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En junio del 2025, Kim Jong-un inauguró por todo lo alto el resort Wonsan-Kalma, un megacomplejo turístico en las playas de la costa este de Corea del Norte. Aunque las fotos oficiales compartidas por el régimen mostraban a familias norcoreanas posando alegremente, el objetivo real era atraer a los visitantes extranjeros y a sus divisas. Algo que no está ocurriendo en la magnitud deseada para Pyongyang.

Corea del Norte ha estado buscando reactivar el turismo con gran intensidad en los últimos años. Con el cierre de fronteras vivido durante la pandemia, los visitantes –en su mayoría chinos y rusos– dejaron de llegar al hermético país, que prácticamente está cerrado al mundo exterior.

China y Rusia son los principales públicos que busca atraer Corea del Norte no solo por su afinidad ideológica, sino por su cercanía geográfica y por sus estrechos vínculos comerciales.

Kim Jong-un ha reforzado especialmente su cooperación militar con Rusia, a quien ha suministrado armas y tropas durante la guerra en Ucrania. De hecho, si bien inicialmente se anunció que el complejo Wonsan-Kalma estaba abierto a turistas internacionales, hasta ahora solo se ha permitido la entrada a rusos, en grupos organizados por agencias de viajes acreditadas.

El propio canciller ruso, Serguéi Lavrov, realizó en julio del 2025 una visita oficial a Corea del Norte, donde conoció el complejo turístico Wonsan-Kalma. Un año atrás fue el presidente ruso, Vladimir Putin el que llegó al país asiático para firmar un acuerdo de defensa mutua junto a Kim Jong-un.

Fue precisamente en medio de ese acercamiento que, en el 2025, la agencia rusa de regulación del transporte aéreo, Rosaviatsia, concedió a la aerolínea rusa Nordwind Airlines la autorización para operar hasta dos vuelos semanales entre Moscú y Pyongyang.

Sin embargo, los resultados parecen no ser los esperados.

Vuelos vacíos

El diario ruso Kommersant reportó el martes 7 que los vuelos turísticos que conectan desde agosto del 2025 las capitales de Rusia y Corea del Norte no están tan ocupados como se esperaba y viajan casi vacíos.

En los vuelos que conectan Moscú con Pyongyang “apenas hay asientos ocupados”, según una fuente del diario ruso cercana a Nordwind citada por la agencia Efe.

Sin embargo, la misma fuente destacó que Nordwind espera seguir operando este año los vuelos “si existe una necesidad nacional” y destacó que la aerolínea “ofrece la oportunidad de transportar especialistas de los sectores energético e informático, entre otros”.

Otros canales de conexión entre ambos países son los vuelos que opera la aerolínea norcoreana Air Koryo, especialmente para conectar el país asiático con la ciudad rusa de Vladivostok, en el Lejano Oriente.

También hay una ruta disponible por tren que une directamente Moscú y Pyongyang, la misma que volvió a funcionar en junio del 2024 tras haber sido suspendida durante la pandemia de COVID-19. Es la ruta de pasajeros más larga del mundo con más de 10.000 kilómetros.

El diario surcoreano “The Korea Herald” informó en marzo que una agencia de viajes con sede en la región rusa de Primorie ha lanzado un paquete turístico a Corea del Norte que utiliza ese tren, lo que supone el primer producto turístico para grupos que incluye esta ruta desde que el servicio volvió a estar activo.

El itinerario, que consta de ocho días, parte de la estación Yaroslavsky de Moscú el 26 de mayo y viaja en tren a Pyongyang, mientras que el retorno se da en un vuelo desde el Aeropuerto Internacional Sunan de Pyongyang a Vladivostok. El tour cuesta 105.500 rublos (1.330 dólares) por persona e incluye vuelos, pasaje de tren, seguro, visados, alojamiento, comidas y guías.

“La participación está limitada a los titulares de pasaportes rusos, lo que sugiere que el programa forma parte de la ampliación de los intercambios entre Moscú y Pyongyang”, señala el medio.

El año pasado se reportó un aumento en el turismo desde Rusia a Corea del Norte con respecto al periodo anterior. Según los guardias fronterizos del Servicio Federal de Seguridad de Rusia, en el segundo trimestre del 2025, 1.673 rusos ingresaron al país asiático como turistas, un nivel visto por última vez en 2010. En el 2024, la cifra fue de 1.500 viajeros rusos.

Un detalle no menor es que todos los viajes a Corea del Norte están sujetos a paquetes turísticos con operadores rusos aprobados por el régimen de Kim Jong-un.

Complejos lujosos

Los complejos turísticos inaugurados en los últimos años por Kim Jong-un muestran que el régimen se toma en serio su apuesta por el turismo, cuyos ingresos no están sujetos a las sanciones internacionales que pesan sobre el país.

En el caso del resort Wonsan-Kalma, Kim construyó un enorme complejo de 400 edificios y con capacidad para 20.000 personas, según el régimen. No en vano los periódicos surcoreanos han bautizado el lugar como el Waikiki norcoreano.

Las primeras postales que los medios estatales mostraron del resort, ubicado a unos 210 kilómetros de Pyongyang, dejaban ver a las familias norcoreanas chapoteando en el mar, rodeados de arena blanca, jugando vóley o deslizándose por toboganes en las piscinas.

En línea con ese proyecto, Kim Jong-un inauguró en diciembre del 2025 el nuevo resort de Samjiyon, un lujoso complejo turístico en la montañosa zona norte norcoreana.

La agencia oficial de noticias KCNA afirmó que el lugar tiene “acogedores” espacios de ocio, restaurantes de barbacoa y jacuzzis y servirá como un “atractivo complejo turístico de montaña y lugar de ocio para el pueblo”.

Las imágenes difundidas mostraban a Kim con Ju-ae, su hija y probable sucesora, recorriendo los hoteles e, incluso, comprobando la firmeza de las camas.

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