La ilusión de ver nuevamente a la selección peruana de tenis entre los grandes de la Copa Davis se desvaneció en el Castello de Düsseldorf. Tras dos jornadas intensas en la primera ronda de los Qualifiers 2026, el equipo nacional fue superado por Alemania y selló su destino al perder la serie por 4–0, con marcadores que reflejan la superioridad europea.
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Si en el contexto general del equipo hay motivos para la reflexión, el caso de Ignacio Buse ofrece matices más esperanzadores. Con apenas 21 años, Buse viene consolidándose como la pieza más consistente del tenis peruano en el último ciclo competitivo. Su papel en la campaña anterior fue fundamental para que Perú alcanzara los qualifiers: en la Copa Davis 2025, su histórica victoria sobre Nuno Borges (3–6, 6–3, 6–2) quedó registrada como uno de los momentos más altos del equipo blanquirrojo en años recientes.
Además, su crecimiento en el circuito regular no es casualidad: ha mostrado capacidad de adaptación y mejoras constantes en torneos Challenger, y ha pasado de ser un joven promesa a una realidad competitiva en el ATP Tour. Informes de medios internacionales destacan su tenacidad, disciplina y el potencial para escalar posiciones si continúa acumulando experiencia y resultados entre los profesionales.
No obstante, el camino de Buse no ha sido lineal ni exento de obstáculos. En noviembre pasado, una derrota en la final del Challenger de Montevideo frente a Cristian Garin evidenció la dura transición que implica competir de forma regular contra jugadores con más recorrido y físico. Esa caída, aunque dolorosa, no borró el impacto de su campaña ni la percepción de que está cerca de consolidarse en el Top 100 si mantiene progresión.
En el corto plazo, su participación en torneos ATP 250 y Challengers será clave para afianzar su ranking y experiencia. Más allá de sus números individuales, su presencia y liderazgo dentro de la selección nacional dibujan un horizonte más prometedor para el tenis peruano que el que exhibió el equipo en suelo alemán.
La semana terminó con un guiño alentador para Ignacio Buse y, en consecuencia, para el tenis peruano. Desde Buenos Aires llegó la confirmación de que el limeño ingresó al cuadro principal del ATP 250 argentino, un torneo que marcará el inicio de su gira sudamericana en el circuito grande. Las dos deserciones que necesitaba para entrar se produjeron ayer, por lo que, apenas concluida la serie de Copa Davis, Buse deberá emprender viaje rumbo a Argentina para debutar entre lunes y martes.

Los top 100 peruanos | El Comercio
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El recorrido inmediato no puede dibujarse mejor para él. Tras su participación en Buenos Aires, el peruano continuará su travesía en el ATP 500 de Río de Janeiro y luego en el ATP 250 de Santiago, una trilogía de torneos que le permitirán sumar roce, ritmo y, sobre todo, puntos fundamentales para seguir trepando en el ranking. A finales de diciembre logró irrumpir en el Top 100, y ya acumula seis semanas consecutivas instalado en esa zona de privilegio.
De esta manera, mientras la selección peruana vuelve a encarar el reto del Grupo Mundial I, el tenis nacional también empieza a competir desde un frente distinto: con su mejor raqueta midiéndose semana a semana en la élite del circuito ATP. Una doble presencia que sostiene la ilusión de un país que busca afirmarse tanto en la Davis como en los grandes escenarios del tour profesional.













