El Miguel Grau del Callao -convertido por una noche en refugio emocional y simbólico de Sporting Cristal– sintió el pulso de un partido que nació tenso, creció áspero y terminó como un examen de carácter. Más de 14 mil hinchas rimenses poblaron las tribunas para empujar a un equipo obligado a exhibir jerarquía ante 2 de Mayo, el mismo rival que había sorprendido semanas atrás eliminando a Alianza Lima. La serie llegaba igualada tras el 2-2 conseguido en Paraguay, pero la presión real se presentaba en la ciudad portuaria.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
De los pies de González nacieron las dos situaciones más claras del primer tiempo. Ambas con tiempo, espacio y la promesa del gol a centímetros; ambas increíblemente falladas. Su pie, habitualmente preciso, eligió la noche más inoportuna para extraviarse. Cristal remató 19 veces, cuatro de ellas al arco. El rival, en cambio, disparó seis veces sin encontrar jamás los tres palos. No se trataba de un partido parejo: era un monólogo celeste con un solo problema, el más elemental de todos, el que reduce cualquier libreto a frustración pura: la pelota no entraba.
Los minutos avanzaron y el entusiasmo se transformó en ansiedad. Las pifias cayeron desde la tribuna, especialmente hacia Vizeu, sustituido en la segunda mitad sin objeciones de nadie. El desgaste se acumulaba y el juego comenzaba a desfigurarse: pases imprecisos, centros anunciados, una sucesión de avances sin final feliz. Hasta que aparecieron dos chicos para alterar el tono de la noche: Maxloren Castro e Iam Wisdom. Con ellos, Cristal ganó piernas frescas, agilidad, una sensación de que todavía quedaba un capítulo por escribir antes del abismo de los penales.

Paulo Autuori no podía creer las ocasiones falladas por sus dirigidos. (Foto: Giancarlo Ávila / GEC)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Pero el gol nunca llegó. Y el partido, inevitablemente, desembocó en la definición desde los doce pasos, esa lotería que a veces ilumina y a veces destruye. Allí emergió el primer gran héroe: Diego Enríquez. Atajó el primer penal y el segundo lo detuvo con un grito desgarrador -“¡Vamos, carajo!”- que se escuchó incluso antes de que el estadio explotara. El arquero sostuvo a un equipo que necesitaba un salvavidas urgente. “Siempre saca una”, señaló después del partido el capitán Yotún, consciente que atrás tiene a un hombre que da garantías.
El otro héroe apareció al final: Cristiano da Silva, lateral izquierdo, encargado del último disparo. No eligió la potencia ni la seguridad clásica. Eligió picarla. Estilo Panenka. Un gesto de audacia absoluta que recordó, inevitablemente, el cobro previo de Christofer Gonzales. La pelota cayó suave, burlona, dentro del arco. Y el Miguel Grau se convirtió en una avalancha celeste.

El hincha rimense se hizo presente en el Callao. (Foto: Giancarlo Ávila / GEC)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Cristal celebró la clasificación a la fase 3 de la Copa Libertadores, donde enfrentará al Carabobo FC. Más que un triunfo, fue una afirmación emocional: este equipo puede sufrir, equivocarse, desesperarse, pero también sabe levantarse cuando el margen es mínimo.
“Me quedo con el equipo. Hicimos un gran partido, aunque a veces el empate puede parecer otra cosa. Llegamos por todos lados. Ojo, enfrentamos a un rival muy duro. Aplaudir a 2 de Mayo. Aplaudir al equipo”, dijo Yoshimar Yotún, exhausto pero satisfecho, mientras el Callao todavía vibraba otra noche épica de Libertadores para Cristal.
SOBRE EL AUTOR














