino se expande hacia nuevos códigos. El fútbol, una de las industrias más influyentes del mundo, podría estar abriendo la puerta a una conversación más amplia sobre libertad estética, identidad y modernidad.
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