A veces el regreso no llega con estruendos: llega con risas. Nataniel Sánchez vuelve al cine peruano con “Mi mejor enemiga”, una comedia dirigida por Saskia Bernaola que se estrena el 5 de febrero en salas. La premisa parece ligera —dos amigas marcadas por conflictos y resentimientos que vienen desde la infancia—, pero la película juega a lo que mejor sabe hacer la comedia cuando es buena: reírse de lo que dolió sin negar que dolió.
A veces el regreso no llega con estruendos: llega con risas. Nataniel Sánchez vuelve al cine peruano con “Mi mejor enemiga”, una comedia dirigida por Saskia Bernaola que se estrena el 5 de febrero en salas. La premisa parece ligera —dos amigas marcadas por conflictos y resentimientos que vienen desde la infancia—, pero la película juega a lo que mejor sabe hacer la comedia cuando es buena: reírse de lo que dolió sin negar que dolió.
“Dejé de hacer cine en el 2019”, cuenta la actriz, quien actualmente radica en España, y ubica su último rodaje grande en “Un amor hasta las patas”. Luego la pandemia frenó los ritmos, los viajes, la frecuencia con la que ella volvía. Pero el vínculo con Perú no se cortó.
“Las personas piensan que cuando me fui yo no quería volver… y no. Para mí siempre es un regalo, un placer regresar. Es mi tierra. Amo al Perú”, dice. Vive en España, pero no se desconecta: “Crecí en el audiovisual… jamás dejé de escuchar propuestas. Por cosas ajenas a mí no se terminaron de concretar».
La propuesta que finalmente cuajó llegó por insistencia y un equipo en el que confió. “Esta vez los hermanos Fernández me contactaron y se dio”, resume. Y de inmediato aclara que si estuvo promocionando música, no significa que haya dejado la actuación.
LEE MÁS: Nataniel Sánchez sobre su regreso al cine peruano en ‘Mi mejor enemiga’: “Ha sido un regalo”
“No dejé de actuar jamás. Soy artista multidisciplinaria… no me gustan las etiquetas”, insiste. Presentadora, speaker, creadora de contenidos y actriz. En Barcelona, dice, también ha hecho teatro —“cositas más pequeñas que aquí no llegan”—, aclara.
Detrás de cámaras de «Mi mejor enemiga». (Foto: AV Films)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
“Mi mejor enemiga” se rodó en noviembre del 2024 y Nataniel interpreta a Valeria, una joven conservadora, casada, con hijos y una vida elegida y en apariencia tranquila. La historia la obliga a volver al mismo lugar del viaje de promoción y reencontrarse con su grupo escolar, incluida una amistad clave.
“Siempre has tenido tu mejor amiga… a veces la mantienes toda tu vida, pero a veces no”, dice. Y allí aparece el corazón del guion: lo que no se habló crece. Lo que se dejó pasar se acumula. Lo que se escondió, vuelve», detalla..
Detrás de cámaras de «Mi mejor enemiga». (Foto: AV Films)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Trabajar con Saskia Bernaola —quien debuta como directora en el cine— fue, para ella, una ventaja narrativa: “Esta es una comedia de principio a fin… ella está como pez en el agua. Sabe los gags, el tempo”.
En esta etapa de su carrera, Nataniel Sánchez asume los retos desde un lugar más consciente y técnico. En ”Mi mejor enemiga», el mayor desafío estuvo en el acento.
“Trabajar el acento para que no se sienta mezclado —porque se me pegan mucho— fue un reto para mí. Tenía que cuidarlo durante toda la película”, reconoce.
A eso se sumó un reto adicional: crear química inmediata con Omar García, su pareja en la ficción, un actor al que no conocía antes del rodaje, y hacerlo creíble desde la primera escena. Pero el desafío más complejo fue encarnar a Valeria como madre —una experiencia que no forma parte de su vida personal— y transmitir la complicidad y el amor con hijos adolescentes, marcados además por una maternidad temprana.
Detrás de cámaras de «Mi mejor enemiga». (Foto: AV Films)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
LEE MÁS: “Uno de los escalones se rompió, luego tropecé con una silla bamboleante….”: Gustavo Bueno relata el accidente que lo alejó de escena y su regr…
Nataniel describe la película como una invitación a mirar atrás sin solemnidad. “La comedia es el drama a la potencia”, dice: lo que en su momento fue herida, con el tiempo puede volverse anécdota —y, con suerte, risa. Cree que el público se verá reflejado en esa pregunta incómoda y universal: ¿qué fue de nuestras amistades más importantes?
“A mí me pasó leyendo el guion… me acordé de mis amigas del colegio. Estoy segura que saliendo del cine, alguien hará lo que la película sugiere sin decirlo: escribirle a una amiga perdida, abrir una conversación pendiente, darle una segunda oportunidad a un vínculo“, destaca.
Porque al final, “Mi mejor enemiga” va más allá del choque entre dos amigas: habla del vértigo de volver, de mirar de frente lo que creíamos superado y descubrir que todavía nos afecta. Y si algo propone la película, es que la risa no siempre tapa el dolor; a veces lo ordena. A veces es la manera más honesta —y más valiente— de admitir que la memoria sigue ahí.
Al fondo hay sitio
En la calle todavía la llaman Fernanda de las Casas, el personaje que la hizo parte del día a día de millones de espectadores en «Al fondo hay sitio». Sánchez explica que esa conexión no se sostuvo únicamente en la trama, sino en la humanidad del personaje, con el que el público creció y se reconoció a lo largo de los años.
“El público creció con Fernanda y yo también. Entré a ‘Al fondo hay sitio a los 18′ y salí a los 25, una etapa en la que —como mi personaje— atravesé aprendizajes, desamores, decisiones equivocadas y aciertos. Por eso, creo que la audiencia se vio reflejada», refiere.
¿Volvería si la llaman? Sánchez cuenta que hubo conversaciones en distintos momentos, incluso cuando ya vivía en España, pero no prosperaron.
“Estuvimos año a año conversando, pero no llegamos a un acuerdo: en la época en que trabajé había cosas que hoy me generan estrés, como que me avisen el horario un día antes. No encontramos un punto en común y por eso no se da el retorno. Además, ha pasado mucho tiempo y ‘Al fondo hay sitio’ ha virado. Y, honestamente, me da gusto que haya cambiado, que entren personajes nuevos y le den otra mirada; y más trabajo para mis compañeros”, sentencia.




