Sporting Cristal volverá a disputar una final de la Liga Femenina tras 27 años. El conjunto dirigido por Vivian Ayres enfrentará este domingo a Universitario en el estadio Alberto Gallardo, en el partido de ida del Apertura en una serie que puede devolver a las celestes a la cima del fútbol peruano. El equipo rimense llega a esta instancia después de eliminar a Melgar en cuartos de final y a Atlético Andahuayalas en semifinales, consolidando una campaña que ha devuelto la ilusión a su hinchada.
Una de las protagonistas de este histórico regreso es Melanny Mondaca. La volante cusqueña dejó su ciudad a los 16 años para perseguir el sueño de convertirse en futbolista profesional, una decisión que terminaría forjando un profundo vínculo con Cristal. Hoy, convertida en una de las piezas clave del esquema de Ayres y habitual convocada a la selección peruana, afrontará la final más importante de su carrera. En conversación con El Comercio, repasa el camino que la llevó hasta este momento y explica por qué levantar el título sería la mejor forma de agradecerle al club que apostó por ella.
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Eres cusqueña y tuviste que dejar tu ciudad muy joven para perseguir el sueño de ser futbolista. ¿Qué fue lo más difícil de ese cambio y qué te sostuvo para no rendirte?
Fue un proceso muy duro porque me alejé de mi familia a temprana edad. Llegué a Lima a los 16 años, pero antes estuve un año internada en un colegio en Calca, a una hora de Cusco, donde el fútbol era parte importante de la formación. Nunca dejé los estudios y creo que lo que siempre me sostuvo fue que amo jugar al fútbol. Desde muy pequeña soñaba con ser futbolista, incluso cuando el fútbol femenino prácticamente no existía. Entrenaba con chicos y esa pasión nunca cambió. Además, mi mamá siempre me apoyó. En una época donde todavía había mucho machismo, ella nunca me dijo que dejara el fútbol; al contrario, me impulsó y me acompañó en todo.
Mencionas mucho a tu mamá. ¿Qué tan importante fue ella para que hoy seas futbolista profesional?
Definitivamente fue el soporte de todo. Creo que sin ella no estaría donde estoy. Nunca me dijo, hija, no quiero que te dediques a jugar. Al contrario, ella me incitaba. Me decía: “yo te pongo en una academia, no importa, hagamos esto, vamos para allá”. Ella me trajo a las convocatorias acá en Lima de la César Vallejo, de Alianza Lima y Sporting Cristal. Mi familia siempre ha estado muy ligada al deporte. Todos juegan fútbol de manera amateur, entonces entendían perfectamente lo que significaba este sueño para mí y siempre me apoyaron para perseguirlo.
¿Qué pasó en esas pruebas?
Pasé las tres pruebas. En Vallejo me dijeron que cuando pudiera instalarme en Lima podía volver porque les interesaba que jugara con ellos, pero que no me podían apoyar con la alimentación y todo eso. En Alianza Lima y en Sporting Cristal también pasé las pruebas, pero me incliné más por Cristal por su infraestructura y porque ya tenía un proyecto sólido de menores.
En ese entonces, la categoría Sub 16 que viajó a Paraguay [disputaron un torneo Conmebol]. Siento que eso me llamó mucho más eso, estar en La Florida con todos sus campos de entrenamiento y la organización del club. Todo eso me impresionó muchísimo, súper bonito. Después, no sé cómo se enteraron en Alianza de que había pasado las pruebas en Cristal y me llamaron, pero sentí que ya estaba en el mejor lugar para crecer.
Cerraste tu etapa formativa en La Florida y ahora jugarás la primera final del club desde que la FPF organiza la Liga Femenina. ¿Qué significa este momento para ti?
Jugar una final significa muchísimo. Siento que le debo mucho al club porque me dio todo: un nombre, un lugar y la posibilidad de crecer. Poder conseguir el título sería una forma de agradecerle todo lo que hizo por mí. Estoy muy emocionada porque detrás de este momento hay muchos años de trabajo y sacrificio.
¿En qué momento sintieron que este equipo realmente podía pelear el campeonato?
Creo que lo que nos faltaba era creérnosla de verdad. Era más un tema mental. Durante varios años sentíamos que no podíamos competir con Universitario o Alianza Lima, pero este grupo realmente cree que puede ganarles a cualquiera jugando al fútbol. Esa mentalidad ha marcado la diferencia respecto a temporadas anteriores.
¿Qué aspecto de tu juego sientes que más evolucionó este año?
La personalidad. Hoy tengo mucha más presencia dentro del campo, pido más la pelota, intento asociarme mejor con mis compañeras y también siento que mejoré mucho en los pases largos. Creo que estos años de experiencia me ayudaron a crecer en ese aspecto.
Ahora enfrentarán a Universitario. ¿Cómo se prepara un partido de esta magnitud sin que la presión juegue en contra?
Presión siempre va a existir, pero sentimos que tenemos que salir a disfrutar la final. No pensamos en que tenemos que ganar sí o sí, sino en jugar con personalidad. Todo empieza desde la cabeza. Estamos convencidas de que, dejando todo en la cancha y jugando nuestro fútbol, podemos competir contra cualquiera.
Sporting Cristal siempre ha sido identificado con un estilo de juego. ¿Ese también es el sello de este equipo?
Sí. Nos gusta mucho asociarnos, tener el balón, moverlo de un lado al otro y jugar en equipo. Es una idea que trabajamos mucho y que representa bastante lo que queremos mostrar dentro del campo. Además, ahora en esta final, vamos a salir a mostrar nuestro estilo y a jugar con el corazón, porque este grupo aprendió a amar el club.
Muchas niñas en Cusco y en todo el país hoy te ven como un ejemplo. ¿Qué les dirías?
Que nada es imposible. Si alguien les dice que no, que recuerden que esa no es la única puerta que existe. Siempre habrá otra oportunidad para alcanzar sus sueños. Lo más importante es que nunca dejen de soñar.
El domingo jugarán la final en el Alberto Gallardo. ¿Qué mensaje le das al hincha de Sporting Cristal?
Esperamos que puedan acompañarnos. Para nosotras sería muy especial ver una tribuna llena y sentir el apoyo de la gente. Queremos que vean todo el esfuerzo que hacemos cada día por este club y ojalá podamos celebrar juntos.











