El Polideportivo de Villa El Salvador volvió a latir como en sus mejores noches. Lleno de extremo a extremo, con tribunas encendidas y banderas al aire, fue el escenario de una segunda final que tuvo de todo: intensidad, reacción y un desenlace que estira la definición del título. Alianza Lima, contra la presión y el marcador inicial en la serie, respondió con carácter y venció 3-1 a San Martín (25-15, 18-25, 25-18 y 27-25) para forzar el esperado extragame.
El Polideportivo de Villa El Salvador volvió a latir como en sus mejores noches. Lleno de extremo a extremo, con tribunas encendidas y banderas al aire, fue el escenario de una segunda final que tuvo de todo: intensidad, reacción y un desenlace que estira la definición del título. Alianza Lima, contra la presión y el marcador inicial en la serie, respondió con carácter y venció 3-1 a San Martín (25-15, 18-25, 25-18 y 27-25) para forzar el esperado extragame.
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Había urgencia en el lado íntimo. La derrota en el primer duelo obligaba a ganar o despedirse del sueño del tricampeonato. Y el equipo respondió desde el inicio, con un primer set contundente que marcó la pauta de lo que sería su noche: agresividad en ataque, orden en defensa y convicción en cada punto. Sin embargo, San Martín, fiel a su estilo, reaccionó en el segundo parcial y equilibró el partido, trasladando la tensión a un tercer set clave.
Fue ahí donde Alianza empezó a construir su remontada emocional. Con Ysabella Sánchez y Elina Rodríguez como principales abanderadas en ofensiva, el cuadro blanquiazul recuperó el control del juego. La potencia y eficacia de ambas jugadoras marcaron diferencias en los momentos decisivos, sosteniendo a un equipo que entendió que la final no se jugaba solo con técnica, sino también con carácter.
El cuarto set resumió la esencia de la noche. Alianza Lima llegó a estar seis puntos abajo, al borde de ceder el partido y el campeonato. Pero en lugar de quebrarse, reaccionó. Punto a punto, con paciencia y determinación, fue recortando la distancia hasta igualar y, finalmente, imponerse por un ajustado 27-25. Fue un cierre cargado de tensión, donde cada balón pesó como si fuera el último. Y lo fue: el último que permitió seguir en carrera.
Desde la tribuna, la hinchada también jugó su partido. Una banderola que cubría gran parte del sector aliancista resumía el sentimiento colectivo: “De todo por el escudo que llevan en el pecho y recordaremos el nombre que está en la espalda”. El mensaje encontró eco en la cancha, donde las jugadoras respondieron con entrega total para sostener la ilusión del tricampeonato, un logro que sería histórico para la institución.
La hinchada aliancista se hizo presente en el Polideportivo de Villa El Salvador. (Foto: Club Alianza Lima)
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Con la serie igualada, el título se definirá en un extragame que se disputará el domingo 3 de mayo a las 5 p.m., nuevamente en Villa El Salvador. Será un partido único, sin margen de error, donde Alianza Lima buscará completar la remontada y San Martín intentará recuperar el control que dejó escapar.
Más allá del prestigio deportivo, también habrá un incentivo económico importante. Según la Federación Peruana de Vóley, el campeón del torneo recibirá alrededor de 100 mil soles, mientras que el subcampeón obtendrá cerca de 90 mil. Además, se ha establecido una distribución escalonada de premios para todos los clubes participantes, en una medida que apunta a fortalecer la competencia.
La final, por ahora, sigue abierta. Y Villa El Salvador ya se prepara para una última noche, esa en la que no habrá mañana y donde solo uno podrá quedarse con todo.




