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Durante casi 20 horas, entre las 6:30 a.m. y las 2:00 a. m., Barranco se convirtió en un set secreto para ENHYPEN. Con cinco locaciones, calles cerradas, vehículos polarizados, paredes negras, luces rojas, decenas de peruanos y extranjeros trabajaron a contrarreloj para filmar “Bloody Paradise”, videoclip dirigido por el coreano Ha Jung Hun y bajo la fotografía de Park Geonhui en la capital peruana. Todo ello sin revelar la presencia de la banda surcoreana en el distrito más colorido de la ciudad. El operativo exigió coordinar cada traslado y preparar cada espacio antes de la llegada de los artistas dos meses atrás.
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Integrantes del equipo de APU Productions durante el rodaje del videoclip “Bloody Paradise” de ENHYPEN en Barranco, Lima. (Foto: APU PRODUCCIONES)
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Cuando ENHYPEN llegó a Lima en julio de 2026 para ofrecer su primer concierto en el país, como parte de su gira World Tour Blood Saga, APU Producciones ya había explorado posibles escenarios para su videoclip. Entre todos los lugares de Lima, Barranco apareció entre las primeras propuestas y terminó imponiéndose con la última palabra del equipo creativo surcoreano. Desde los rooftops del Centro de Lima hasta Callao Monumental, la búsqueda siguió las referencias visuales enviadas desde Corea, pero finalmente el distrito bohemio se impuso por sus calles coloridas, palmeras, arquitectura, vistas al mar y espacios que podían ser controlados, como el Mercado El Capullo, el Mirador Bresciani, la calle Génova, un rooftop privado y un estacionamiento que terminó convertido en set.
“Dos días antes de filmar, llegaron a Lima Ha Jung Hun y Park Geonhui para hacer un recorrido con la producción peruana. Fue difícil resolver el pedido de filmar la toma de Bresciani, donde la cámara avanza a velocidad junto a los chicos. Generalmente, se hace con un estabilizador de cámara, pero ellos pidieron un modelo específico de hoverboard (patineta eléctrica para montar con autoequilibrio), que a veces utiliza el Serenazgo”, comenta Canale.
“Hay una escena donde ENHYPEN corre debajo de un puente y se ve de noche. Allí tuvimos que iluminar todo el techo con focos rojos para alimentar el ambiente que necesitaba el videoclip”, agrega.
Por otro lado, un estacionamiento fue utilizado como base técnica, espacio de catering con comida coreana y punto de reunión de los bailarines, pero terminó convertido en locación. Allí se filmó una escena en la que uno de los integrantes salta una reja, aprovechando elementos urbanos que ya estaban en el lugar. En otro punto, un bar se transformó de forma temporal en el “Green Room”. Es decir, un lugar para maquillaje, vestuario, comida y descanso donde los miembros de ENHYPEN quedaron concentrados, mientras afuera Barranco continuaba con su vida cotidiana.

El Mercado El Capullo, en Barranco, fue una de las locaciones utilizadas para el videoclip “Bloody Paradise” de ENHYPEN.(Foto: PROMPERÚ)
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ENHYPEN tenía un estricto protocolo de seguridad y, ante cualquier tumulto, la filmación podría cancelarse. Por eso, unos 30 agentes privados, reforzados por policías, patrulleros y motocicletas, custodiaban el rodaje. Los integrantes se desplazaban en vehículos polarizados y, para evitar ser vistos entre locaciones, atravesaban algunos espacios protegidos por paredes negras. La idea, según Bruno, era que no estuvieran “deambulando por todos lados” en las calles de Lima, a la vista y paciencia de sus fans.

El videoclip “Bloody Paradise”, de ENHYPEN, se filmó en Corea y el Perú. (Foto: APU PRODUCCIONES)
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Se realizó un casting de bailarines urbanos en Lima. Antes de la llegada del grupo, se evitó revelar que las coreografías se harían con ENHYPEN, por lo que los 20 artistas seleccionados recibieron las indicaciones sin saber para quién trabajarían. Dentro del equipo, el grupo llegó a ser conocido como “El innombrable”. Los peruanos que figuran en el videoclip son los bailarines Andrés Cubas, Atenas Saldivar, Daniel Cabrera, Diana Querevalu, Jimena Pardo, Joel Fuentes, José de la Cruz, Luis López, Marco Mitchell, Melanie Collantes, Nicolás Lopez, Oleck Chlebowski, Reiko Honma y Shinichi Tokumuri. Todos ellos firmaron un contrato de confidencialidad y no pueden mencionar nada sobre su participación.
“Cuando estuve en la primera toma en Barranco, frente al mar, los bailarines estaban de extras en el set de rodaje”, comenta Guillermo Alcazar Chavez, coreógrafo a cargo del casting de peruanos para el videoclip de ENHYPEN. “En la segunda toma, en una azotea por el Puente de los Suspiros, ya estaban todos los integrantes de la banda. Teníamos prohibido hablarles, por el contrato, así que solamente los observábamos. De lejos, se veían súper amables entre ellos. Jugaban y me parece que veían el partido del Mundial. Súper respetuosos, responsables y buena onda”, agrega.
Aunque el rodaje de ENHYPEN fue una producción de un solo día y no tuvo una gran escala económica, sí permite dimensionar el movimiento que genera una filmación extranjera. Transporte, alimentación, alojamiento, seguridad, alquiler de locaciones, técnicos y proveedores forman parte de una cadena que se activa cuando una producción decide filmar en un país.
“Aunque en el Perú estamos preparados para recibir producciones internacionales de alto nivel, nos falta el incentivo tributario conocido como ‘cash rebate’”, sostiene Bruno Canalle, productor de APU, compañía que ha participado en producciones internacionales filmadas en el país, entre ellas “Paddington en Perú” y “Transformers: El despertar de las bestias”. “Si hubiera un incentivo que devuelva impuestos a las productoras por filmar en Perú, ya hubiera venido un proyecto nuevo a partir de ‘Transformers’”.
La llegada de producciones internacionales puede generar así una pequeña economía alrededor de las cámaras y beneficiar a distintos sectores. Sin embargo, Perú compite en desventaja frente a países como Colombia, Uruguay o México que ofrecen incentivos tributarios para atraer estos proyectos. Canalle cuestiona esta situación y pone como ejemplo “Pluribus”, serie de Apple TV+ que incluye una escena ambientada en Perú. Aunque la historia requería representar al Perú, la producción decidió recrear una aldea peruana en las Islas Canarias, España, donde existen la retribución del 50% de la inversión con el objetivo de atraer más rodajes internacionales.
“Twentyfourseven vino a filmar al Perú hace 10 años y regresó sin muchas ganas de volver a hacerlo, porque no les conviene. Ya aquí quedaron sorprendidos, pero yo creo que, para atraer a estas productoras, nos falta poder ofrecerles un poco más”, finaliza Canale.

