martes, junio 30

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El Gobierno de Venezuela suspendió el lunes por 48 horas el traslado oficial de periodistas a La Guaira, la zona más afectada por el doble terremoto de la semana pasada, una decisión que justificó por razones operativas y sanitarias para facilitar las labores de rescate. Sin embargo, la medida fue cuestionada por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), que advirtió que impedir el reporte en el terreno limita el acceso a información verificada en medio de la peor tragedia sísmica que ha vivido el país en un siglo y reaviva el debate sobre las restricciones al ejercicio periodístico que suele ejercer el chavismo.

Una fuente del ministerio de Comunicación le dijo a la agencia EFE que la suspensión se hace debido a que las próximas horas son vitales para el rescate de las personas que aún quedan con vida y que los rescatistas necesitan el mayor silencio posible.

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Pero esa no es la única medida que restringe el trabajo de la prensa. EFE indicó que desde el sábado el Gobierno de la presidenta Delcy Rodríguez comenzó a implementar un sistema de control para el traslado de periodistas y reporteros audiovisuales en autobuses con 90 puestos diarios para llevarlos hasta las zonas de desastre en La Guaira.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez; acompañada por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez (izq); y por el ministro del Interior Diosdado Cabello. (EFE/ VTV).

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El SNTP reaccionó en su cuenta de la red social X para indicar que impedir el reporte en terreno no resuelve la emergencia. “Con el paso de las horas, la situación sanitaria puede agravarse y el país necesita información verificada y oportuna, especialmente las familias de las víctimas”, remarcó el sindicato.

Un acceso controlado por el Estado

Personas reclaman los cuerpos de sus familiares en un puerto en La Guaira, Venezuela. (EFE/ Henry Chirinos).

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Antes de que quede suspendido el traslado de periodistas, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, había informado que el acceso a La Guaira, declarada zona de desastre, estaba estrictamente limitado a personal acreditado. Dijo que los periodistas que quieran entrar al estado deberán acreditarse en el Poliedro de Caracas, a unos 58 km de distancia.

La periodista de Univisión Paulina Sodi, quien cubre la emergencia en Venezuela, explicó en un video que el sábado 27 de junio el Gobierno convocó a periodistas de medios nacionales e internacionales para que proporcionaran sus datos personales y fueran incorporados a un registro oficial.

“Nos pidieron nuestro número de pasaporte, nuestras credenciales de trabajo, nos pidieron nuestro tipo de sangre, números de contacto, correos electrónicos, y en el caso de la prensa internacional nos dijeron que nos iban a enviar una visa. Nos dieron estos brazaletes, los cuales tenemos que portar hasta el día que salgamos del país y se nos informó que a partir de este momento solamente vamos a poder entrar a los lugares de desastre a través de esos camiones que el gobierno va a proporcionar. Si no es a través de esos camiones no podemos ingresar”, detalló.

Sodi agregó que las autoridades establecieron dos horarios diarios para abordar los vehículos oficiales, con cupos limitados.

“Nos van a llevar a las zonas de desastre. Así son las condiciones”, señaló.

Periodistas denuncian limitaciones para la cobertura

Un edificio destruido en Catia La mar, La Guaira, Venezuela. (EFE/ Miguel Gutiérrez).

/ MIGUEL GUTIÉRREZ

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IPYS Venezuela denunció que las limitaciones a la movilidad, los horarios para ingresar y permanecer en la zona de desastre y traslados organizados exclusivamente por el Estado dificultan la realización de coberturas independientes y la verificación directa de la información sobre los daños, los rescates y la situación de las comunidades.

El camarógrafo venezolano Guillermo Suárez, del canal Al Jazeera, dijo a IPYS Venezuela que las autoridades informaron a los corresponsales extranjeros que sólo podrían ingresar a las zonas afectadas como parte de los traslados organizados por el Estado. Explicó que se les indicó que la prensa internacional no podía desplazarse por cuenta propia debido a las restricciones de acceso establecidas para la zona de desastre.

El 28 de junio, la periodista británica Catherine Ellis informó en X que la salida de los autobuses, prevista para las 8:00 de la mañana, sufrió retrasos de varias horas. Indicó que al consultar la razón de la demora le dijeron que el grupo esperaba la llegada del viceministro de Comunicación, quien acompañaría el recorrido.

Ellis también manifestó su preocupación porque el cronograma inicial contemplaba el regreso alrededor de las 12:00 del mediodía, lo que reducía significativamente el tiempo disponible para realizar la cobertura periodística. Más tarde señaló que las autoridades les indicaron que podían desplazarse libremente dentro de La Guaira una vez llegaran al lugar, siempre que regresaran al autobús en el horario establecido para el retorno.

Denuncias de hostigamiento

Rescatistas buscan sobrevivientes por el doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron la zona norte de Venezuela. (EFE/ Henry Chirinos).

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Por su parte, el SNTP está documentando casos de hostigamiento a periodistas por parte de autoridades durante la cobertura del desastre.

Uno de ellos involucra al equipo de El Noticiero, encabezado por el periodista Daniel Álvarez, que fue intimidado el 29 de junio mientras informaba desde el bloque 1 de Pinto Salinas, en Caracas, una de las comunidades afectadas por los terremotos.

“Vecinos aseguraron que los responsables fueron personas vinculadas al equipo del jefe de Gobierno de Caracas, Daniel Aponte, quienes fotografiaron el vehículo del canal, la placa y al equipo de trabajo”, indicó el SNTP.

La periodista Diana Vásquez, de Noticias Venevisión, fue hostigada por el personal de seguridad del Hospital Pérez Carreño, hasta donde son trasladados heridos por los terremotos. Indicó que un funcionario de seguridad intentó obligarla a subir a la oficina del director, luego de que otros dos le preguntaran cuándo se iba a retirar del sitio.

Asimismo, el 27 de junio personal de seguridad del Hospital J. M. de los Ríos impidió la cobertura que realizaba el periodista Reinaldo Mozo, de Efecto Cocuyo, sobre las donaciones de insumos destinadas a los damnificados. Mientras grababa la llegada de ayuda humanitaria, un vigilante le cubrió el teléfono con la mano y lo obligó a interrumpir la grabación.

Las restricciones reactivan un patrón conocido

Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez en una imagen del el 24 de mayo de 2018 en la Asamblea Nacional de Venezuela. (Foto de Federico Parra / AFP).

/ FEDERICO PARRA

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El periodista venezolano Andrés Cañizález, doctor en Ciencia Política e investigador de la UCAB, consideró que las limitaciones impuestas a la cobertura de los terremotos marcan un retorno a prácticas de control informativo que el chavismo ha aplicado históricamente en momentos de alta tensión política o social.

Según explicó a El Comercio, tras la caída de Nicolás Maduro se había producido una etapa de mayor apertura para los medios, caracterizada por una reducción de las restricciones y una mayor libertad para publicar contenidos críticos sobre el Gobierno.

Tuvimos una suerte de primavera informativa. Desaparecieron prácticamente las restricciones a la libertad de expresión y medios privados que habían estado silenciados o autocensurados empezaron a publicar noticias que antes eran inimaginables”, afirmó.

Esa apertura respondía a un equilibrio frágil que permitía ciertas libertades mientras estas no representaran una amenaza para el poder, remarcó.

Sin embargo, el doble terremoto cambió ese escenario.

“Los terremotos rompieron ese frágil equilibrio. Buena parte de lo que quedó en evidencia para muchos venezolanos fue una respuesta ineficiente y no oportuna del Gobierno, y eso multiplicó el descontento”, señaló el periodista.

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