martes, abril 14

La crisis del gas y la escalada en los precios de los combustibles como consecuencia de la guerra en Medio Oriente han levantado las alertas de las empresas y puesto a la energía en el foco de atención y preocupación.

La energía “ha pasado de ser un costo operativo estable a un riesgo estratégico” que puede detener, incluso, un proyecto minero, advierte Ricardo Ferrero, Líder Specialty de Energy & Power en Marsh Perú.

– ¿Qué empresas han sufrido más con la crisis del gas y ahora con el alza de precios de los hidrocarburos debido a la guerra de Irán?

En el Perú hay sectores que tienen una mayor demanda de energía, como minería, industria pesada, cementos y metalurgia, pero también transporte y logística, que son muy demandantes, no solamente del combustible como tal, sino de los fletes internacionales que van a tener un impacto importante en esta coyuntura de volatilidad de los precios.

– ¿Se puede decir que el riesgo energético ha aumentado?

La matriz de riesgo que tenemos en el sector energético peruano, hablando propiamente de las empresas eléctricas, tiene mucha concentración en el gas natural y el agua. Adicionalmente, hay una pequeña porción de energía renovable, con lo cual nos damos cuenta que la matriz energética peruana se concentra en un 40% o 45% en gas natural con una colita muy pequeña de diésel, que también tiene un impacto importante en esta coyuntura por el mayor precio del crudo.

– ¿Cómo están gestionando el riesgo energético las empresas peruanas?

En el pasado, el riesgo energético era un costo fijo. Ahora, con todo lo que estamos viendo, el costo de la energía se ha vuelto muy volátil y ha pasado de ser un costo de operación a un riesgo estratégico que tiene que ser gestionado en un plan de continuidad del negocio.

– ¿La energía es un componente más crítico para las empresas?

Lo que vemos, cada vez más, es que las empresas son conscientes de esta situación, y es por eso que han incorporado dentro de su matriz de gestión de riesgos el riesgo energético como tal. Esto, para minimizar la eventualidad de que haya una interrupción en el suministro. Y todo esto se plasma en un plan de continuidad del negocio.

– ¿El costo de la energía es un factor que puede definir la continuidad de un negocio?

Seguro que sí. Es más, en las empresas demandantes de energía, como la industria pesada y la minería, el costo de la energía puede representar un 20% o 40% de su costo total. El impacto en esas empresas es muy importante, y se trata de empresas que tienen una presencia en la economía peruana muy grande.

– ¿Los proyectos de inversión pueden verse afectados por el alto costo de la energía?

Claramente. Este es un tema que genera mucho ruido porque la energía ha pasado de ser un costo operativo estable a un riesgo estratégico. Ha cambiado la forma en la que se le está mirando en este momento, y ese cambio está generando que las decisiones de inversión sean vistas de una manera distinta.

– ¿Qué sectores específicos podrían ralentizar sus inversiones debido al encarecimiento de la energía? ¿Las generadoras eléctricas, quizá?

Los sectores que se verían más afectados no serían los generadores de energía sino los que reciben la energía. Un caso muy particular y puntual es el sector minero. La minería es altamente demandante de energía y, si no ha contratado la energía que necesita, probablemente no le va a ser viable seguir adelante con un proyecto.

– ¿Puede darse el caso de que un proyecto minero se detenga por este motivo?

El costo impredecible de los precios de los combustibles y de la energía incrementan el costo operativo, y eso reduce el margen del proyecto. Esas son las razones por las cuales el mayor costo de la energía podría, eventualmente, generar un cuestionamiento a una decisión de inversión en un proyecto determinado. Sin embargo, hay medidas para mitigar esos riesgos.

– ¿Qué tipo de medidas?

Nosotros siempre decimos que las empresas deben tener un plan de continuidad de negocio que les permita identificar los riesgos a los que están expuestos. Pero también es importante que diversifiquen sus contratos de compra de energía (PPA) para estabilizar el costo de la electricidad, y que desarrollen proyectos de autogeneración. Eso garantiza la estabilidad en el suministro de la energía en la eventualidad de que haya un impacto en los precios a nivel global que afecten al Perú.

– ¿La autogeneración de energía es algo que pueden trabajar las empresas mineras? Lo digo porque mineras muy grandes, como Cerro Verde, necesitan ingentes cantidades de electricidad.

Lo que hacen las empresas con alta demanda de energía cuando sucede una crisis es priorizar sus procesos. En muchos casos tienen autogeneración o grupos electrógenos y equipos que les permiten operar en eventos críticos para no paralizar sus operaciones. Y trabajan por turnos, para no tener capacidad ociosa. Eso es lo que suele suceder, a grandes rasgos, cuando una situación de esta magnitud se presenta.

¿Qué país tiene mayor riesgo energético en la región? ¿Es válido hacer una comparación?

Los países de la región no nos podemos comparar porque tenemos diferentes estructuras y matrices energéticas. Por ejemplo, la coyuntura en el Perú de tener un solo ducto para transportar el gas de Camisea puede ser algo único. Hay otros países que tienen una matriz más balanceada con más energía solar y eólica y menos térmica. Eso ayuda a que el impacto, en caso de una crisis energética, sea menor o no exista. No es fácil comparar realidades distintas.

– Respecto a la crisis del gas, si se demuestra que hubo error humano: ¿TGP no cobraría el seguro?, ¿cobraría solo una parte?

Yo no puedo emitir opinión sobre este tema [Marsh es el reasegurador de TGP], pero sí puedo decir que ese tipo de eventos evidencia la importancia de que las empresas cuenten con una gestión de riesgos sólida, especialmente, en términos de continuidad operativa y preparación ante interrupciones de energía qué puedan afectar la operación. Los planes y la gestión de riesgos son imprescindibles para garantizar la continuidad operativa de un negocio.

– ¿En qué consiste el plan de continuidad de un negocio?

Los planes de continuidad de negocio suelen ser planes que trabajamos los corredores de seguros con nuestros clientes, tomando en consideración una serie de variables dónde: i) identificamos los riesgos, ii) los priorizamos, trabajando sobre los que mayor impacto tienen y ii) tratamos de encontrar las medidas de mitigación para que, en la eventualidad de que ese evento se materialice, la empresa tenga el menor impacto posible.

– ¿Las grandes empresas ya están trabajando estos planes?

Las empresas ya lo están haciendo, pero vale recalcar su importancia porque fortalece la resiliencia empresarial y permite responder eficazmente a interrupciones de energía mediante la priorización de los procesos y la identificación de recursos clave. Otro tema que complementa esta iniciativa es la necesidad de que haya una gobernanza que acompañe este plan de negocios.

– ¿Es necesaria una buena gobernanza?

Y un comité de crisis. Es decir, un equipo que tenga roles definidos y acuerdos con proveedores críticos. También es necesario realizar simulacros para validar supuestos y que la respuesta genere confiabilidad en el plan de contingencia que se está implementando.

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