Hay un acuerdo tácito cuando alguien compra una entrada para ver un show de magia: sabe que lo van a engañar. Y, aun así —o justamente por eso— decide sentarse frente al escenario y dejarse sorprender. Para Jesús Alzamora, Bruno Tarnecci y PlomoMagic, ese pacto con el público es el punto de partida de su nuevo espectáculo conjunto, “Magia x 3″, una propuesta que reúne tres estilos distintos bajo una misma premisa: provocar emoción a través de la ilusión.
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“Tú viejo me llamó al poco tiempo de que tomaste la decisión”, recuerda PlomoMagic, dirigiéndose a Alzamora. “Lo único que me preguntó fue: ‘Y esta cosa de ser magos ¿va a funcionar?’”. Él, en cambio, nunca tuvo que justificar demasiado su elección. La magia fue desde el inicio un camino posible, primero como fascinación y luego como forma de vida. Su estilo mezcla magia con stand-up y comentarios irreverentes. “Tenemos una licencia para mentir”, agrega.
El tercer vértice del espectáculo es Bruno Tarnecci, el más internacional de los tres, con presentaciones en escenarios de Europa y Asia. Su propuesta se mueve en otro registro: una magia más silenciosa, más visual, cercana a lo que él describe como una experiencia poética. “La magia no es un engaño en el sentido general de la palabra”, afirma. “Es una construcción: de teoría, de psicología, de ciencia, de técnica, de trabajo”. Por eso prefiere sumergirse en libros antiguos, algunos de siglos pasados, en busca de trucos que hoy casi nadie practica.
El espectáculo también funciona como una suerte de retrato de su amistad. Los tres se conocen desde jóvenes y han compartido escenarios, viajes y proyectos. PlomoMagic recuerda que fue él quien ayudó a abrir las primeras puertas internacionales de Tarnecci cuando aún era adolescente. Tarnecci asiente. Con Alzamora, en cambio, la historia empezó lejos del escenario: en una cancha de futsal donde coincidieron antes de convertirse en colegas de oficio.
Ese vínculo se inscribe dentro de una tradición más amplia. Aunque muchas veces pasa desapercibida para el público, la magia en el Perú tiene una historia larga y una comunidad activa. Aparecen nombres como L’ Homme Masqué, un ilusionista que actuaba con máscara, o figuras más recientes como recordado Giorhini.

Con estilos distintos pero una amistad de años, Bruno Tarnecci y PlomoMagic completan el espectáculo aportando una magia visual y otra cargada de humor. (Foto: César Campos)
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR CAMPOS
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Hoy esa tradición continúa en espacios donde los magos se reúnen, intercambian técnicas y forman a nuevos talentos. Talleres, reuniones privadas y asociaciones funcionan como puntos de encuentro para una comunidad que crece lentamente, pero con constancia. Muchos de esos aprendizajes —coinciden— siguen transmitiéndose más en libros y encuentros entre colegas que en internet.
“La buena magia no está en YouTube”, subraya Tarnecci. Aunque hoy es posible encontrar en línea muchos secretos, los magos coinciden en que el verdadero valor está en la interpretación. “Lo importante no es el truco”, resume PlomoMagic. “Es el mago”. Y, en buena medida, esa idea atraviesa a los tres.













