La memoria puede ser algo muy volátil. Ya sea al intentar recordar nombres de personas, una lista de cosas que necesitas comprar o mientras te preparas para un examen o una entrevista de trabajo, la información que estaba en tu mente un minuto antes puede desvanecerse al siguiente.
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Su equipo colaboró con neurocirujanos que monitorean la actividad eléctrica en pacientes sometidos a evaluación para cirugía de epilepsia.
Estos pacientes tenían temporalmente electrodos implantados en el cerebro, lo que permitió al equipo observar la actividad eléctrica antes y después de que hicieran ejercicio en una bicicleta estática.
Aunque los participantes no realizaron ninguna actividad de aprendizaje como parte del estudio, investigaciones previas habían indicado que las “ondas” podrían ser un candidato para fijar recuerdos.
“Esto nos brinda una oportunidad única para comprender cómo funciona el cerebro humano con mediciones directas de las señales eléctricas, que son la unidad fundamental del funcionamiento cerebral”, explica Voss.
Estas ondas ocurren demasiado rápido para ser detectadas por escáneres cerebrales estándar, lo que convierte a este estudio en el primero en mostrar cómo el ejercicio influye directamente en la actividad eléctrica del cerebro.
Voss cree que esta sincronía puede proporcionar una explicación biológica de por qué las personas suelen recordar mejor la información si hacen ejercicio poco después de aprenderla.
Y solo se necesitó una breve ráfaga de actividad para aumentar las ondas cerebrales, lo que demuestra que incluso hacer ejercicio por periodos breves pueden beneficiar nuestra memoria.
Voss espera que este trabajo ayude a replantear los mensajes de salud pública sobre la actividad física y nos permita pensar mejor sobre el envejecimiento, especialmente porque fortalecer las áreas importantes para la memoria podría ayudar a proteger el cerebro del deterioro cognitivo.
Al mismo tiempo, sabemos que los episodios regulares de actividad nos brindan una variedad de beneficios inmediatos para el cerebro y el cuerpo.
La investigación muestra que un solo entrenamiento puede mejorar la concentración por hasta dos horas después, así como aumentar de inmediato los niveles de dopamina, la hormona “del bienestar”.
Otro estudio reciente descubrió que cuanto más ejercicio hacemos y más en forma estamos, mayor es el beneficio que obtiene el cerebro después de una sola sesión.
Cualquier actividad física es claramente beneficiosa, pero este nuevo estudio reveló que los beneficios cerebrales aumentan cuanto más activos somos.
Esto ocurre porque una mayor aptitud cardiovascular y masa muscular permiten que el cuerpo produzca más de una proteína vital para formar nuevas conexiones cerebrales, llamada Factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF. por sus siglas en inglés)
“Hay una razón para mantenerse activo, porque obtendrás más beneficios cada vez”, señala Flaminia Ronca, investigadora en fisiología del ejercicio en University College London, en Reino Unido, quien dirigió este estudio.
“Si te mantienes haciendo ejercicio durante seis semanas, obtendrás beneficios mayores en cualquier sesión posterior”, agrega la experta.












