Roger Federer, leyenda viva del tenis, volvió a pisar el Australian Open en la antesala del primer Grand Slam de la temporada. Melbourne Park fue el escenario de una exhibición cargada de memoria y nostalgia, un reencuentro especial para ‘Su Majestad’, que no ocultó su entusiasmo por regresar al Rod Laver Arena. En su contacto con la prensa, además, se permitió una lectura del presente del circuito, hoy marcado por el dominio de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner.
LEE: LAAC 2026: así les fue a los peruanos en el arranque del torneo en el Lima Golf Club
El suizo, ganador de 20 títulos de Grand Slam y exnúmero uno del mundo, fue más allá del elogio y se adentró en un análisis fino de ambos tenistas. En esa comparación, no dudó en inclinarse por uno. “Siento que entiendo más la mentalidad de Alcaraz que la de Sinner”, señaló de entrada el nacido en Basilea, marcando una diferencia desde lo conceptual.
Federer explicó que se identifica con la propuesta del español, especialmente por su vocación ofensiva y la manera en que busca abrir la cancha con ángulos constantes. Con Sinner, en cambio, la reflexión fue distinta. “Solo una vez, viendo su partido ante Dimitrov en Wimbledon, me pregunté cómo habría sido enfrentarlo y qué plan táctico habría elegido”, confesó.
El helvético también se sumó al debate sobre la velocidad de las superficies y las decisiones de los organizadores. Reconoció que el circuito, en cierto modo, se acomoda a los grandes nombres del momento. “Para el negocio del tenis es atractivo tener finales entre Alcaraz y Sinner”, admitió, aunque dejó clara su curiosidad: verlos competir en condiciones extremas, tanto en canchas muy rápidas como muy lentas, para medir su capacidad de adaptación.
Finalmente, Federer destacó el impacto inmediato de ambos en la élite. “Se sabía que iban a ser muy buenos, pero no que dominarían tan pronto”, remarcó. Para el suizo, que hoy los dos protagonistas se enfrenten reiteradamente en las grandes finales es una gran noticia para el tenis. El interrogante, sostuvo, ya no es si marcarán una era, sino quién será el próximo capaz de romper ese duopolio.













