Ante un tribunal abarrotado en Los Ángeles, el abogado Mark Lanier se concentró en sostener una premisa: las redes sociales fueron creadas para “volver adictos los cerebros de los niños” y son tan perjudiciales como los casinos o los cigarros. Con la defensa de ese argumento inició esta semana el primer juicio civil en Estados Unidos para determinar si esas plataformas han causado daños a menores de forma deliberada.
El histórico juicio es una prueba de fuego para otras miles de demandas contra las redes sociales en un momento de creciente preocupación por su impacto en los usuarios jóvenes. No por nada California vetó los teléfonos en las aulas de las escuelas públicas desde enero, mientras que varios países europeos han prohibido el acceso a esas plataformas a adolescentes menores de 15 o 16 años.
El juicio en el Tribunal Superior de California, en el condado de Los Ángeles, pone en el banquillo a Meta, matriz de Instagram y Facebook, y YouTube, propiedad de Google. El punto de partida es la demanda de una mujer de 20 años, identificada como K. G. M., quien dice haber padecido depresión, ansiedad, trastornos de la imagen propia y pensamientos suicidas luego de volverse adicta a las redes sociales cuando era niña. Aunque TikTok y Snapchat estaban incluidas en la acusación inicial, llegaron a un acuerdo con la presunta víctima.
La pregunta central del proceso es si las redes sociales fueron diseñadas para ser adictivas. Los demandantes no se centran en los contenidos nocivos a los que los usuarios pueden estar expuestos, sino que acusan a las compañías tecnológicas de buscar más ganancias a través de algoritmos y funciones de personalización que provocan un uso compulsivo de sus plataformas.
PRÓXIMOS PROCESOS
- El de K.G.M es el primero de un total de nueve casos sólidos elegidos para ser evaluados en una serie de juicios en Los Ángeles.
- La adicción a las redes sociales es objeto de otro proceso colectivo a escala nacional ante una jueza federal de Oakland, California. El juicio empezará en junio.
Meta y Google han contraatacado sosteniendo que no hay pruebas de que sus productos sean inseguros para los menores. Pero, sobre todo, se apoyan en una ley de 1996, que exime a los editores de Internet de toda responsabilidad por el contenido que difundan o consuman los usuarios.
Las redes sociales en la mira son propiedad de Meta y Google.
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Erick Iriarte, abogado especialista en derecho digital, señala que las plataformas digitales operan bajo la idea de que el contenido es responsabilidad de quien lo publica.
“Estas empresas defienden que las plataformas no tienen responsabilidad por el envío de ese contenido, sea en cuanto a propiedad intelectual, derecho de autor, libertad de expresión, xenofobia o cualquier delito o ilícito. Esa excepción de responsabilidades absoluta es parte de una vieja normativa de telecomunicaciones que ha permitido el crecimiento de las plataformas digitales”, explica a El Comercio.
Los miles de procesos similares pendientes aumentan las expectativas sobre este juicio, que podría sentar un importante precedente y transformar la forma en la que operan las redes sociales. Una de las intervenciones más esperadas es la del CEO de Meta, Mark Zuckerberg, que se espera que testifique el 18 de febrero.
Iriarte apunta que puede haber un cambio si se concluye que la norma de excepción de responsabilidad absoluta tiene que ser revisada y que más allá de que la plataforma pueda no tener responsabilidad por la transmisión del contenido, sí tiene que asumir la responsabilidad por la forma en cómo se muestra a los usuarios.
“Estos juicios pueden generar, por un lado, reglas permanentes de cómo debería funcionar el algoritmo para mostrar continuamente lo mismo; reglas de sanción si hay una demostración efectiva de una adicción; o la imposición de obligaciones a las plataformas, como cuando se empezó a difundir que usar tabaco continuamente puede producir determinados efectos”, añade.
Otro punto que no se debe perder de vista, considera el especialista, es que además de mejorar el diseño de las redes sociales, se debe trabajar más para desarrollar capacidades en los individuos, principalmente los más jóvenes, que les permitan utilizar las tecnologías de forma útil y segura.
“Un segundo aspecto a tener en cuenta es que todo familiar o todo Estado puede iniciar una acción legal contra las plataformas para que se establezca si hay o no algún tipo de afectación, lo que puede terminar en una regulación que afecte tanto a usuarios como plataformas. Además está la posibilidad de que las empresas tecnológicas opten por algún tipo de arreglo y accedan a alterar su algoritmo, lo que puede terminar en afectaciones a otros derechos que no necesariamente están contemplados en la discusión como la libertad de expresión. Es necesario entender el fenómeno completo”, dice Iriarte.

El juicio, que ha tenido gran repercusión mediática, ante un jurado de Los Ángeles podría sentar un precedente legal sobre si los gigantes de las redes sociales diseñaron deliberadamente sus plataformas para provocar adicción en los niños. (Foto: AFP)
/ FREDERIC J. BROWN
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El impacto de las redes sociales en la salud mental de los niños y adolescentes se ha convertido en un tema cada vez más sensible. El viernes 13, decenas de personas se reunieron en el centro de Los Ángeles para colocar flores ante los monumentos en honor a quienes, afirman, sufrieron a causa de estas plataformas. Sus historias fueron expuestas en el “Lost Screen Memorial”, una instalación artística compuesta por celulares a gran escala que muestran a 50 niños que perdieron la vida debido a daños causados por Internet.
Por lo pronto, los gigantes tecnológicos no solo deberán intentar convencer al jurado en el tribunal de California, sino también a los usuarios de todo el mundo que llevan años preguntándose si usar las redes sociales es perjudicial.




