Estos son los principales hallazgos del estudio titulado “¿Cuánto y cómo gastan las universidades públicas?: Un presupuesto que sigue creciendo frente a la falta de resultados», elaborado por el Centro de Análisis de Políticas Públicas en Educación Superior (CAPPES), una institución dedicada a la investigación, análisis de mercado y a formulación de políticas para el sector universitario.
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Entre el 2020 y el 2025, los fondos asignados desde el Estado hacia las universidades públicas crecieron en 52%, pasando de S/5.515 millones hasta los US$7.735 millones. A pesar de esto, la presencia de jóvenes en las aulas se redujo. El estudio muestra que, en dicho período, la matrícula se mantuvo casi estancada (disminuyó en 0,2% a nivel general).
En 13 de las 49 universidades que actualmente cuentan con matrícula se aumentó el presupuesto, pero al mismo tiempo disminuyeron los alumnos. Dentro de este grupo figuran siete universidades consideradas “grandes”, con una población mayor a los 10 mil alumnos (ver gráfica). La universidad San Luis Gonzaga de Ica y la Universidad Nacional del Callao registraron una reducción de 43,1% (7.283 estudiantes) y 28,1% (3.811), las cifras más altas entre este tipo de casas de estudio.
Los fondos asignados a las universidades corresponden al tamaño de las mismas. Por ejemplo, en el 2024, las instituciones grandes recibieron el 57% del presupuesto total (S/4.367 millones); las medianas, que tienen entre 3 mil y 10 mil estudiantes, el 30% (S/2.170 millones); y las pequeñas, el 13% restante (S/986 millones).
Si bien las universidades grandes reciben la mayor proporción de los recursos, las pequeñas registraron el mayor costo por estudiante, casi tres veces más en comparación con una universidad emblemática (S/49.220 versus S/18.016). Es decir, a menor tamaño, más caro le resultó al Estado proveer el servicio. Por ejemplo, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (con más de 34 mil estudiantes) invierte S/21.662 por alumno; mientras que la Universidad Ciro Alegría, situada en la provincia liberteña de Huamachuco y que cuenta con 119 alumnos, asume un costo de S/189.183 por estudiante.
El análisis también muestra brechas importantes en la ejecución y en la priorización del gasto. El presupuesto para inversiones subió en 35% entre el 2022 y el 2025. Pero la mayoría de las universidades públicas apenas alcanza a ejecutar la mitad de los fondos destinados a infraestructura, mientras que, en conjunto, gastan solo el 7% de los recursos de este rubro en financiar proyectos de ciencia, tecnología e innovación. El grueso del capital se usa para financiar infraestructura básica (pabellones), mobiliario y equipo.
Problema de fondo
¿A qué se debe la brecha en la gestión observada en las universidades públicas? En entrevista con ECData, Jorge Mori, director ejecutivo de CAPPES, señaló que no hay una predisposición de aumentar las vacantes, con lo cual muchas de ellas, en regiones, pierden alumnos que prefieren matricularse en instituciones privadas.
“Estamos frente a una situación crítica de la universidad pública y no es por falta de presupuesto, sino por un mal gobierno. Hay un problema interno y es que los decanos no quieren ampliar vacantes a pesar de que el presupuesto se está disparando. De otro lado, muchas de ellas pierden estudiantes por falta de docentes especializados, y porque no existen distintas modalidades de estudio”, explicó.
Mori, además, resalta que la reciente creación de universidades públicas, especialmente de ámbito distrital, no garantiza el cierre de la brecha de acceso a la educación superior. Una medida más eficiente sería, por ejemplo, implementar filiales o sucursales de universidades grandes, o ya consolidadas en el ámbito regional.
“La creación de nuevas universidades públicas es contraproducente, porque los jóvenes no quieren ir a una universidad pública distrital. Las últimas que fueron creadas no superan los 2.000 alumnos, no logran completar su plana docente y no van a lograr cumplir con las metas. Se han debido crear filiales de universidades públicas emblemáticas y darles todo el empuje. Una vacante en una universidad pequeña puede llegar a costarle al Estado hasta S/50.000 al año. Sería mucho más barato financiar, en mayor medida, instituciones como el Pronabec”, opinó.
Justo Zaragoza, director fundador del grupo Educación al Futuro, coincidió en que la matrícula en las universidades estatales se ha mantenido constante, al menos en los últimos 20 años, en alrededor de 355 mil estudiantes, mientras que las privadas pasaron de menos de 200 mil a más de 1 millón 200 mil en el mismo período.
“Crear una nueva universidad demora ocho años, en promedio. Lo más eficiente es ponerle filiales a las grandes universidades. Con eso, ya no necesitas crecer en burocracia, ni nuevas autoridades. Las nuevas universidades que se han creado, sobre todo las interculturales, tienen un costo per cápita por estudiante de hasta S/3.600 mensuales. Eso es mucho más de lo que cuesta una pensión de una universidad privada ‘top’. El Estado invierte muy mal en la educación superior, por eso se defiende la importancia de programas como Beca 18, que impactan directamente en los jóvenes en situación de pobreza y pobreza extrema, y los lleva a estudiar en universidades privadas con resultados muy buenos”, puntualizó.
El especialista resalta que una inversión más rentable, en lugar de crear nuevas universidades, sería implementar institutos tecnológicos en cada región. “Si nosotros vemos el mercado laboral, lo que se requiere es más técnicos y profesionales en tecnología con carreras de corta duración, como de tres años”, opinó.
A futuro
Para este año, el presupuesto inicial de las universidades alcanzará un nuevo máximo, superando los S/6.700 millones, la cifra más alta desde el 2020. Según el sistema de consulta amigable del MEF, el 51% se destinará al pago de docentes y personal administrativo, mientras que solo el 21% (S/1.407 millones) financiará proyectos de inversión.
Asimismo, diez universidades públicas creadas por el Congreso desde el 2021 recibirán este año más de S/ 115 millones, pero aún no tiene con estudiantes ni cuentan con una capacidad operativa consolidada.




