Para Nicole Zignago fue importante interpretar el himno de Estados Unidos antes del reciente encuentro entre Inter Miami y Toronto FC por la Major League Soccer (MLS). Estar en medio de la cancha, cantar a capela y tener detrás a figuras como Lionel Messi, Luis Suárez y Rodrigo de Paul convirtió el momento en uno de los retos más imponentes que ha asumido como cantante. Pero después de vivirlo, otro deseo comenzó a tomar fuerza. Uno mucho más cercano y personal: cantar algún día el himno del Perú junto a la selección peruana.
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Más allá de la experiencia vivida en Miami, Zignago atraviesa también una etapa de cambios personales y profesionales. Uno de ellos venía madurando desde hace tiempo: dejar atrás el nombre completo con el que inició su carrera y presentarse, desde ahora, simplemente como Nic.
“Los fans siempre me han llamado Nic y la gente cercana en mi vida también. Es un nombre que me encanta: corto y fácil de pronunciar en todos los idiomas”, explica. “Más que un cambio ha sido como regresar a casa”, enfatiza.
Esa idea de volver a casa también atraviesa “Enamorada”. Su segundo álbum nació en un momento distinto: durante años, la música había sido su refugio frente a una ruptura, una tristeza o una herida. Esta vez, en cambio, tuvo que escribir desde otro lugar: todo estaba bien.
“Siempre he recurrido a la música como confort, como casa, como un lugar para hacerme sentir entendida. En ‘Enamorada’ llegué a un punto de mi vida en el que todo estaba bien a mi alrededor y crear desde ese lugar de tranquilidad fue un reto”, confiesa.
El título del disco podría sugerir una historia de amor, pero Nic prefiere ampliar la idea. Cuando se le pregunta si está enamorada, su respuesta no apunta a una pareja, sino al momento que atraviesa y a todo aquello que ha construido alrededor.
“Estoy muy enamorada de la vista que tengo enfrente en mi vida en este momento, de las decisiones que he tomado, del lugar al que me han llevado, de las personas que me rodean, mis amigos, mi familia, mi equipo, mi carrera”, señala.
Incluso las canciones de desamor nacieron desde otro sitio: menos desde la victimización y más desde el sarcasmo, el juego o la distancia que permite mirar atrás sin quedarse atrapada allí. Por eso todas las canciones del álbum aparecen entre paréntesis.
La artista, que acumula cuatro nominaciones al Latin Grammy, asegura que el reconocimiento que más le interesa ahora no necesariamente es un premio. Quiere que más personas encuentren sus canciones y que los espacios donde canta sigan creciendo.
Entre sus sueños está presentarse algún día en un estadio en Perú y llegar al Auditorio Nacional de Ciudad de México. Pero no parece tener prisa. “Creo que las canciones me van a llevar a donde tengo que estar y llegar a donde tengo que llegar. Eso cae por su propio peso”, reflexiona.
Antes, sin embargo, hay escenarios más próximos. Su gira “Enamorada” contempla presentaciones en Perú, México y Argentina, con una fecha el 15 de octubre en el Centro de Convenciones de Barranco, otra el 17 de octubre en Arequipa, su segunda presentación en el Lunario del Auditorio Nacional de México y su debut en Buenos Aires.
También explora otro territorio al lado de Mauricio Mesones en el renovado Jammin Movistar. La conducción no estaba en sus planes, pero aceptó porque el programa habla el mismo idioma que ella: la música.
“El programa está increíble. Me siento muy segura al lado de Mauricio. Realmente no me pudo tocar mejor compañero. Nunca había conducido, así que todavía estoy aprendiendo y, si algo no sale perfecto, espero que me perdonen”, comenta.
Allí puede encontrarse con artistas que admira y, al mismo tiempo, dar visibilidad a músicos emergentes. Fuera de ese universo, reconoce, no sabe si querría continuar como conductora.
A sus sueños profesionales se suman otros más sencillos. Algún día quiere tener una casa, formar una familia y hasta cosechar sus propios alimentos. Luego se corrige cuando habla de buscar la felicidad: ya es feliz, asegura. Tiene una familia elegida, amigos y “amor por todos lados”.
Por eso “Enamorada” no describe únicamente un estado sentimental. Describe a una artista que durante años encontró canciones cuando algo dolía y que ahora está aprendiendo a encontrarlas también cuando la vida está en calma. Más vulnerable, pero también más segura.


