martes, agosto 18

Los hombres con una mayor presencia de alimentos ultraprocesados en su dieta tendrían entre 24% y 31% más riesgo de reportar un diagnóstico de cáncer de próstata que aquellos con menor consumo, según un estudio publicado en ‘The American Journal of Medicine.

Los hombres con una mayor presencia de alimentos ultraprocesados en su dieta tendrían entre 24% y 31% más riesgo de reportar un diagnóstico de cáncer de próstata que aquellos con menor consumo, según un estudio publicado en ‘The American Journal of Medicine.

La investigación analizó datos de 17.024 hombres estadounidenses mayores de 18 años que participaron entre 2003 y 2023 en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES). Los participantes informaron lo que habían comido durante dos periodos de 24 horas y fueron agrupados según el porcentaje de calorías que obtenían de ultraprocesados.

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En el grupo de menor consumo, estos productos representaban menos de alrededor del 20% de las calorías diarias; en el de mayor consumo, superaban el 44%. Al comparar los resultados, los investigadores hallaron una asociación más alta con cáncer de próstata en los grupos que consumían más de estos alimentos.

Tras considerar variables como edad, tabaquismo, origen étnico y nivel de pobreza, la asociación se mantuvo. Sin embargo, el resultado del grupo que más ultraprocesados consumía de forma individual —con una estimación de hasta 34% más riesgo— no alcanzó significancia estadística, por lo que debe interpretarse con cautela.

Los ultraprocesados incluyen, entre otros, gaseosas, snacks empaquetados, cereales azucarados, embutidos, comidas listas para calentar, golosinas y productos elaborados con grasas refinadas, azúcares, almidones, sal y aditivos. Estudios previos ya los han relacionado con obesidad, enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

El trabajo no prueba que estos productos causen cáncer de próstata. Es un estudio observacional basado en información declarada por los propios participantes, por lo que no pudo medir factores relevantes como antecedentes familiares, actividad física o acceso a pruebas de detección como el PSA. Los autores plantean que hacen falta investigaciones de mayor duración y ensayos clínicos para confirmar el vínculo.

Aun así, los hallazgos refuerzan la recomendación de priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados dentro de una dieta equilibrada. Para los investigadores, reducir el consumo de ultraprocesados no depende únicamente de decisiones individuales, sino también de facilitar el acceso a opciones nutritivas y asequibles.

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