Los adolescentes de familias con menos recursos económicos son los más afectados por el uso excesivo de las redes sociales, según un nuevo estudio internacional que relaciona el tiempo frente al móvil con problemas de salud mental. La investigación concluye que, aunque el impacto negativo existe en todos los sectores sociales, es más fuerte en jóvenes de entornos desfavorecidos.
El estudio fue publicado en el ‘World Happiness Report 2026′, impulsado desde la Universidad de Oxford. Para el análisis se utilizaron datos de más de 330.000 adolescentes de entre 11 y 16 años de 43 países, recogidos en encuestas realizadas en 2018 y 2022.
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Pablo Gràcia, profesor de Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona y uno de los responsables del trabajo, explicó al medio español El País que ya se conocía la relación entre el uso problemático de redes y la salud mental, pero no se había estudiado tanto cómo influía el contexto socioeconómico. “Aunque el mayor uso problemático de redes equivale a peor salud mental en todas las familias, esta relación es más pronunciada en familias de entornos más desfavorecidos”, señaló.
Los investigadores indican que las diferencias familiares influyen directamente en cómo los adolescentes enfrentan este problema. Por ejemplo, los hogares con mayores recursos suelen tener más tiempo para supervisar a los hijos, establecer reglas o involucrarlos en actividades fuera de internet. En cambio, muchos jóvenes pasan más horas solos y con menos acompañamiento adulto.
El estudio considera “uso problemático” cuando las redes sociales ocupan el centro de la vida de una persona: pensar constantemente en ellas, no poder reducir su uso, sentirse mal al desconectarse o utilizarlas para escapar de emociones negativas. También incluye consecuencias como descuidar actividades, mentir sobre el tiempo conectado o tener conflictos con familiares y amigos.
Pese a los hallazgos, los investigadores reconocen que todavía es difícil demostrar qué ocurre primero: si el uso excesivo de redes genera problemas de salud mental o si los adolescentes con estos problemas terminan recurriendo más al móvil e internet.