El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) presentó el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2026 – 2029, aprobado por el Consejo de Ministros, que contiene las proyecciones de las principales variables macroeconómicas y fiscales del país.
El informe prevé un crecimiento promedio del PBI superior al 3% en dicho período acompañado de una consolidación fiscal, en línea con las reglas vigentes. El ministro de Economía y Finanzas, Raúl Pérez Reyes, destacó que las estimaciones del MMM confirman el sólido desempeño de la economía peruana, impulsado por el dinamismo de la inversión privada en minería, infraestructura y Asociaciones Público-Privadas (APP), así como por una política fiscal responsable.
Newsletter exclusivo para suscriptores
Paola Herrera, economista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE), señaló que sus proyecciones ubican el crecimiento en 3,2% en 2025 y 2,2% en 2026, por debajo de lo previsto por el MEF. Subrayó que la diferencia responde a un mayor optimismo del ministerio sobre la recuperación del gasto privado, pues su escenario considera que el consumo alcance un 3,6% y la inversión privada, un 6% —según el IPE—, tasas que serían las más altas desde 2018 y 2013, respectivamente. Herrera advirtió, sin embargo, que el principal riesgo para el crecimiento proviene de la incertidumbre política de las elecciones generales de 2026, lo que podría afectar decisiones de inversión.
Carlos Casas, profesor principal del Departamento Académico de Economía e Investigador del CIUP de la Universidad del Pacífico, consideró que el 3,5% previsto para el 2025 es optimista. Señaló que tras un primer semestre favorable, la incertidumbre política puede golpear al segundo semestre y ubicar el crecimiento más bien entre 2,5% y 3%. Advirtió además que el optimismo recurrente en los marcos macroeconómicos debilita la credibilidad de las proyecciones oficiales.
Para el 2025 el MMM reafirmó un crecimiento del PBI de 3,5% sustentado en la demanda interna y en la proyección de crecimiento de 4,5% para la inversión privada (más de US$57 mil millones), acompañada de mayor actividad minera, proyectos en APP y obras de infraestructura.
MÁS INFORMACIÓN: MEF estima costo económico de la inseguridad en S/19.800 millones para el 2025
Desde el IPE, Herrera señaló que su proyección es que la inversión privada crecería alrededor de 6% en 2025 gracias a la recuperación inmobiliaria, minera y de obras públicas. Advirtió, sin embargo, que ese dinamismo se disiparía en 2026 por la incertidumbre electoral y la elevada base estadística. Esta proyección del IPE es mayor a la estimación oficial del MEF, que calcula un crecimiento de 4,5% (más de US$ 57 mil millones).
Casas opinó que la inversión privada proyectada (US$ 57 mil millones) también luce optimista. Si bien reconoció avances en concesiones, advirtió que persiste la incertidumbre política y altos costos de transacción en las APP, lo que ha desincentivado el apetito empresarial registrado en el pasado. Por ello, estimó difícil alcanzar esa cifra, aunque reconoció que la inversión podría ser alta, pero no tanto como plantea el MEF.
Este dinamismo favorecerá a la generación de empleo y al incremento del consumo de los hogares, en un contexto de estabilidad de precios, expectativas empresariales en recuperación y condiciones de financiamiento favorables.
Adicionalmente, este año una mayor oferta minera, agrícola y pesquera contribuirá a impulsar las exportaciones peruanas, en un escenario con altos precios de materias primas y una creciente demanda de nuestros socios comerciales.
En el MMM se resalta también que, entre el 2026 y 2029, la economía peruana crecería en promedio 3,2%, con inversiones mineras proyectadas en US$8.600 millones, sumadas al inicio de inversiones de proyectos adjudicados bajo APP, nuevas adjudicaciones, adendas priorizadas y proyectos estratégicos en sectores como transporte, energía y agroindustria.
En esa misma línea, la mayor oferta primaria en sectores como la minería y agropecuario contribuirán con mayores exportaciones. Cabe indicar que el MMM proyecta una tasa de crecimiento de la economía global de 2,8% en 2025, mientras que para el periodo 2026-2029, el PBI global se iría recuperando y convergería a una tasa de crecimiento promedio de 3,0%.
Finanzas públicas
Se proyecta que en 2025 el déficit fiscal converja a 2,2% del PBI, gracias al crecimiento real de los ingresos fiscales (8,7% real) y al manejo prudente del gasto público. Esto permitirá que la deuda pública se ubique en 32,1% del PBI, manteniéndose entre las más bajas de América Latina, según el MMM.
Desde el IPE, Herrera advirtió que para alcanzar la meta de déficit de 2,2% en 2025, el MMM asume un ajuste significativo del gasto en la segunda mitad del año: el gasto corriente no crecería en términos reales y el gasto de capital caería más de 10%, luego de haber registrado fuertes incrementos en el primer semestre. Señaló que ello implicaría una disciplina fiscal difícil de sostener y que presiones adicionales —como eventuales créditos suplementarios o rescates de Petro-Perú— podrían comprometer la consolidación planteada. La economista añadió que la sostenibilidad fiscal ya se ha visto debilitada por el incumplimiento de las metas de déficit en 2023 y 2024, lo que deteriora la institucionalidad y podría poner en riesgo el grado de inversión del país.
PUEDES VER: Reintegro 4 del Fonavi: publican cuarto grupo de beneficiarios que cobrará desde el 28 de agosto
Casas señaló que la meta de reducir el déficit a 1% del PBI en 2029 es poco realista en el escenario actual. Explicó que la deuda podría bajar parcialmente, pero alcanzar ese objetivo depende de un mayor crecimiento y de ingresos, los cuales son volátiles (como los mineros o el IGV). En cambio, los incrementos en gasto corriente —como salarios o programas permanentes— son rígidos y difíciles de revertir, lo que resta sostenibilidad a la meta fiscal.
Para 2026, el déficit fiscal se reduciría a 1,8% del PBI y la deuda pública se mantendría en 32,1%. En dicho año, el crecimiento de los ingresos fiscales se moderaría (2,4% real) y se ubicarían en 19,2 % del PBI, en línea con el dinamismo de la economía peruana y de los precios de las materias primas de exportación.
Finalmente, se proyecta que en los años siguientes, el déficit convergerá en la regla fiscal de mediano plazo (1,0% del PBI), mientras que la deuda seguirá una trayectoria descendente hasta situarse en 30,8% en 2029, alcanzando un nivel menor al 30% del PBI hacia 2032, cifra consistente con la regla fiscal de mediano plazo.














