“La gente quiere un Castillo, pero que sepa”, me dijo Jorge Nieto hace un par de años cuando era analista político (hoy lidera la cuarta fuerza parlamentaria y sobrelleva la segunda vuelta sin respaldar ni a Sánchez ni a Fujimori). Lo que Jorge quería decir es que el ansia de la postergada mayoría nacional de ser representada ‘por alguien que se me parezca’ es tal que podría repetir un Castillo, pero el fiasco con Pedro había sido tan mayúsculo, que ahora sus electores pedirían alguien con más sesos.
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Tú, tú y no sé si tú
Hace un par de semanas, mientras mirábamos absortos el conteo online de ONPE, Roberto convocó a un grupo de expertos a una jornada de discusión en el local de Juntos Por el Perú (JPP) en Jesús María. Fueron más de 20 personas que hablaron de todo y contra todo. Amablemente, se les aclaró que su presencia no era garantía de que se convertirían en miembros del equipo técnico ni que estarían en el bolo de un ministerio. Pero no se podía evitar, en los discursos, la angurria y las miradas chispeantes de varios de los convocados, que ya se sentían en el bote soñado.
Imágenes compartidas en las propias redes sociales de Roberto Sánchez muestran que seguidores de Antauro Humala fungieron como personal de seguridad durante actividad proselitista. Foto: X
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Hubo de los que ya lo están porque han sido públicamente invitados por Sánchez y en privado por Castillo, como el ex ministro de Salud, Hernando Cevallos. Le pregunté a Hernando si él ya da por cumplida la promesa de su candidato de presentar un equipo técnico, pues si bien ha mencionado a varios, aún no los ha presentado en bloque. “Yo ya me siento parte de un equipo pero es cierto que no quedó claro si habrá esa presentación”. Hernando se adelanta a mi siguiente pregunta. “Ser parte del equipo no implica que uno vaya a ser ministro, eso será parte de futuras evaluaciones”, dice. En su caso, aunque no lo diga, se ve disposición para el Minsa; no así en Francke quien, antes de ser convocado, negó de varias formas su disponibilidad a ser MEF. El martes, en RPP, provocó revuelo al decir que si Antauro Humala entrara al equipo él se retiraría.
Estuvieron, entre los convocados o mencionados, otros ex ministros y ex viceministros castillistas como Andrés Alencrastre (ex Midagri), Rosendo Serna (ex Minedu), Gustavo Guerra García (ex vice del MEF), José de Echave (miembro de la ONG ambientalista Cooperacción) y Anahí Durand (ex ministra de la Mujer), quien, según me dijo Cevallos, sirve de enlace entre algunos miembros del equipo. Walter Ayala, ex ministro de Defensa, suele dar entrevistas como vocero de JP, pero me aclaró: “No soy afiliado al partido pero hablo por la alianza con el presidente Castillo. Le he dicho a Roberto que cuando nombre al experto en justicia le pasaré, como colaboración, el plan de reforma de la justicia que hice cuando fui candidato al senado”. Le digo que yo había asumido que José Domingo Pérez era el elegido. “Quién sabe si de repente no es ni él ni yo”, me respondió cáustico. Falta afinar severamente al coro de voceros.
“Anahí coincide con Roberto en buscar una ‘restauración de la alianza caviar/radical’, algo que podría ser el equivalente izquierdista de aliar a católicos con evangélicos en la derecha”.
Conversé con el excanciller Manuel Rodríguez Cuadros, que apareció en un evento al lado de Sánchez. Me confirmó que es, en efecto, miembro del equipo técnico y sí cree que en unos días habrá una presentación del grupo. Le pregunté si Sánchez le parece mejor que Castillo. “En todo sentido, tiene una visión de Estado, de la gobernabilidad, no solo entiende de esto mejor que Castillo sino que Keiko”, ríe por su respuesta derivada. Manuel cree que en su rubro, la política exterior, Sánchez confiará en el cuerpo diplomático pues como ex Minetur trabajó con viceministros diplomáticos, como la difunta Ana Cecilia Gervasi (antes de ser canciller de Boluarte) y Miguel Palomino, hoy embajador en retiro y que permanece cercano al candidato. Rodríguez Cuadros también cree que la compra de los aviones F16 fue correcta y que sería respetada por cualquier próximo gobierno.
Anahí Durand tuvo un rol clave en el 2021 como articuladora del acuerdo en la segunda vuelta entre Nuevo Perú y Perú Libre. A Castillo y a Perú Libre (PL) les faltaban cuadros y NP se los proveyó. Francke, militante de NP, fue MEF, y Durand fue ministra de la Mujer. Ambos, junto a la primera ministra Mirtha Vásquez, padecieron la ‘expulsión de los caviares’ cuando el PL de Vladimir Cerrón retomó influencia ante Castillo. Durand volvió a colaborar con Castillo en el gabinete de Aníbal Torres y ello le valió su expulsión de NP, pero esa es otra historia. Ahora, convocada por Castillo (no por Sánchez), Anahí coincide con Roberto en buscar una ‘restauración de la alianza progresista/radical o caviar/radical’ que es algo así como aliar a liberales y conservadores en la derecha. Con Cerrón fuera del cuadro actual, ello dejó de parecer un imposible. Roberto y Anahí no lo hacen porque tengan un corazón conciliador (ambos fueron menospreciados de distinta forma por los caviares y no ha desaparecido el rencor), ni están del todo coordinados entre sí; sino porque en ese sector están los cuadros que necesitan. Allí está Francke, que no ha visitado a Castillo nunca en prisión y allí está Óscar Dancourt. Este sería otra carta que asoma para el MEF, pues ya quedaron claras las señales de que Francke no aguanta pulgas y puede patear el tablero.
Gracias a su paso por el Mincetur y su experiencia previa de funcionario y líder partidario, Sánchez ha podido aportar sus cuadros y técnicos propios. Por ejemplo, está Aída Salas Gamarra, que él llevó como su jefa de gabinete en el Mincetur. Ernesto Zunini, secretario general de JP, diputado electo por Lambayeque, es su vocero directo, ajeno al castillismo de Cevallos, Durand y Ayala, un trío con muy distinto grado de radicalidad y sofisticación discursiva. El mayor problema de Sánchez no es Antauro, sino Pedro quien, desde Barbadillo, da cuerda a su propia agenda y a sus propios voceros que, si no pueden traducir su impericia política, lo inventan. A Antauro, Roberto puede pedirle que se calle y si la cosa llega a extremos, desconocerlo. A Pedro no puede pedirle tanto, porque le debe mucho más. El debate técnico de hoy mostrará qué tan quebradizas son las alas del sombrero y que tan (des)afinadas están las voces de Roberto.













