martes, febrero 10

Todo líder procura obtener de los equipos de trabajo que dirige cuatro objetivos fundamentales: efectividad, velocidad, productividad y calidad. Para maximizar cada objetivo, los gerentes se apoyan en cinco competencias o capacidades: estrategia a seguir, cómo estructurar la organización, con qué colaboradores trabajar, qué procesos utilizar y cuáles tecnologías implementar.

Todo líder procura obtener de los equipos de trabajo que dirige cuatro objetivos fundamentales: efectividad, velocidad, productividad y calidad. Para maximizar cada objetivo, los gerentes se apoyan en cinco competencias o capacidades: estrategia a seguir, cómo estructurar la organización, con qué colaboradores trabajar, qué procesos utilizar y cuáles tecnologías implementar.

En el entorno que nos desenvolvemos hoy en día, es determinante el operar en un ambiente donde la transformación digital es el “pan de cada día”.

Para lograr efectividad en el trabajo de nuestros equipos, será fundamental contar con predictibilidad. Asimismo, será primordial que los integrantes estén altamente comprometidos; solo así empezaremos a constatar la creación de valor, que es lo que la organización procura obtener. Sin creación de valor, no hay futuro.

La consultora McKinsey analizó data de más de 1.700 equipos de trabajo con la finalidad de identificar las competencias y acciones claves que los llevaron a destacar, sobresaliendo su ‘performance’ comparativamente al resto, de manera clara y contundente.

Competencias de agilidad, desde la asignación de recursos, hasta la manera de llevar adelante los procesos y coordinaciones, fueron identificadas como una cualidad en el comportamiento de los grupos exitosos. Otra característica importante fue el grado de autonomía al desenvolverse. La inteligencia artificial juega un rol clave para que los grupos se sientan empoderados y reduzcan la aversión al fracaso.

La investigación también encontró que el grado de involucramiento y compromiso de los partícipes se vio incrementado al tener cada uno roles bien definidos, así como líneas de carrera claras que entusiasman y motivan a cada miembro.

Por último, la tecnología debidamente aplicada logró, en los casos de éxito, la automatización de las labores rutinarias, permitiendo a los miembros de cada equipo contar con el tiempo de calidad necesario para dedicarlo a tareas de innovación con alto grado de generación de valor.

Tener claro cómo alinear objetivos a través del desarrollo de las competencias indicadas hará la gran diferencia en entornos tan desafiantes como los que hoy enfrentamos.

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