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Lenin Tamayo llegó a Lima en el vientre de Yolanda Pinares cuando ella tenía 16 años. En sus primeros días en casa, la música adormecía los oídos del bebé, debido a su madre cantante y el entorno siempre musical. Luego, su adolescencia fue difícil, pero el tiempo le enseñó mucho y reforzó su identidad con aquello que también había formado parte en su hogar: el quechua.
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“Q-pop, documental de 27 minutos y medio, nace de la búsqueda personal de Murguia por contar historias con raíces peruanas. Hija de diplomático, siempre vivió con una maleta en la mano antes de asentarse en Los Ángeles. Trabajó como documentalista en Quibi, estudio audiovisual de Jeffrey Katzenberg —productor también conocido por su alianza con Steven Spielberg— y después, Adri se independizó como cineasta. En esa etapa de su vida, conoce a Lenin y Yolanda, los personajes de lo que sería un seguimiento de dos años.

El cantante Lenin Tamayo y la documentalista Adri Murguia posan frente al lente de Diario El Comercio en el Centro de Lima. (Foto: Antonio Melgarejo Yaranga/El Comercio)
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“Nuestra última filmación fue con el club de fans de Lenin (URPI), que siguen a Lenin en Perú. Cuando nos despedimos, nos prometimos que volveríamos a grabar en Corea; era mi sueño y sentía que eso terminaría con la jornada que quería capturar en la película. Y así fue”, comenta la directora a El Comercio.
Adri Murguia
Directora de cine peruana
Adri Murguia comenzó su carrera en VICE Media, donde dirigió documentales temas sociales, entre ellos «Umoja: Land of No Men», «Young, Black and Positive», «Gully Queens» y «Inside the Black Bloc». También dirigió la primera temporada de «Slutever», serie documental de ocho episodios para Viceland, reconocida por su mirada sobre el sexo, las relaciones y la intimidad. Más adelante, ocupó cargos ejecutivos en el desarrollo de documentales en Quibi y The Walt Disney Company, y fue vicepresidenta de Películas y Series Documentales de All Facts, productora de la serie «Telemarketers». Su más reciente película es «Q-Pop».

“Siempre he tenido un interés en contar historias de donde soy, porque nunca he vivido en el Perú, y una forma de conectarme a mis raíces siempre ha sido contar historias peruanas”, agrega Murguia.
El viaje a Corea fue parte de la primera gira internacional de Lenin por Asia, que también incluyó India, Tailandia y Vietnam. Mientras Murguia viajó desde Los Ángeles, Lenin lo hizo desde Lima para continuar el registro de “Q-pop”. El documental cuenta con Jamie Rogers Caballero y Alpita Patel como productores, y Peter Bratt, Benjamin Bratt y Murguia como productores ejecutivos.
“Llegamos a 5 Stick, productora de Benjamin Bratt, porque vimos su trabajo documental ‘Wings of Dust’, filmado en el Perú”, comenta Murguia sobre el actor de raíces peruanas, también recordado por sus papeles en “Miss Simpatía” y en el doblaje de “Coco”. “Él tiene una conexión muy fuerte con una comunidad quechua, por su madre peruana y de ascendencia quechua. Le encantó la relación entre Lenin y su mamá, y esa dimensión familiar y cultural de la historia”, agrega la cineasta.

Lenin Tamayo es protagonista del cortometraje documental «Q-Pop», dirigido por Adri Murguia. En esta imagen, aparece con un elenco de bailarines coreanos en una presentación en Corea del Sur. (Foto: Cool Story y 5Stick Films)
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El idioma materno de Lenin siempre estuvo ligado a la vida cotidiana. Por eso, el quechua es un personaje más en el documental de Adri. En un momento de la película, aparece su madre en primer plano hablando de sus raíces. “El quechua es una cultura esparcida como un río, regando la basta cultura que es el Perú”, comenta Lenin a este diario.
“Tomé la decisión de hacer una gira internacional, hacer ese acto, por lo que podría significar para mí y cualquier persona de una cultura originaria ese simbolismo de pertenecer al sistema. Porque, a veces, tratan a personas de culturas originarias como si estuvieran en una caja de cristal, sea de forma marginal o que nos ven muy cuidados (delicados). Yo no quiero que me traten diferente por hablar quechua, porque soy igual de valioso como persona y artista”, dice Lenin.
La filosofía de vida de Lenin consiste en “aprender a moverse” dentro de esa “caja de cristal”. En videoclips como “Cuando Estoy Aquí (Tusurikusun)”, “¿Imaynata?” y “La Llaqta”, combina códigos del k-pop con elementos de la cultura andina y el quechua, mientras lleva esa identidad a espacios donde todavía puede resultar inesperada.
«Q-pop»
Cortometraje documental peruano
“Q-Pop” tuvo su estreno mundial en el Inside Out 2SLGBTQ+ Film Festival de Toronto y luego pasó por San Francisco DocFest, Filmed in Peru y el Festival de Cine de Lima, donde tuvo su estreno latinoamericano. Su recorrido continúa con una presentación en el AFI Latin American Film Festival de Washington.

Antes de la etiqueta “Q-pop” estuvo el adolescente que llegó a Lima queriendo empezar de nuevo. Lenin recuerda episodios de acoso escolar relacionados con su rostro y su manera de hablar. Para él, sin embargo, reducir aquella experiencia a una escena concreta sería simplificar su biografía. Detrás del dolor, estaban los pensamientos sobre la migración de su madre a la capital, una identidad en construcción y la necesidad de construirse como artista. El episodio de agresión terminó por convertirse en “la última gota que rebasó el vaso de ese preadolescente”, cuenta.

Lenin Tamayo, artista quechua de 23 años y creador del q-pop, género que fusiona el k-pop con el quechua. Su historia es el eje del cortometraje documental “Q-pop”. (Foto: Antonio Melgarejo Yaranga/El Comercio)
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“Suena bonito cuando hablamos de un acontecimiento que te marca en la narración de una película, pero la vida es más compleja. Ahora que soy grande, un hecho como el bullying, tan impactante, como que te empujen a un lugar y se burlen de ti, lo analizo bien y veo que también es por todo lo que ya venía detrás: mi historia familiar. (…) En vez de encerrarme en algo negativo o destructivo, traté de transformarlo en arte para mi madre. Allí apareció el k-pop. A través de ella y la música, pensé que viviría con libertad”, explica Lenin.
Como artista y madre soltera, Yolanda ocupa una parte esencial de ese proceso. “Siempre traté de darle todas las herramientas que estaban a mi alcance, porque la música, a mí, me abrió puertas y me hizo conocer personas, artistas como poetas, escritores y músicos. Y Lenin siempre estaba cerca, en la tertulia. Escuchando. Viendo”, comenta Yolanda.
Lenin cuenta su historia como si siempre hubiera tenido la seguridad de que sería internacional en el futuro. HYBE, por ejemplo, es su manera de encajar en una industria obsesionada con el prestigio. La discográfica coreana a cargo de Bang Si-hyuk en sus inicios había despegado en ventas con el fenómeno BTS en 2013, pero hoy, con el éxito del k-pop, observa la industria con tranquilidad. Y si surge una derivación del género musical coreano, como canciones pop en quechua, ellos quieren estar allí para verlo crecer.
“Fui la primera persona en América en darle una etiqueta con fundamento a música que venía del k-pop”, comenta Lenin. “Culturalmente, decir ‘k-pop’ suena impactante, porque es pop coreano y ya existe el imaginario colectivo de la industria coreana. Pero inventarte algo como ‘X-pop’, por X razón, no tiene tanto sentido como decir que hago ‘Q-pop’ porque soy quechuahablante. Ese significado simbólico le gustó a HYBE”, agrega.

“Q-pop” sigue a Lenin Tamayo, artista quechua y creador de un género que fusiona la música k-pop con la lengua de sus ancestros, en su búsqueda por preservarla y acercarla a nuevas generaciones. (Foto: Antonio Melgarejo Yaranga/El Comercio)
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Las conversaciones con HYBE y Lenin Tamayo empezaron en octubre de 2023 y significó un extenso proceso hasta la firma con la compañía. En el camino, Adri Murguia observó cómo la atención de la gente en Lenin aumentaba. Al principio, había quienes encontraban chévere lo que estaba haciendo a nivel musical en el Perú, mientras otros dudaban y hasta lanzaban comentarios racistas. Pero su viaje a Asia y su aparición en Rolling Stones despertaron el interés de todo Lima. Entonces, llegaron los titulares en los noticieros y una mirada más favorable hacia el cantante.
“Obviamente, siempre lo quisimos (la atención en Lenin), pero…”, sostiene Adri. En realidad, parece que algo cambió en el trayecto, pero nada lo hizo. “La pregunta que deja el documental no es si yo he cambiado, sino si ustedes (el público) lo hicieron”, complementa Lenin. “Mi madre y yo seguimos siendo las mismas personas, así como mis valores y principios, y es interesante cómo la percepción de la gente sobre mí va cambiando”, añade.
“Siempre estamos buscando validación externa, que alguien afuera nos diga que somos valiosos para recién sentirnos así. En tanto, perdemos tiempo de vida habiendo sido tan crueles con nuestra propia existencia, sin valorar lo importante que es ser nosotros mismos”, comenta Lenin.
La ola del k-pop ya llegó a Lima con grupos como Stray Kids, Aespa y próximamente BTS. Hace unas semanas, la ciudad apareció como escenario de un videoclip de ENHYPEN, cuando la banda coreana estuvo en la capital peruana este año. Lo que un peruano podría preferir esconder —una pared con grafitis, un mercado de frutas— puede convertirse, para una producción coreana, en una imagen nueva, incluso atractiva. Eso, precisamente, llamó la atención de Lenin.
“Pasa lo mismo. El poblador latinoamericano cambia su percepción al ver estos actos. Ahora sí lo aprueban para ser el escenario de un videoclip. (…) Es el cambio de chip, y eso es bueno, porque nos hará cambiar la percepción que tenemos de las cosas”, sostiene.
El documental “Q-pop” continúa su recorrido por festivales, después de su estreno mundial en Inside Out 2SLGBTQ+ Film Festival y su paso por San Francisco y el Festival de Cine de Lima, mientras el equipo gestiona nuevas ventanas de exhibición. También existe el deseo de llevarlo a comunidades con poco acceso al cine mediante organizaciones que trabajan con microcines. En paralelo, Lenin prepara un álbum de su género, cuyo proceso comenzará en octubre de este año. Una de las nuevas piezas se llama “Hananpacha”, vinculada a la imagen del vuelo del cóndor y a la sensación de salir del lugar de origen hacia otros territorios. Él nunca para de crear.

