Un hombre de 71 años que fue condenado por asesinato y pasó décadas en el corredor de la muerte en Estados Unidos fue puesto en libertad el lunes tras un informe según el cual su ADN no coincide con las evidencias del crimen, informó su defensa.
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Pero él ha sostenido que es inocente y que firmó su confesión bajo coacción de la policía.
Su defensa afirma que las pruebas físicas y las declaraciones de testigos indicaban que un hombre blanco asesinó a Olesen.
“El Estado le robó 41 años de su vida y lo sometió a los horrores del corredor de la muerte durante más de 40 años, pero esta noche por fin está en casa”, declaró el abogado de Carter, Neal Hamilton, en un comunicado a la AFP. “Es un gran día”, dijo.
El año pasado, la corte suprema de Utah ordenó un nuevo juicio, citando “graves faltas” por parte de los investigadores.
Ninguna prueba física vinculaba a Carter con la escena del crimen y su condena se basó en su confesión y en las declaraciones de dos testigos, Epifanio Tovar y su esposa Lucía.
En 2011, los Tovar dijeron que habían recibido la orden de mentir en el tribunal y que la policía les había pagado facturas de alquiler, teléfono y otros servicios.
También afirmaron que la policía los había amenazado a ellos ya su hijo con la deportación.

