Más de 2.000 personas han muerto y otras más de 6.400 han resultado heridas por los ataques de Israel sobre el Líbano desde el pasado 2 de marzo, cuando el Estado judío inició su ofensiva contra el territorio libanés en el marco de la guerra de Irán, informaron este sábado las autoridades libanesas.
Más de 2.000 personas han muerto y otras más de 6.400 han resultado heridas por los ataques de Israel sobre el Líbano desde el pasado 2 de marzo, cuando el Estado judío inició su ofensiva contra el territorio libanés en el marco de la guerra de Irán, informaron este sábado las autoridades libanesas.
“El número total de víctimas de la agresión, ocurrida entre el 2 de marzo y el 11 de abril, asciende a 2.020 mártires y 6.436 heridos”, dijo el Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud Pública del Líbano en un comunicado reproducido por la Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANN).
Según una infografía difundida por Salud libanesa, se han contabilizado 165 menores de edad entre los fallecidos, así como 248 mujeres y 1.607 hombres. Además, 85 trabajadores sanitarios han muerto, 188 han resultado heridos, 23 centros de salud han sufrido ataques y seis hospitales han cerrado por la ofensiva israelí.
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Solo durante esta jornada, alrededor de una veintena de personas han muerto en una serie de bombardeos efectuados por el Ejercito de Israel contra el sur del Líbano, en medio de las conversaciones en Islamabad entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra iniciada a finales de febrero.
Sin embargo, el día más letal fue el pasado miércoles, cuando al menos 357 personas murieron y otras 1.223 resultaron heridas en una oleada de bombardeos que duró apenas diez minutos y que afectó a diferentes puntos del territorio libanés.
Los ataques contra el Líbano continúan después de que anoche la Presidencia libanesa anunciara un primer contacto telefónico con Israel para discutir un alto el fuego, algo que ha provocado protestas por parte de los simpatizantes del grupo chií Hezbolá al denunciar que la formación armada no esté presente en las negociaciones.
Una excavadora retira los escombros de un edificio parcialmente destruido por un ataque aéreo israelí, durante una visita de prensa organizada por la oficina de prensa de Hezbolá, en el barrio de Hay el-Sellom, en las afueras del sur de Beirut, Líbano, el 10 de abril de 2026. Foto: EFE/WAEL HAMZEH
Ante estas concentraciones, que se producen en un momento de tensión en el seno de la fragmentada sociedad libanesa, Hezbolá y su aliado del mismo signo Amal emitieron un comunicado conjunto en el que instaron a “no manifestarse durante esta delicada que atraviesa el país” para “evitar cualquier división deseada por el enemigo israelí”.
En la oleada del miércoles, varios de los bombardeos alcanzaron zonas de mayoría musulmana suní en Beirut o áreas mixtas en sus suburbios, lo que llegó acompañado de unas advertencias del Ejército israelí sobre la expansión de Hezbolá a zonas capitalinas fuera de los “bastiones chiíes”.
Todo ello se ha interpretado como un intento de provocar a las diferentes comunidades religiosas del Líbano para crear un estallido de violencia interna.