El Gobierno del Reino Unido abrió una consulta para revisar sus metas de venta de vehículos eléctricos, luego de que distintos fabricantes advirtieran que los objetivos vigentes son difíciles de cumplir por la baja demanda, los altos costos y la incertidumbre comercial global.
La normativa actual exige que el 33% de los autos nuevos vendidos este año sean eléctricos, una cuota que debe escalar al 80% en 2030 y al 100% en 2035. Sin embargo, una de las opciones planteadas permitiría reducir la meta intermedia de 2030 hasta el 50%, aunque se mantendría el objetivo final de eliminar las ventas de vehículos nuevos que no sean de cero emisiones, informó la BBC.
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La revisión busca dar mayor flexibilidad a la industria automotriz, que enfrenta disrupciones en las cadenas de suministro, aranceles y una competencia cada vez mayor de marcas chinas. Las empresas sostienen que han tenido que aplicar fuertes descuentos para impulsar las ventas de autos eléctricos y evitar sanciones por no alcanzar las cuotas.
El Ministerio de Transporte británico defendió que el mercado eléctrico sigue creciendo: en julio, estos vehículos representaron el 27,4% de las nuevas matriculaciones. Además, el Gobierno aseguró haber destinado 7.500 millones de libras para respaldar la transición, incluidas ayudas para compradores e infraestructura de carga.
No obstante, organizaciones ambientales y compañías vinculadas a los cargadores eléctricos cuestionan una posible rebaja de las metas. Advierten que cambiar las reglas podría frenar inversiones, afectar empleos y ralentizar la reducción de emisiones en un sector clave para los compromisos climáticos del Reino Unido.