jueves, febrero 19

En una corte de Los Ángeles, vestido con un traje azul oscuro, el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, dio su testimonio en un juicio que podría cambiar la suerte de las redes sociales en Estado Unidos. ¿La acusación? El proceso busca determinar si su compañía y otras similares diseñaron sus plataformas para volverlas adictivas a los menores de edad, algo que negó categóricamente.

En una corte de Los Ángeles, vestido con un traje azul oscuro, el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, dio su testimonio en un juicio que podría cambiar la suerte de las redes sociales en Estado Unidos. ¿La acusación? El proceso busca determinar si su compañía y otras similares diseñaron sus plataformas para volverlas adictivas a los menores de edad, algo que negó categóricamente.

MIRA TAMBIÉN: ¿Las redes sociales están diseñadas para causar adicción?: los gigantes tecnológicos ante un juicio histórico en EE.UU.

“Estoy enfocado en construir una comunidad sostenible”, afirmó. “Si haces algo que no es bueno para las personas, quizás pasarán más tiempo en (la red social) a corto plazo, pero si no están felices con eso, no la utilizarán a través del tiempo. No estoy intentando maximizar el tiempo en que las personas pasan (en nuestras redes sociales) cada mes”, afirmó en el histórico proceso.

Si bien Zuckerberg ha sido llamado antes para testificar ante el Congreso estadounidense sobre la naturaleza de sus redes sociales, incluyendo la intervención en enero del 2024 en la que pidió perdón a las víctimas de abuso infantil en Meta, se trata de la primera vez que el empresario tecnológico responde ante en un juicio civil sobre el diseño de sus productos.

Algunos de los padres de familia que acudieron a esa sesión también aparecieron en las afueras de la corte de Los Ángeles donde se desarrolla el juicio, en ocasiones portando fotografías de los hijos que, afirman, fueron dañados por las redes sociales.

El juicio, que inició formalmente el lunes 9 de febrero, se centra en las acusaciones de una mujer de 20 años solo identificada por sus iniciales K.G.M., quien culpa a empresas tecnológicas como Meta y Alphabet, casa matriz de Google y YouTube, de causarle gran daño mental al volverla adicta a sus plataformas cuando era niña.

En los documentos legales, la joven afirma que empezó a utilizar YouTube compulsivamente cuando tenía 6 años y que a los 9 se volvió adicta a Instagram, dependencia que ella afirma empeoraron su depresión y la llevaron a tener pensamientos suicidas. Inicialmente compañías como TikTok y Snap Inc., dueña de Snapchat, también fueron incluidas en la demanda, pero llegaron a un acuerdo con la demandante antes de que iniciara el juicio.

Mark Lanier, abogado de la víctima, inició el interrogatorio a Zuckerberg cuestionando al magnate sobre cómo Meta “atrae y retiene a sus usuarios más jóvenes” y le preguntó si una compañía como la dirigía debería ayudar, ignorar o aprovecharse de sus usuarios más vulnerables.

Creo que una compañía razonable debería intentar ayudar a una persona que utiliza sus servicios”, afirmó el alto ejecutivo.

Los padres y familiares, incluidos algunos demandantes en el caso, se abrazan antes de entrar en el Tribunal Superior de Los Ángeles para el juicio sobre las redes sociales encargado de determinar si los gigantes de las redes sociales diseñaron deliberadamente sus plataformas para que resultaran adictivas para los niños, en Los Ángeles, el 18 de febrero de 2026. (Foto de Frederic J. Brown / AFP)

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Zuckerberg no es el único alto ejecutivo de una red social en ser llamado a declarar en este juicio. Adam Mosseri, responsable de Instagram, pasó por el estrado la semana pasada. Neil Mohan, director de YouTube, también es esperado como uno de los testigos del proceso judicial, pero abogados de la parte demandante revelaron el martes 17 que llamarían a en su lugar a algún otro alto ejecutivo de la plataforma de videos.

En el centro de este proceso legal está la interrogante sobre si las plataformas de redes sociales han sido diseñadas para explotar vulnerabilidades en el cerebro de las personas, en particular los menores de edad, y volverlos adictos en una manera similar a la que las compañías tabaqueras hicieron en décadas pasadas.

Las grandes tecnológicas argumentan que el hecho de que un menor de edad experimente problemas mentales después de utilizar una red social no implica que estos hayan causados por esas plataformas. En cambio, señalan que la causa es una compleja mezcla de factores. En el caso de Kaley G. M., apuntan, se trata de una difícil vida familiar, en la que las redes sociales sirven como un ‘chivo expiatorio’.

Usualmente la mayor defensa para las grandes plataformas en este tipo de juicios se centra en la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, un precepto legal de tres décadas de antigüedad considerado un bloque fundamental de la construcción del Internet que confiere inmunidad de responsabilidad a los proveedores y usuarios de un “servicio informático interactivo” en relación con la divulgación de información proporcionada por usuarios de terceros.

La demanda que llevó a Zuckerberg al banquillo el miércoles 18 ha esquivado esta defensa al centrarse exclusivamente en el diseño de las aplicaciones, los algoritmos y las funciones de personalización, afirmando que plataformas como Meta eligieron implementar funciones para mantener a los jóvenes “enganchados el mejor tiempo posible”, incluso cuando sabían del peligro al que exponían a sus usuarios.

Estas compañías crearon máquinas diseñadas para causar adicción en los cerebros de los niños y lo hicieron a propósito”, afirmó Mark Lanier al inicio del juicio. Para esto, el abogado presentó documentación interna de ambas compañías, incluida una escrita por el propio Zuckerberg en el 2015 donde exigía a sus ejecutivos incrementar el tiempo que los adolescentes pasaban en las aplicaciones de Meta.

Durante el interrogatorio a Zuckerberg, Lanier también enfatizó la aparente negligencia por parte de Meta para evitar que menores de 13 años creen cuentas en Instagram, algo prohibido según las reglas vigentes desde la fundación del ‘app’.

Sobre ello, el letrado presentó a Zuckerberg un documento interno de la compañía en el que se calculaba que en el 2015, año en el que K.G.M. comenzó a usar Instagram, aproximadamente un tercio de los niños entre 10 y 12 años en Estados Unidos tenía cuentas de Instagram.

Por su parte, Zuckerberg resaltó las dificultades para verificar la edad de la plataforma, notando que hay un número “notable” de personas que mienten sobre el año de su nacimiento, lo que se junta con la necesidad de respetar la privacidad del usuario. Sin embargo, notó que paulatinamente han introducido las herramientas necesarias para garantizar un mejor manejo del tema y que pronto se añadirán más para el mismo propósito.

“Creo que llegamos al lugar correcto con el pasar del tiempo. Siempre deseé que pudiéramos haber llegado ahí más pronto”, afirmó el quinto hombre más rico del mundo.

En conversación con El Comercio, el abogado especializado en derecho digital Erick Iriarte afirmó no estar muy sorprendido por la defensa de Mark Zuckerberg, afirmando que en los últimos años Meta ha adoptado una estrategia donde “si bien reconoce responsabilidad parcial de los errores, se resalta más la mejora progresiva del proyecto”.

Sin embargo, notó que en sus declaraciones Zuckerberg “no responde a la pregunta de fondo: si construyeron una herramienta con la intención de que la gente se quede más tiempo, es decir, si lo que se buscaba era una forma de adicción”.

Sin embargo, el experto considera que el juicio en curso probablemente tendrá como punto crítico cambios en el acceso a la plataforma de los menores de edad y la responsabilidad de las redes sociales en torno a ello.

El juicio se extenderá hasta finales de marzo, cuando 12 jurados deberán decidir la suerte de Kaley G.M., Meta y Alphabet. Pero la importancia del proceso va más allá del caso en particular. Un fallo desfavorable podría establecer un precedente que afectará alrededor de 1.500 demandas similares contra empresas de redes sociales en EE.UU.

Las consecuencias también podrían sentirse fuera de Estados Unidos. Iriarte destaca que debido a que las grandes plataformas son estadounidenses, “cambiándose las reglas de manera local, terminas cambiando las reglas de manera global”. Aunque para esto se tendrá que esperar a que el juicio llegue a última instancia, ya que las plataformas probablemente apelarán cualquier decisión que les sea contraria.

Incluso si Meta recibe un fallo favorable, sus problemas legales no acabarán pronto ya que la compañía afronta este mes un juicio en Nuevo México, donde está acusada de priorizar sus ganancias por encima de la protección de menores frente a depredadores sexuales.

No son los únicos obstáculos que enfrentan las grandes plataformas tecnológicas, que actualmente enfrentan una ola legislativa que busca prevenir el acceso a sus servicios a menores de 15 años. Esa tendencia comenzó en Australia, pero ha también encontrado buen puerto en países como España, Francia, Reino Unido, Malasia e Indonesia, que estudian imitar el modelo de estricta regulación.

“Las reglas en el resto del mundo están cambiando y ya los países están poniendo reglas sobre la edad mínima” para usar las redes sociales, resaltó Erick Iriarte, quien notó que ahora más países están tratando de generar un mecanismo de control a las plataformas.

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