lunes, abril 13

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El fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Pakistán no solo dejó en evidencia la profundidad de sus diferencias, sino que marcó un giro inmediato hacia la presión militar. Tras más de 20 horas de diálogo sin acuerdo, las conversaciones colapsaron frente a tres líneas rojas irreconciliables. Horas después, el presidente Donald Trump elevó la tensión al ordenar el domingo el bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo que fue cerrada por Teherán desde el inicio de la guerra y por la que pretende cobrar un peaje. ¿Qué puede pasar ahora?

El fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Pakistán no solo dejó en evidencia la profundidad de sus diferencias, sino que marcó un giro inmediato hacia la presión militar. Tras más de 20 horas de diálogo sin acuerdo, las conversaciones colapsaron frente a tres líneas rojas irreconciliables. Horas después, el presidente Donald Trump elevó la tensión al ordenar el domingo el bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo que fue cerrada por Teherán desde el inicio de la guerra y por la que pretende cobrar un peaje. ¿Qué puede pasar ahora?

Las delegaciones de Estados Unidos e Irán abandonaron Islamabad, la capital de Pakistán, sin aclarar si habrá un nuevo encuentro. Por lo pronto, el alto el fuego de dos semanas se mantiene.

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El vicepresidente JD Vance, negociador de Estados Unidos, partió en el Air Force Two dejando sobre la mesa una “oferta final”, sobre la cual no hay detalles. Mientras que el negociador de Irán, el presidente del Parlamento Mohammad Baqer Qalibaf, emplazó a Washington a ganarse la confianza de la República Islámica.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance (derecha), habla durante una conferencia de prensa tras reunirse con representantes de Pakistán e Irán. (Foto de Jacquelyn MARTIN / AFP).

/ JACQUELYN MARTIN

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Mientras que el portavoz de la cancillería iraní, Ismail Bagaei, afirmó que las diferencias de opinión se limitan ahora a “dos o tres cuestiones importantes” y que “nadie esperaba un acuerdo en una sola reunión”.

La agencia EFE enumeró las tres líneas rojas que impidieron que se acuerde el fin de la guerra: la eliminación del programa nuclear de Irán, la liberación total del estrecho de Ormuz y que Israel detenga suss ataques en el Líbano.

El Ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar (segundo por la derecha), y el Jefe del Ejército, Syed Asim Munir (segundo por la izquierda), caminando con el Ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi (centro a la izquierda), y el Presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf (centro a la derecha), a su llegada a Pakistán. (AFP).

/ HANDOUT

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Vance exigió que Irán se comprometa a no buscar el arma nuclear ahora ni en el futuro. Dijo que esa era una condición innegociable para Estados Unidos, algo que Teherán rechazó.

Estados Unidos exige el desmantelamiento de las herramientas que permitan a Irán fabricar una bomba rápidamente, precisó EFE.

“Necesitamos ver un compromiso de voluntad, y no lo hemos visto”, afirmó Vance en una rueda de prensa tras el diálogo.

Bagaei dijo en la red social X que el “asunto nuclear” fue uno de los temas centrales discutidos. Insistió en que el éxito del proceso depende de que la contraparte se abstenga de “demandas excesivas y peticiones ilegales” y acepte los “derechos e intereses legítimos de Irán”.

En cuanto al estrecho de Ormuz, Estados Unidos quiere una reapertura inmediata, comercial y sin restricciones. Además, se comprometió a hacer la limpieza de minas de forma unilateral.

Para Irán, “no habrá cambios en el estrecho a menos que EE.UU. acepte un acuerdo razonable”, según la prensa oficial, que agregó que el país exige que cualquier paso de buques sea coordinado directamente con sus Fuerzas Armadas.

En cuanto al Líbano, Irán exige el compromiso de EE.UU. para frenar la agresión israelí en ese país.

Washington sostiene que el alto el fuego de dos semanas pactado con Irán se limita al conflicto directo entre ambos países y no vincula las acciones militares de Israel en el Líbano.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump habla con los medios de comunicación antes de partir de la Casa Blanca rumbo a Miami, Florida, el11 de abril de 2026. (EFE/BONNIE CASH).

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El domingo, Trump anunció que su país bloqueará el estrecho de Ormuz y acusó a Irán de mantener sus “ambiciones nucleares”.

“La reunión fue bien, se llegó a un acuerdo sobre la mayoría de los puntos, pero el único punto realmente importante, el armamento nuclear, no se aprobó. Con efecto inmediato, la Armada de Estados Unidos, la mejor del mundo, comenzará a bloquear a todos los buques que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz”, escribió Trump en su red Truth Social.

En Irán, la Guardia Revolucionaria respondió a Trump que las fuerzas de seguridad del país tienen bajo “control total” el estrecho de Ormuz, y advirtió que sus enemigos quedarían atrapados en un “torbellino mortal si dan un paso en falso”.

Irán “nunca aceptará” desmantelar su programa nuclear

Una mujer iraní camina junto a un mural antiestadounidense cerca de la antigua embajada de Estados Unidos en Teherán, Irán, el 11 de abril de 2026. (EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH).

/ ABEDIN TAHERKENAREH

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El periodista y analista internacional Carlos Novoa sostuvo a El Comercio que el fracaso de las negociaciones era previsible debido a la postura “maximalista” adoptada por Estados Unidos desde el inicio del diálogo.

“Desde el momento en que Estados Unidos buscaba imponer una posición, se veía venir este resultado”, afirmó.

A diferencia de otros procesos, explicó, en Islamabad no hubo una negociación progresiva. “Las negociaciones suelen ir de lo menos importante a lo más importante, pero esta vez se planteó un esquema directo y central. Fue un todo o nada”, señaló.

Según Novoa, la exigencia de desmantelar el programa nuclear iraní y la reapertura total del estrecho de Ormuz formaron parte de esa misma lógica. “Irán nunca va a aceptar que le impongan renunciar a su programa de enriquecimiento de uranio, que considera clave para su defensa”, indicó.

En ese contexto, remarcó que una negociación exitosa requiere concesiones de ambas partes, algo que no ocurrió. “La mejor negociación es aquella en la que todos ceden algo, y esta vez no se ha dado así”, apuntó, al tiempo que consideró que la estrategia responde también a la retórica política del presidente Trump.

Sobre las principales líneas rojas, Novoa identificó al programa nuclear como el obstáculo estructural más difícil de superar. “En Ormuz pueden encontrarse matices graduales y en el frente del Líbano hay espacio para acuerdos puntuales, pero el tema nuclear es el núcleo del conflicto”, explicó.

En su opinión, Washington deberá adoptar un enfoque más flexible si busca avances. “No hay forma de que Irán acepte un desmantelamiento total. Estados Unidos tendría que volver a esquemas similares a los acuerdos previos alcanzados durante la administración de Barack Obama”, añadió.

El analista internacional Francesco Tucci, docente de Ciencias Políticas y de Relaciones Internacionales de la UPC, consideró que el principal obstáculo para llegar a un acuerdo es el programa nuclear iraní, en un contexto de desconfianza total hacia Estados Unidos.

“La paradoja es que esta guerra, que buscaba frenar el desarrollo nuclear, está convenciendo a los sectores más duros de Irán de que necesitan el arma nuclear, explicó a El Comercio. “Si la hubieran tenido, el ataque no habría sido posible”, remarcó.

A ello se suma la disputa por Ormuz, donde Irán busca imponer un peaje como compensación por los daños de guerra, una medida que Washington rechaza tajantemente. “Son líneas rojas que nacen de la desconfianza. Y sin confianza, la diplomacia fracasa”, resumió.

En cuanto al mensaje final del vicepresidente JD Vance, quien dejó una “oferta final” sobre la mesa, Tucci interpretó el gesto como una señal de presión, pero también como reflejo de una falta de estrategia clara. “Todo indica que la administración Trump no tiene claro cómo terminar lo que ha empezado”, afirmó. “Se presentan propuestas que la otra parte no puede aceptar, y eso evidencia la ausencia de un plan sólido”.

En esa línea, alertó que el conflicto ha entrado en una “espiral de desconfianza mutua” que dificulta cualquier salida negociada. “Habrá más propuestas, pero muchas van a fracasar. Negociar así es extremadamente difícil”, señaló.

Tucci destacó que, pese a la presión internacional, Irán mantiene una posición resistente en el terreno. “Su estrategia ha funcionado: ha bloqueado Ormuz, sus instituciones siguen en pie y continúa con ataques con drones y misiles”, indicó. En paralelo, advirtió que la situación también impacta a Israel, donde la respuesta iraní comienza a erosionar el respaldo interno al gobierno de Benjamin Netanyahu.

“Todo está conectado: Líbano, Irán, Israel. Pero hoy las agendas no están alineadas. Estados Unidos busca una salida, Israel tiene otra estrategia, y eso vuelve aún más confuso el escenario”, enfatizó.

La jugada de Trump en el estrecho de Ormuz

Una mujer pasa junto a una valla publicitaria gigante que dice «El estrecho de Ormuz permanece cerrado» en la Plaza de la Revolución de Teherán el 12 de abril de 2026. (Foto de ATTA KENARE / AFP).

/ ATTA KENARE

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Sobre la orden de Trump de bloquear el estrecho de Ormuz, Tucci dijo que puede leerse como una maniobra de presión negociadora, pero con alto riesgo de escalar hacia un conflicto mayor.

“Puede ser una presión negociadora, pero esto puede escalar a lo militar”, afirmó, al señalar que Washington incluso podría buscar el apoyo de aliados europeos para ese bloqueo o ampliar sus operaciones con ataques selectivos. “Trump tiene muchísimas opciones, tanto políticas como militares, y podría adoptar una conducta aún más agresiva”, sostuvo.

En ese escenario, Tucci subrayó que el despliegue militar estadounidense no está exento de dificultades. “Hay que tener en cuenta que este despliegue masivo también está sufriendo reveses”, indicó, en referencia a incidentes recientes en la flota. A su juicio, esto podría empujar a EE.UU. a diversificar su estrategia más allá de los portaaviones, recurriendo a otros tipos de ofensiva.

El analista también vinculó la presión militar con factores internos en Estados Unidos. Recordó que Trump enfrenta elecciones de medio término y un contexto económico sensible. “Si el precio de la gasolina supera ciertos niveles, los electores no estarán felices. Trump se está jugando la mayoría en el Congreso”, advirtió, lo que podría acelerar decisiones más contundentes para cerrar el conflicto.

Carlos Novoa manifestó que el anuncio de Trump de bloquear el estrecho de Ormuz es una medida de presión inmediata con riesgos de escalada. “Es una señal clara para forzar condiciones, pero podría derivar en un aumento de la violencia, aunque no necesariamente prolongado”, advirtió.

Pese a ello, Novoa no descarta una reanudación del diálogo. “Lo más probable es que las partes vuelvan a sentarse a negociar, pero tendrán que hacerlo con propuestas concretas. Si se insiste en las mismas posiciones, especialmente en el tema nuclear, cualquier intento volverá a fracasar”, concluyó.

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