La poderosa defensa aérea de Estados Unidos no se puede concebir sin el sistema de misiles Patriot, que ha interceptado naves y objetos considerados enemigos desde la década de 1980. Pero aunque su supremacía es reconocida en todo el mundo, el notable aumento del uso de drones en las guerras en curso ha llevado al propio presidente Donald Trump a hablar de reemplazar a los Patriot por una tecnología superpotente y mucho menos costosa: el láser.
“Literalmente, el láser hará el trabajo a un costo mucho menor”, dijo esta semana el mandatario estadounidense ante la prensa. “La tecnología láser que tenemos ahora es increíble. Estará disponible muy pronto”, afirmó.
El interés por los láseres no es exclusivo de Estados Unidos. Los conflictos bélicos en Ucrania y Medio Oriente les han demostrado a las potencias que mejorar los sistemas de defensa es urgente, sobre todo ahora que los drones ya no son solo útiles aparatos domésticos, sino porque su uso se ha masificado como armas de guerra que causan enorme destrucción con poca inversión.
Una foto proporcionada por el centro de medios hutí muestra a soldados hutíes manejando drones durante un ejercicio militar en una zona remota a las afueras de Saná, Yemen. Foto: EFE/EPA/CENTRO DE MEDIOS HUTÍES
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Además de bastante fáciles de conseguir, los drones tienen un bajo costo. Lo que cuesta más es combatirlos. Y es aquí donde la tecnología láser aparece como una opción cada vez más atractiva para neutralizarlos. Mientras que sistemas como el de misiles Patriot pueden costar más de US$3 millones por disparo para interceptar un dron, un láser puede requerir una inversión de US$3,5 por disparo, señala el diario “The New York Times”, que destaca que, además de ser rentables, los láseres de alta energía pueden quemar drones en el cielo “como si fueran sopletes”.
“El láser tiene una ventaja enorme sobre los sistemas de defensa antimisiles que se están usando: el costo. Por ejemplo, Israel usa el Arrow 2 o el Arrow 3 para interceptar misiles de largo alcance, lo que puede costar millones de dólares. Pero el uso del láser le permitiría derrotar la ventaja más grande que tiene un país como Irán, que al fabricar un montón de misiles muy costosos puede obligar a Israel a gastar en tecnología antimisiles que vale cientos de miles o millones de dólares e imponerle un costo económico enorme”, explica a El Comercio el analista internacional Roberto Heimovits.
Los sistemas de láser de alta potencia han evolucionado desde hace más de una década y hoy países como Israel, China, Rusia, Reino Unido y Francia están ensayando sus propias versiones.
MÁS DATOS
Israel ha desplegado esta tecnología de la empresa Rafael contra drones lanzados por Hezbolá. No ha confirmado su uso contra Irán.
millones al año gasta el Pentágono en el desarrollo de armas láser, según un informe del 2023 de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental.
El fabricante australiano Electro Optic Systems anunció un láser de defensa capaz de derribar 20 drones por minuto, a menos de 10 céntimos de dólar por disparo.
Estos láseres están entre las formas más comunes de las armas de energía directa (DEW, directed energy weapons, en inglés), que son aquellas que transforman la energía eléctrica en efectos físicos capaces de dañar o destruir objetivos aéreos, explica al medio “The Conversation” Iain Boyd, ingeniero especializado en sistemas de defensa de la Universidad de Colorado, en Boulder.
Las DEW no requieren una plataforma de lanzamiento, sino que usualmente se colocan en barcos o vehículos blindados desde donde pueden disparar un rayo electromagnético de alta concentración y apuntar a blancos que están incluso a 20 kilómetros de distancia. Según los expertos, una de sus principales ventajas es que mientras estos sistemas estén conectados a una fuente de energía eléctrica, pueden seguir disparando, por lo que, en teoría, su “munición” es infinita.
Pero también hay desventajas. “The New York Times” señala que la mayoría de las armas láser existentes tiene un alcance de unos pocos kilómetros y muy poca potencia para detener misiles balísticos, aunque eso podría cambiar en un futuro cercano. Además, los sistemas láser son menos efectivos en condiciones climáticas adversas, y podrían derribar a otras aeronaves en el área.
“Los láseres de alta energía son armas poderosas en las condiciones adecuadas, pero no son la solución definitiva. La humedad puede desviar los rayos de luz de forma impredecible. La niebla puede impedir que los haces láser alcancen sus objetivos. Las salpicaduras de agua de mar y la arena pueden dañar los componentes ópticos altamente sensibles, lo que dificulta el uso y la reparación rápida de estas armas en el campo”, señala el medio.
Por ello, los ejércitos aún enfrentan importantes desafíos para construir este tipo de sistemas y desplegarlos a gran escala.
“No podemos olvidar que el láser es una tecnología revolucionaria. Se viene hablando de pistolas láser y cañones láser desde los años 50, pero el tema es que una tecnología revolucionaria requiere también de adelantos revolucionarios en tecnología, y no estoy seguro de si ya se han realizado”, remata Heimovits.




