Hablar hoy de alfombra roja es hablar de estrategia. Y pocas figuras lo entienden con tanta claridad como Margot Robbie. Durante la gira de prensa de “Cumbres Borrascosas”, la actriz ha elevado cada aparición pública a un ejercicio de narrativa visual, consolidándose como una de las presencias más interesantes y coherentes ante los ojos del espectador.
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Nada es casualidad en sus looks. Robbie está aplicando con precisión el ‘method dressing’, un concepto que va mucho más allá de vestir acorde a la ocasión. Se trata de utilizar la moda como una extensión emocional del personaje, de traducir el universo de la película en siluetas, materiales, colores y referencias históricas. En este caso, el resultado es un imaginario marcado por el romance gótico, la sensibilidad victoriana y una tormenta emocional que se manifiesta prenda a prenda.
Para la premiere mundial, la actriz apostó por un diseño a medida de Schiaparelli: un corset de encaje delicadamente estructurado y una falda de gran dramatismo en degradé, que transitaba del negro al rojo profundo. Una elección que no solo evocaba el espíritu pasional de la obra, sino que funcionaba como metáfora visual del amor, el conflicto y la pérdida que atraviesan la historia. El gesto se completó con una joya cargada de legado: el icónico collar Taj Mahal, un diamante en forma de corazón que perteneció a Elizabeth Taylor, convertido aquí en símbolo de romanticismo trágico y herencia cultural.
En París, Robbie reforzó este relato con un vestido de terciopelo rojo de Chanel, diseñado especialmente para ella y acompañado de una gargantilla a juego. El terciopelo aportó una lectura más clásica, conectando con el mundo literario del siglo XIX y enfatizando el tono emocional de la película.
El press tour continuó con una cuidada selección de piezas de archivo, confirmando que la nostalgia bien entendida sigue siendo una de las herramientas más potentes del estilismo contemporáneo. Un mini vestido de Vivienne Westwood otoño–invierno 1988 y un look de pasarela de John Galliano primavera–verano 1992 —con saco en tela brocada y medias rojas— demostraron que el archivo no es un recurso decorativo, sino un lenguaje cargado de significado histórico y emocional.
Uno de los momentos más comentados llegó en la premiere de Londres. Allí, Robbie apareció con un vestido nude de transparencias y detalles de sogas, una elección ya de por sí provocadora. Sin embargo, el verdadero punto de conversación fue la joya: una pulsera hecha de cabello real, réplica de un brazalete victoriano de luto que perteneció a la hermana de Emily Brontë, autora de Cumbres Borrascosas. En la época victoriana, el cabello funcionaba como recuerdo tangible del ser amado, convirtiendo la pieza en un poderoso símbolo de duelo, memoria y amor eterno.
Detrás de esta impecable construcción estética se encuentra Andrew Mukamal, el stylist neoyorquino que entiende la gira de prensa como una extensión creativa del film. Para Mukamal, el vestuario no es un complemento, sino una herramienta de storytelling. Corsetería, transparencias, encaje y joyería con peso histórico se articulan en un trabajo que combina investigación, archivo y coherencia narrativa.
Esta coherencia conceptual ayuda exponencialmente a la promoción de la película, porque despierta intriga en el espectador. Genera conversación, genera noticia. Una fórmula que la dupla Mukamal-Robbie ya ha perfeccionado anteriormente. Un claro ejemplo de éxito fue la gira de prensa de la película Barbie en donde cada look era una fiel réplica de las muñecas más icónicas y queridas, apelando a la nostalgia colectiva y contribuyendo al éxito mundial del film.
En un contexto donde muchas apariciones en alfombra roja parecen diluirse en tendencias fugaces, Margot Robbie propone algo distinto: vestir con intención. Convertir cada look en un capítulo más de la historia que se está contando. Y en ese ejercicio -preciso, sensible y profundamente editorial- no solo domina la alfombra roja: la redefine.//




