martes, enero 27

En esa mezcla de ficción y realidad, Melania vivió una experiencia que la transformó: “Nos abrieron las puertas de todos los lugares donde estuvo el Papa. Fue muy lindo estar cerca de esos espacios con toda la emoción y el fervor”, cuenta.

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A donde iban, los seguía una multitud. “La cantidad de gente que nos acompañó, los gestos de cariño, los regalos, las palabras… No podía creer lo que estaba viviendo”, recuerda. Lo que parecía solo una grabación se convirtió en un reencuentro con la esencia de un pueblo y su gente. “Pensé que iría como turista, como peruana, pero nunca imaginé que lo haría como Monserrat. Fue hermoso”.

Y aunque la Monsefuana conserva su chispa —esa mezcla de torpeza entrañable, humor y corazón que la hizo inolvidable—, Melania celebra la evolución del personaje: “Terminó su carrera, es emprendedora, le gusta su trabajo y le va bien. Ver su crecimiento personal y laboral me encanta”.

El cariño del público no ha menguado. Melania cuenta que durante los cerca de nueve años que no estuvo en la serie, la gente no dejó de llamarme Monsefuana ni de preguntarle cuándo volvía.

Y aunque su carrera incluye personajes tan fuertes y recordados como la ‘Chica dinamita’ en “Django”, sabe que hay uno que se quedará con ella para siempre. “Estoy segura de que incluso cuando sea viejita me seguirán diciendo Monsefuana. Es un personaje que ha marcado una generación, y eso es un regalo como actriz”.

En esta etapa de su vida, Melania se mueve desde otro lugar: más libre, más conectada consigo misma. “Es una etapa de madurez, de calma. Antes todo giraba en torno al trabajo. Ahora también encuentro felicidad en quedarme en casa, en viajar, en aprender. Me doy el tiempo de disfrutar”, reconoce.

Alimentar sin culpa

Uno de los giros más profundos ha sido su relación con su cuerpo. Durante años, vivió bajo el mandato invisible de las dietas. “Hacía dieta por inercia, porque nos enseñan que es lo correcto. Pero Vivía en guerra con mi cuerpo”, recuerda.

Hoy, esa batalla quedó atrás. “Ahora me alimento de forma intuitiva. Escucho a mi cuerpo, no me prohíbo nada, y desde ahí todo se calma. Alimentarse no es solo nutrir el cuerpo, también es nutrir el alma, las experiencias, los viajes y conocer culturas a través de las comidas”.

Valiente decisión

Su transformación también fue visible cuando decidió cortarse el cabello . “Era algo que quería hace mucho, pero no me animaba por miedo a que no me llamen para un personaje. Cuando terminó ‘De vuelta al barrio’, sentí que era el momento. Fue una forma de recuperar mi cuerpo, de hacer algo por mí”.

Aunque algunos comentarios en redes —como que “parece hombre”— pudieron incomodarla, jamás la hicieron dudar de su decisión. “Por eso hablo tanto de los peligros de comentar sobre el físico de alguien. No sabes la historia detrás, no sabes el daño que puede causar una palabra mal puesta”.

Hoy, Melania también se abre a nuevas facetas. Este 26 de junio se estrena “Locos de amor”, película en la que no actúa, pero sí tuvo un rol fundamental como coach actoral.

Fue mi primera experiencia en ese rol y ha sido un regalo precioso. Estuve desde la preparación de los personajes hasta el rodaje en Uruguay. Fue inolvidable”. Además, pronto subirá a las tablas en la obra “Laponia”, dirigida por Juan Carlos Fisher. “Estoy muy emocionada. Es un proyecto hermoso”, remarca.

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