Un edificio puede hablar sin decir palabra. Puede evocarnos un recuerdo sin fecha, devolvernos a una esquina olvidada o imponer su presencia como un símbolo silencioso que observa casi intacto el paso del tiempo. En esa posibilidad —la del concreto como gesto poético— es que se gesta “Materia Estática”, la nueva exposición individual del fotógrafo Diego Alvarado en LA GALERÍA de San Isidro.
“Esta exposición podría ser justamente eso, la búsqueda y exploración de cómo comunicar con lo estático y el por qué sentimos que lo estático también se comunica con nosotros de manera muy distinta a como lo hacen los seres humanos y la naturaleza, pero con la misma fuerza”, menciona Alvarado.

La muestra reúne trece fotografías en mediano y gran formato, realizadas en distintas ciudades, con énfasis en Lima. Las imágenes registran edificaciones contemporáneas sin presencia humana, enfocadas en elementos como muros, ventanas, columnas, planos y juegos de sombra. Cada toma fue concebida desde una observación precisa, con atención a la luz y a la composición formal, y está impresa en papel fotográfico de alta calidad, montada en marcos sobrios.
Esa aproximación visual, más emocional que técnica, ha marcado el trabajo de Alvarado en diversos ámbitos, desde la fotografía editorial hasta el archivo arquitectónico y la curaduría. Todas esas facetas que encuentran como vinculante su experiencia como observador. “Somos recolectores de imágenes y experiencias constantes, todo es parte de un aprendizaje y el desarrollo de un trabajo personal”, sostiene el fotógrafo.
Espacios que hablan
En esta serie, la arquitectura aparece como un sujeto activo. Alvarado no busca documentar con precisión, sino capturar atmósferas. “Evito lo técnico como fin —explica—. Me interesa más lo que una imagen puede provocar que lo bien expuesta que esté. Trabajo con el silencio, con la forma, con la línea”.
El título Materia Estática responde a esa intención: registrar estructuras inmóviles que, sin embargo, generan un movimiento interno. “Algunas forman parte de mi día a día, otras las encontré por azar. Pero todas me dicen algo”, resalta el artista sobre esa escucha que convierte en registro visual, en una suerte de archivo personal de espacios que marcan.
Lejos de ser una serie cerrada, Alvarado plantea esta exposición como un proyecto en curso. “No tiene fecha de cierre. Cada nueva imagen no clausura nada, solo abre otra posibilidad”, afirma. Bajo esa lógica, la muestra no se ata a una época ni a una locación precisa, sino que se presenta como una narración en expansión.
Buena parte de las imágenes fueron tomadas en Lima. Algunas resultarán familiares para quienes transitan con frecuencia ciertos barrios; otras, en cambio, podrían pasar desapercibidas. Lo que las une es su capacidad de construir memoria a partir del espacio. “La arquitectura nos sitúa en el tiempo. Todos tenemos edificios que nos marcaron, aunque no siempre lo sepamos”, dice Alvarado.
En un mes como julio, “Materia Estática” propone una mirada más silenciosa a la identidad que se forma a través del concreto y las formas de los edificios que vemos a diario. Aquellos que no mantienen simbolismos evidentes, pero que igual conectan con lo que somos. “Las estructuras en las imágenes nos activa la memoria y nos conecta de manera consciente e inconsciente con nuestro pasado, con quienes somos”, concluye.




