Ignacio Buse se fue del Masters 1000 de Madrid en segunda ronda con la certeza de que va por el camino correcto. Uno ascendente y difícil, pero que plantea muchas recompensas a corto plazo. Basta con ver el primer set sobre el francés Arthur Fils, a quien llevó a perder la paciencia y reventar su raqueta contra el suelo. Hacer enojar a un top 25 del mundo no es poca cosa.
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Manuel Cabezas, de Tenis Peruano, coincide en el diagnóstico, pero aporta contexto. Para él, lo de Madrid es, directamente, el mejor desempeño del año. “Nos ha ofrecido su mejor versión, incluso por encima de lo que hizo en Río”, afirma, en referencia a aquella semana que había encendido las primeras alarmas positivas. Y lo sostiene con argumentos: nivel alto sostenido ante Adrian Mannarino y un partido “muy parejo” ante Fils.
Hay una escena que rescata Manuel y que ayuda a entender el carácter competitivo de Buse: la remontada en el primer set. “Tuvo que levantar un quiebre en contra y luego ganó con autoridad el tie break”. Es decir, no solo jugó bien: compitió mejor. Aunque, como también señala, el cierre del partido volvió a exponer esa zona en construcción. “No estuvo bien en el último tramo del segundo set y en el tercero se le vio algo cansado, aunque el marcador se sostuvo hasta el 5-5”. Otra vez: detalles.
Pero incluso en esa imperfección hay una lectura optimista. “Se ha recuperado de derrotas que dejaron dudas”, dice Cabezas, y proyecta: “Por el nivel mostrado, está para meterse en el top 50”. No es un salto menor. Implica regularidad en un circuito donde, como él mismo advierte, la competencia es feroz —nombres como Rafael Jodar o João Fonseca aparecen en el horizonte—.
Yeltsin Ramírez, también especialista y analista de tenis, completa el mapa desde una perspectiva más procesual. Su análisis no se detiene tanto en el partido, sino en la trayectoria. “Son detalles que debe seguir puliendo en su primer año compitiendo a nivel ATP”, señala. Y recuerda algo que ayuda a dimensionar el presente: la adaptación no fue inmediata. “Le costó prácticamente seis meses ganar sus primeros puntos ATP”. Hoy, esa etapa parece lejana.
Para Yeltsin, lo de Madrid marca un antes y un después. “Esta derrota ante el francés es un punto de partida para ver que puede dar mucho más”. Hay, en su mirada, una combinación de paciencia y ambición. Paciencia para entender que el proceso incluye caídas. Ambición para proyectar lo que viene. “Tiene un equipo sólido. Tranquilamente en unas semanas lo podemos ver top 50”.
El calendario, además, juega a favor. Medina lo explica con precisión quirúrgica: “Se le viene una ventana tremenda para sumar. Defiende muy pocos puntos y tiene torneos grandes: Roma, challengers fuertes, y Roland Garros, donde entra al cuadro principal”. En términos de ranking, es una oportunidad. En términos competitivos, un examen.
Porque si algo deja claro este tramo del circuito es la paridad. “Todos están realmente parejos, es una cuestión de detalles”, insiste Miguel. Y en ese escenario, lo que hoy es una derrota en primera ronda mañana puede ser una semana profunda. “Puede perder dos o tres partidos seguidos y la siguiente ser semifinalista”. Así de fino es el margen.
En ese filo se mueve hoy Buse. Con un tenis que ya lastima, con un físico que responde y con una cabeza que empieza a entender de qué se trata este nivel. “La confianza está a su favor”, resume Yeltsin. Y añade algo que trasciende el ranking: “Debe sumar en carácter, en temple. La actitud la tiene, es un guerrero”.
Madrid, entonces, no fue un punto final. Fue una puerta entreabierta. Y Buse, que hasta hace poco golpeaba desde afuera, empieza a asomarse con argumentos propios. En un circuito donde casi todos juegan bien, eso —saber que se puede— suele ser el primer gran triunfo.
Por lo pronto, Nacho continúa en un proceso de consolidación en el circuito ATP, y su actuación en Madrid deja señales de un tenista que sigue en búsqueda de su mejor nivel. Su próxima parada será Francia, en el Challenger 175 de Aix, en Francia, que empieza este martes.
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