Una vez superada la emergencia local del gas y sus consecuencias inmediatas, vuelven a priorizarse los temas de agenda internacional y nacional.
Una vez superada la emergencia local del gas y sus consecuencias inmediatas, vuelven a priorizarse los temas de agenda internacional y nacional.
Revisemos primero el ámbito externo. Que el Estrecho de Ormuz, por el que circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial y la quinta parte del gas natural, esté controlado por Irán y cerrado de facto genera presión a nivel mundial. El nuevo líder iraní ha declarado que así se mantendrá, mientras que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza tomar este punto de grandes tensiones geopolíticas. Aunque instituciones y países a nivel global realizan esfuerzos para mitigar el efecto en los precios de los combustibles, es inevitable que la oferta se vea perjudicada. El tamaño del impacto dependerá de la duración de la guerra y de qué tanto se puedan salvaguardar los activos críticos relacionados a esta industria.
El contexto local abonó solo malas noticias a esta circunstancia. En adelante, la Fiscalía y el Osinergmin deberán determinar la causa de la deflagración en el ducto de Camisea, que hasta hoy se desconoce debido al difícil acceso a la zona donde ocurrió el siniestro. La empresa, que ha culminado ya con las labores de reparación, deberá ser diligente y acatar las sanciones que correspondan si así lo determinan las autoridades. La emergencia no solo debe recordarnos que necesitamos realizar mayores inversiones en exploración y que es necesario tener planes de contingencia –como se reflexionó en este espacio hace una semana–, sino que el sector público y privado deben trabajar juntos y con transparencia, en las buenas y en las malas.
Este primer trimestre nos augura un año distinto al anterior. En el plano internacional, lejos quedó la preocupación por los aranceles. Y, en el local, hemos perdido la cuenta de cuántos ministros hemos tenido en los últimos cinco años. Es clave insistir en la necesaria reconstrucción de la institucionalidad para dejar de atender solamente lo urgente y darle el espacio que se merece a lo importante.




