A Luis Carlos Burneo lo llaman casi siempre por su nombre público. En la calle, en los comentarios, en los mensajes directos le dicen Henry Spencer. A veces solo Henry. A veces solo Spencer. Pero cuando alguien le dice “Hola, Luis Carlos, ¿cómo estás?”, él sonríe distinto. “Me siento supercercano”, dice. Es el saludo que no lo expone, lo reconoce.
A Luis Carlos Burneo lo llaman casi siempre por su nombre público. En la calle, en los comentarios, en los mensajes directos le dicen Henry Spencer. A veces solo Henry. A veces solo Spencer. Pero cuando alguien le dice “Hola, Luis Carlos, ¿cómo estás?”, él sonríe distinto. “Me siento supercercano”, dice. Es el saludo que no lo expone, lo reconoce.
Hace 19 años, cuando YouTube aún no prometía fama, dinero ni algoritmos benevolentes, Burneo decidió crear su propio programa. No en televisión, ni en radio, ni en un medio que lo validara, sino en internet, desde su cuarto y con una cámara Mini DV.
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“Voy a subir los videos que yo quiera, cuando quiera, como quiera”, se dijo una tarde, de regreso en combi por la avenida Salaverry, frustrado porque la televisión le cerraba las puertas. Ese momento lo recuerda con nitidez. Ahí nació “La habitación de Henry Spencer” y, desde entonces, se le atribuye haber abierto camino como pionero del videoblog en YouTube en el Perú.
El nombre surgió más por intuición que por estrategia. Henry Spencer es el protagonista de “Eraserhead” (1977), la película más perturbadora y fascinante de David Lynch, su director favorito. Primero fue un alias de Messenger. Luego, un canal. Después, una identidad pública.
“Fue un nombre bastante casual. Tomé ‘Henry Spencer’ y me imaginé ‘El mundo según Wayne’ y también ‘El cuarto de Juan’, el programa de Carlín. Me sonó bien. Y como grababa desde mi cuarto, la ‘habitación’ era literalmente mi oficina”, detalla.
El primer entrevistado fue Bruno Pinasco. No hubo guion ni preparación. Solo nervios, curiosidad y una cámara encendida en una sala de cine en Barranco. Diez minutos bastaron para entender que algo estaba pasando. Que ese formato, aparentemente simple, tenía corazón.
Luis Carlos Burneo celebra su 19.° aniversario como youtuber. (Foto: Hugo Pérez)
/ HUGO PEREZ
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“Yo trabajaba en el Cinematógrafo de Barranco, una sala de cine alternativa, y justo llegó Bruno a grabar con todo el equipo de ‘Cinescape’. Yo estaba nervioso, mi canal todavía no existía, no había publicado ni un video, pero igual aceptó. Entramos a la sala y empecé a preguntarle todo lo que se me ocurría. Cuando terminamos, me dijo que, si quería, podía ir a grabar al estudio de ‘Cinescape’. Ese fue mi segundo programa. Él fue mi padrino”, rememora Luis Carlos.
Desde entonces, el comunicador no ha dejado de crear contenido . Durante casi dos décadas ha entrevistado a músicos, actores, comediantes, periodistas, y también a desconocidos, a presos, a niños, a abuelos. Ha entrado a cárceles, estadios, mercados, alfombras rojas y barrios donde nació la gente que admira. Nunca persiguió tendencias ni corrió detrás de la viralidad.
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“Vengo de la escuela punk, tuve una banda y para mí siempre fue clave ser uno mismo, sostener lo que eres y no olvidar de dónde vienes. Trabajé en televisión, en radio y en stand-up, pero mi centro es ‘La habitación de Henry Spencer’. Nunca me ha tentado correr detrás de las tendencias o la moda; prefiero que el contenido sea lo más atemporal posible. Internet es mi casita, ahí hago lo más personal que puedo, desde mis propios intereses. Así me mantengo, esa es mi ruta”, destaca.
El mayor reto, admite, no ha sido la exposición ni el paso del tiempo, sino mantenerse vigente sin traicionarse. Seguir creando bajo sus propias reglas en un ecosistema cada vez más saturado, competitivo y acelerado.
“Las trayectorias no son lineales: hay subidas y bajadas, pero en cada caída encuentro una oportunidad para hacer algo nuevo. Así me pasó con el fútbol. Todo empezó cuando vi en el cine un documental sobre Universitario, no entendía nada, pero me intrigó. Mi banda favorita es Green Day y pensé que, para esa gente, la ‘U’ era lo mismo. El año pasado, cuando vino Flamengo por la Libertadores, fui a cubrir y ahí dije: ‘tengo que hacer algo con esto’. Después vinieron Alianza, Cristal y la Noche Crema. De ahí salió una serie de episodios contados desde alguien que no sabe de fútbol, pero quiere aprender”, señala.
Esa búsqueda de autenticidad también lo ha llevado a tropezar, de vez en cuando, con entrevistas que hoy miraría con más cautela. No porque el contenido le avergüence, sino porque la química —esa chispa imprescindible en su formato— no siempre aparece. Henry prefiere que el invitado llegue a su casa con ganas de conversar, que entienda el código íntimo de “La habitación…”. Cuando eso no ocurre, se nota.
“Busco entrevistados que siento que van a conectar conmigo. Para mí lo importante es que la persona quiera venir a mi casa, quiera grabar conmigo, porque cuando tengo que perseguirlos mucho o no conocen mi trabajo o no conectan, a veces no sale tan bonito”, explica.
Críticas, sí, ha recibido. Pero pocas. Y, casi siempre, ligadas a lo mismo: a cómo una frase puede crecer fuera de contexto y volverse ruido. A Henry le pasó de forma inesperada con Carlos Alcántara, cuando el actor debutó como director en “Asu Mare 4” y una respuesta en entrevista terminó convirtiéndose en una controversia mediática.
“En febrero del 2023, por una declaración que hizo sobre los tutoriales de YouTube, le arruiné la vida por un tiempo, y eso me dio mucha pena. Durante mucho tiempo traté de acercarme a él de todas las formas, pero no era el momento”.
El tiempo, finalmente, hizo su trabajo. Hace unas semanas, se encontraron en una cafetería y conversaron sin cámaras ni intermediarios.
“Le escribí y me dijo que estaba encantado de juntarnos. Cada uno expuso sus puntos, nos dimos la mano y ahora estamos en comunicación. No somos mejores amigos, pero tenemos una relación cordial. Eso era lo que yo quería desde el inicio”, dice.
Hablar de su proceso creativo implica también hablar de su salud mental. La terapia es una constante en la vida de Henry desde hace más de una década y una herramienta clave para sostener el ritmo de exposición, trabajo y autoexigencia que eligió.
“Llevo terapia hace diez u once años. Empecé en el 2014 con psicoanálisis y nunca lo he dejado. Es parte de mi vida. Siento que crezco como humano, que mi creatividad se amplía y que es importante tener un espacio permanente donde colocar tus cosas”, dice.
La ansiedad también forma parte del cuadro. No como un episodio aislado, sino como una condición con la que convive y que aprendió a manejar con disciplina cotidiana. “Vivo con eso. Soy una persona muy ansiosa, muy nerviosa, a veces pienso más en lo que viene que en el presente”, admite. Para equilibrarse, construyó una rutina que combina terapia, meditación y actividad física. “Voy al gimnasio todos los días, monto bicicleta interdiario, medito. A veces necesito silencio absoluto y uso tapones. Me importa mucho mi bienestar físico y mental”.
Ese trabajo interno también abrió nuevas puertas creativas. En los últimos años, Henry se ha acercado con más decisión a la actuación y al cine. Ha participado en películas peruanas como “Asu Mare 2” y, recientemente, sorprendió en un comercial dirigido por el youtuber Benjadoes.
“Llegué al rodaje y me di cuenta de que mi personaje era central. Lo hice lo mejor que pude y el 99% de los comentarios decían: ‘Qué bien actúa Henry Spencer’. Mucha gente no sabía que actuaba. Nunca estudié actuación, pero quisiera y debo hacerlo”.
Hay proyectos que marcan un antes y un después. Para Henry, ese punto de quiebre llegó con los documentales en cárceles. El ingreso, autorizado por el INPE, lo obligó a bajar el ritmo, a mirar con humildad y a escuchar sin prejuicios.
“Ese trabajo me movió y me transformó muchísimo”, cuenta. “Entré con temor, porque es un espacio muy distinto a lo que solemos ver en televisión, pero encontré seres humanos. Personas que cometieron errores, que están arrepentidas, que trabajan, que quieren resocializarse”, señala.
El riesgo nunca fue un objetivo de sus contenidos, aunque lo ha acompañado. Desde visitar de madrugada Tacora hasta entrar a territorios que no conocía, aprendió que la curiosidad también exige valentía. “Hay que arriesgarse, vencer miedos e ir a lugares a los que nunca pensaste ir, pero siempre con cuidado. Eso me gusta mucho”.
En un internet cada vez más masivo —y a ratos más parecido a la televisión—, Henry cree que la vigencia no se sostiene con fórmulas, sino con una mezcla de humildad y adaptación constante. “Trato de mantenerme con los pies en la tierra, ser lo más humilde posible, escuchar lo más que pueda. Este trabajo implica mucha apertura”, dice. “Es importante adaptarse, reinventarse, transformarse, estar pendiente de qué cosa está dando la hora: para hacerla o, si no quieres hacerla, proponer algo alternativo. Es clave mantener los ojos abiertos, porque sino te quedas. Casi toda la gente con la que empecé ya no está, se quedaron en otra época, su momento pasó”.
Para Luis Carlos Burneo, el límite al crear contenido no está en el formato ni en la monetización, sino en el punto de partida. Cree que hoy es posible vivir de internet, incluso ganar dinero, pero advierte que el orden de los factores importa. “Sí se puede vivir y ganar plata con internet”, dice, “pero la plata tiene que ser consecuencia del trabajo que haces desde el corazón”. Lo que le preocupa es la lógica inversa: llegar a las plataformas solo porque “ahí está la plata” y luego decidir qué hacer según la tendencia del momento. “Esa es una ruta equivocada. La gente en internet no es tonta. El internet merece respeto. No puede convertirse únicamente en un negocio”.
En ese contexto, mira con atención —y sin desdén— el fenómeno de Hablando huevadas. Su éxito, explica, radica en haber identificado algo profundamente local. “Toca un humor muy peruano. El peruano es chonguero, chacotero, le gusta bromear con el otro, desde la esquina, desde el barrio”. Una tradición que, dice, viene de lejos, desde los programas cómicos de antaño y figuras como Augusto Ferrando, donde el apodo, la burla y la complicidad eran parte del lenguaje cotidiano.
“Ellos han encontrado una fórmula muy concreta: dos personas jóvenes dialogando, generando un rollo y luego desplegándolo hacia el público. Han sido muy inteligentes al captar algo que estaba ahí y que no todos estaban viendo”, remarca.
A los 19 años de carrera, Henry no piensa en detenerse. Se imagina haciendo “La habitación de Henry Spencer” toda la vida. mientras la rodea de otros proyectos: stand-up, documentales más largos para salas de cine, ficción, actuación, música, quizá volver a una banda. “Lo principal es el cine. Me fascina. Quiero escribir, dirigir y actuar”, dice.
No le interesa la política ni el poder. Tampoco exponerlo todo. Cuida a su familia, a su pareja, a sus afectos. Aprende a poner límites cuando la fama abruma. Y agradece cuando un niño, un adulto mayor o alguien que lo sigue desde hace años se le acerca con cariño.
Mientras tanto, sigue creando. Desde su casa, desde su sala, con “La casa de Henry Spencer”, su nuevo proyecto de streaming en vivo. También alista un nuevo show de comedia y música en vivo: “La habitación secreta”. Con la misma lógica de siempre: hacerlo a su manera. Porque si algo aprendió en casi dos décadas es que el camino no se termina cuando te reinventas, sino cuando dejas de creer en lo que haces.
Además…
“La habitación secreta” se estrenará el martes 04 de marzo en La Tarima Café Concert, en Miraflores. Las entradas están a la venta en Joinnus.




