El Mundial terminó. Perú lo siguió con pasión, como siempre. Ahora, antes de que esa energía se enfríe, hay que mirar hacia adentro, porque el siguiente gran evento deportivo no está en otro continente. Está aquí.
El Mundial terminó. Perú lo siguió con pasión, como siempre. Ahora, antes de que esa energía se enfríe, hay que mirar hacia adentro, porque el siguiente gran evento deportivo no está en otro continente. Está aquí.
El 23 de julio de 2027, Lima inaugura los XX Juegos Panamericanos y VIII Juegos Parapanamericanos. Falta menos de un año. Y la semana pasada, el IPD y la ANIN firmaron un convenio para ejecutar más de S/ 145 millones en infraestructura: remodelación del Estadio Nacional, modernización del Coliseo Eduardo Dibós, un nuevo centro tenístico en Villa El Salvador y, por primera vez, un campo de cricket en el Perú. Es una gran noticia. También es una que debió llegar antes: la planificación de un evento de esta escala debió arrancar cuando confirmaron la sede, no a doce meses de la inauguración. Trabajar contra el reloj encarece y deja menos margen para pensar en el después. Aun así, la señal es clara: el Estado está empujando. La pregunta es si todos los demás también lo harán.
Lima 2019 fue un punto de inflexión. El país reconectó con sus atletas, llenó escenarios que nunca había llenado, y descubrió que el deporte polideportivo moviliza cuando se trabaja bien. El objetivo de 2027 no puede ser repetir eso. Tiene que ser superarlo: en organización, en asistencia y en legado.
Para lograrlo, tres ejes deben avanzar en paralelo. El primero, infraestructura y organización: que las obras lleguen a tiempo y que el legado sea real y sostenible. El segundo, conexión con los atletas: que los peruanos conozcan a quienes nos representarán, los acompañen antes del evento y llenen las tribunas durante el mismo. El tercero, inversión privada: que las empresas no esperen a la inauguración para aparecer, sino que construyan relaciones con atletas y disciplinas desde ahora.
Pero hay algo que ningún eje resuelve solo: la articulación. Lima 2027 necesita que el gobierno gestione bien, que los atletas den todo, que la gente asista y lleve a sus hijos, que las empresas patrocinen con estrategia y no solo con logo, que los medios cubran el proceso y no solo el evento, y que las federaciones inviertan con inteligencia en sus disciplinas.
Falta menos de un año. Tenemos una nueva oportunidad. Todos tenemos que empujar hacia el mismo lado.












