El Instituto Peruano de Economía (IPE) proyectó que las exportaciones de oro de origen, ilegal en Perú, superarían por primera vez a la de origen legal en 2026. Si bien los principales centros de extracción son La Libertad, Madre de Dios y Arequipa; la Amazonía -en particular, la región Loreto- se está convirtiendo silenciosamente en uno de los principales proveedores de oro aluvial de procedencia ilegal.
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“El oro que se extrae de esa de esa cuenca, es el más puro, que es de 24 quilates. Es el que se saca en grandes cantidades”, señaló Fernando Castro, exfiscal de la Fiscalía Especializada de Medio Ambiente (FEMA) de Loreto.
Imágenes fotográficas y satelitales georeferenciadas -proporcionadas por la Fuerza Aérea del Perú (FAP)- muestran la existencia de 45 dragas en el río Marañón. Para este 2026, el número llegó a 65, siendo que están distribuidas entre el tramo comprendido entre localidad de Borja (entrada al Pongo de Manseriche) y Saramiriza, provincia del Datem del Marañón.
El Tigre, el tercer río con más cantidad de registros, cuenta con más de 60 dragas que operan con total impunidad por la falta de control en dicha zona. Hasta hace unos años, este río solo era empleado para trasladar los insumos de la minería ilegal, para así evitar los controles policiales ubicados en el Nanay.
Una draga con cuatro personas -entre ellas un administrador, un buzo, una cocinera y un operador- puede extraer hasta 50 gramos de oro en jornadas de 20 horas. En una semana esa misma draga puede alcanzar unos 150 gramos.
Debido a los operativos policiales, algunas dragas son destruidas, pero los mineros pueden volverla a operarlas en pocos días. “Los patrones pueden tener una a cuatro dragas. Algunas son más dificiles de destruir como las ‘tracas’ porque están construídas con metales. Sin embargo, reparar una draga y ponerla a flote solo necesitan de una semana como máximo”, explicó Bratzon Saboya, de la FEMA.
Un inversionista conocido como ‘Patrón’, maneja varias dragas las cuales son operadas cerca de una comunidad que le sirva como centro de abastos. A cambio del permiso del Apu (jefe comunal) y sus pobladores, los denominados patrones se comprometen a emplearlos como peones, cocineros o buzos de sus dragas.
El abogado ambientalista César Ipenza advirtió que los ríos de Loreto seguirán siendo atractivos para la minería ilegal. “Estos ríos se han convertido en proveedores de oro por la falta de control del Estado y porque organizaciones criminales nacionales y extranjeras, como colombianas, venezolanas y brasileñas, operan con total impunidad”, afirmó.

