Alturas excesivas, inclinación mayor a la permitida y grietas en la estructura fueron algunos de los problemas que identificamos en seis tipos de reductores de velocidad antirreglamentarios en Lima. Estos problemas no solo provocan graves consecuencias en los vehículos, pues también nos hacen daño. El cuerpo de conductores y pasajeros sufre por el mal diseño, la mala ubicación y la falta de mantenimiento de los ‘rompemuelles’.
Alturas excesivas, inclinación mayor a la permitida y grietas en la estructura fueron algunos de los problemas que identificamos en seis tipos de reductores de velocidad antirreglamentarios en Lima. Estos problemas no solo provocan graves consecuencias en los vehículos, pues también nos hacen daño. El cuerpo de conductores y pasajeros sufre por el mal diseño, la mala ubicación y la falta de mantenimiento de los ‘rompemuelles’.
Un reductor en la Av. Nicolás Arriola tiene más de 12 centímetros de altura, 4 cm más de lo que indica la norma. Foto: César Campos.
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El doctor Harold Castillo, médico del Sistema de Transporte Asistido de Emergencia (STAE) de EsSalud, declaró a El Comercio que los resaltos fuera de norma provocan principalmente daños a nivel esquelético y muscular.
En primer lugar, pueden provocar traumatismos en las extremidades. “Estos rompemuelles ocasionan que en el cuerpo haya traumatismos al momento en que frena el carro, ya que nuestro cuerpo también viaja a determinada velocidad y comparte la energía cinética del vehículo. Si el vehículo frena intempestivamente, nuestro cuerpo sigue manteniendo esa velocidad y no desacelera tan rápido, como sí lo hace el auto de forma mecánica. Eso puede generar traumatismos en las rodillas, los pies, tobillos, brazos, codos y hombros“, explicó.
El médico agregó que estos traumatismos progresivamente generan daños crónicos. “Un daño crónico puede devenir en artritis o artrosis con el paso de los años”, indicó.
En segundo lugar, existe el riesgo de que produzcan daños en la columna lumbar, la parte baja de la espalda. “Los daños a la columna son el principal problema a la salud que ocasionan estos rompemuelles que no respetan las normas. La columna lumbar recibe todo el peso de nuestro dorso y es donde nosotros apoyamos la espalda al momento que conducimos, ya que no manejamos colocando toda la espalda en el respaldar, sino que también tendemos a hacer una inclinación delantera. Entonces, cuando el carro disminuye la velocidad, el peso de la desaceleración va a devenir en una carga extra para nuestra columna lumbar. Lo mismo ocurre con los pasajeros si no están correctamente ubicados“, detalló.
La falta de precaución es uno de los malos hábitos característicos de los conductores de Lima. No obstante, como constatamos al recorrer la ciudad, abundan los resaltos sin una señalización vertical cercana ni franjas diagonales pintadas que adviertan su presencia. Si un vehículo atraviesa estos elementos a gran velocidad, los daños físicos pueden ser irreversibles.

Rompuelles en pésimo estado en Chorrillos. Foto: César Campos
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“Atendí una vez a un colega que iba en la parte trasera de un taxi. El chofer no se percató de un rompemuelle y causó que mi colega diera un salto y se golpeara la cabeza. Terminó con un traumatismo encéfalocraneano grave, causando un edema cerebral, y estuvo varios días en cuidados intensivos. Estos son eventos no muy comunes, pero podrían generar un daño irreversible que condiciona al paciente a no poder llevar su vida de manera normal”, manifestó.
Castillo recordó que la detención súbita de un vehículo por un rompemuelle en mal estado en una vía donde los autos circulan a gran velocidad podría convertirse en un siniestro. Por eso, destacó la importancia de que las autoridades correspondientes corrijan el mal estado y la ubicación de los resaltos antirreglamentarios de la ciudad.
De acuerdo con la Gerencia de Movilidad Urbana (GMU) de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), en la capital existen 12.431 reductores aprobados. Los distritos con la mayor cantidad de distritos con estos dispositivos eran Surco (1.500), Ate (1.221), San Juan de Lurigancho (907), Cercado de Lima (656) y San Borja (642).
Para Alfonso Flórez, gerente general de la Fundación Transitemos, entre el 60% y el 70% de reductores de Lima serían irregulares.
¿Por qué los daños son más graves para los adultos mayores?
El doctor Castillo indicó que los adultos mayores son más susceptibles a fracturas, a tener condiciones como osteoporosis o a accidentes cerebrovasculares hemorrágicos, pues su masa encefálica es más reducida.
“Esos cuadros que ya tienen pueden agravarse si ellos están dentro en un vehículo que pasa por un rompemuelle en mal estado. Lo que va a ocasionar es que estos adultos mayores se golpeen y, por lo tanto, tengan el riesgo de padecer complicaciones”, afirmó.
El galeno recomendó que las personas que padecen de daños crónicos viajen dentro de un automóvil en asientos ergonómicos o con protectores de espalda para evitar que estas condiciones se agraven. Recordó también la importancia de usar el cinturón de seguridad y de verificar que las bolsas de aire del vehículo puedan funcionar correctamente ante cualquier imprevisto.




