El jefe de Gabinete argentino, Manuel Adorni, acude este miércoles al Congreso para dar su informe de gestión acompañado por el presidente Javier Milei, en una contundente muestra de respaldo en medio de cuestionamientos sobre su patrimonio.
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Sin embargo, no habla públicamente desde el 25 de marzo, cuando tuvo un accidentado intercambio con los medios en momentos en que el escándalo apenas comenzaba.
“No tengo nada que esconder (…) con mi dinero hago lo que quiero”, declaró en aquella oportunidad, al acusar “una operación política y mediática para dañar al gobierno”.
Bajo el escrutinio de los medios se incluye un viaje oficial a Nueva York, al que llevó a su esposa —una decisión que él mismo reconoció como “un error, no un delito”—, así como viajes vacacionales en jet privado con su familia.
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Otras filtraciones se han centrado en el patrimonio personal de Adorni, lo que desencadenó una investigación sobre posibles discrepancias entre su declaración jurada de bienes y ciertos gastos —particularmente aquellos relacionados con bienes inmuebles— incurridos durante los últimos dos años.
La fiscalía ha avanzado con la indagación a la escribana de Adorni y sobre documentación vinculada a los viajes, propiedades e hipotecas, aunque el ministro no fue citado a declarar.
El caso coincide con señales adversas para el gobierno: la actividad económica cayó 2,1% anual en febrero, la inflación subió a 3,4% mensual en marzo y la confianza en el gobierno retrocedió por cuarto mes consecutivo, según la Universidad Di Tella.













