En un país en el que la polarización política se ha vuelto el estado natural de las cosas, afirmar que los consensos son posibles suena ingenuo. Pero la iniciativa EncontrarNos por el Perú —liderada por la asociación Es Hoy y Apoyo Consultoría, en alianza con RPP, Transparencia e Ipsos Perú— ha desafiado ese pesimismo.
Lo que se logró fue algo escaso en la política peruana: 175 líderes de cinco regiones —Lima, La Libertad, Cusco, Arequipa y Loreto—, con representantes de la ciudadanía, empresas, sindicatos, academia y 22 de los 38 partidos en campaña, fueron capaces de construir acuerdos concretos sobre temas urgentes para el país.
El método importa tanto como los resultados. Los acuerdos nacieron de espacios de confianza que permitieron discusiones abiertas y respetuosas entre personas que piensan distinto. A ese diálogo plural se sumaron 39 expertos que tradujeron los consensos ciudadanos en propuestas con sustento técnico y viabilidad fiscal, validadas con encuestas nacionales de opinión. El resultado son nueve propuestas concretas en seguridad ciudadana, salud pública y empleo formal. Este artículo se enfoca en los resultados en materia de empleo, que ilustran bien la potencia del proceso.
El problema del empleo en el Perú es conocido, pero sus cifras siguen teniendo la capacidad de asombrar. El 90% del empleo en microempresas es informal. Solo el 23% de los jóvenes accede a un primer empleo formal. La mitad de los egresados de institutos técnicos trabaja en ocupaciones que no tienen nada que ver con lo que estudiaron. Son datos que describen una economía atrapada en la informalidad por diseño institucional, no por falta de voluntad de sus trabajadores. A ello se suma que el acceso a la educación superior sigue determinado por el nivel de ingreso familiar: jóvenes talentosos quedan fuera simplemente porque no hay cómo financiar sus estudios.
Lo notable es que la ciudadanía comprende con precisión dónde está el nudo. Las encuestas del proceso identifican la falta de inversión privada y el mal diseño regulatorio como las principales barreras para la formalización. Entre los jóvenes, el diagnóstico es aún más específico: el 50% señala que el salario mínimo fija un costo de entrada superior a la productividad inicial que pueden ofrecer, convirtiéndola en la razón número uno por la que las empresas no los contratan formalmente.
Frente a ese diagnóstico, EncontrarNos identificó tres intervenciones prioritarias. La primera es un subsidio tributario escalonado para el primer empleo juvenil: el empleador que contrate a un joven en su primer empleo formal podrá deducir un porcentaje adicional del impuesto a la renta, reduciendo el costo laboral efectivo hasta en un 29,5% durante los primeros meses, sin que los jóvenes pierdan ningún derecho laboral. Estimamos que esta medida podría generar un incremento del 16% en la inserción juvenil formal.
La segunda propuesta ataca el nudo que ahoga a las mype: el salto brusco de costos que enfrenta una microempresa cuando se expande. No solo crecer de 20 a 21 trabajadores activa de inmediato el reparto de utilidades; también, al superar ciertos topes de ventas, una mype pasa a un esquema con mayor carga tributaria y más obligaciones. Que las reglas cambien al crecer es razonable; el problema es que hoy lo hacen en saltos abruptos que convierten el crecimiento en un castigo. La propuesta —que los economistas Claudia Cooper y Elmer Cuba impulsaron con respaldo de la comunidad académica— introduce una tributación progresiva y gradual que elimina ese salto. A su sólido sustento técnico se suma ahora el respaldo ciudadano.
La tercera propuesta apunta a la raíz estructural: la desconexión entre lo que el sistema educativo produce y lo que el mercado laboral necesita. Se propone mejorar la plataforma Mi Carrera para que los jóvenes sepan cuáles son las carreras más rentables con información confiable de salarios esperados por carrera e institución, establecer un esquema de becas por impuestos en el que las empresas donen a Pronabec becas en carreras que estas consideran escasas, y expandir la formación dual en sectores de alta demanda.
Una encuesta nacional de Ipsos demuestra que estas medidas tienen gran respaldo ciudadano. El 90% de los peruanos está de acuerdo con alinear la formación técnica con la demanda laboral; el 86% apoya modificar el régimen de las mype; el 80% respalda el subsidio al primer empleo juvenil. Son niveles de aceptación generalizados por regiones, niveles socioeconómicos, edades y género. Son, literalmente, demandas ciudadanas.
EncontrarNos por el Perú ha demostrado que los peruanos sí pueden ponerse de acuerdo cuando se les convoca con seriedad, pluralidad y método. El próximo Ejecutivo y el Congreso tienen sobre la mesa propuestas concretas con respaldo técnico y ciudadano, listas para los primeros 100 días de gobierno. Los consensos sí son posibles. Ahora corresponde convertirlos en políticas.




