La cercanía de las elecciones generales en el país no parece haber incidido, hasta ahora, en las expectativas empresariales, que se mantienen optimistas ante un “panorama favorable” para las inversiones y el crecimiento económico. Así lo revela el estudio Perspectivas económicas empresariales 2025-2026, elaborado por Global Research Marketing (GRM) en alianza con Business Network International (BNI), a partir de una encuesta realizada a 300 ejecutivos de Lima Metropolitana.
Esta visión positiva se sustenta, en buena medida, en el mejor desempeño percibido durante el 2025 por parte del sector empresarial, que considera que la situación económica del año anterior fue superior a la de, al menos, los dos años previos. En ese sentido, cinco de cada 10 encuestados calificaron el 2025 como un año bueno o muy bueno; una proporción significativamente mayor al 29% de optimismo registrado en el 2024.
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Sobre esta base, el 2026 muestra señales de mejora adicionales, especialmente en el frente de la inversión. De acuerdo con el estudio, el 56% de los ejecutivos considera que la inversión será mayor este año, mientras que el 59% anticipa un ligero aumento en el presupuesto de sus empresas.

Este mayor optimismo, a su vez, está asociado a una menor preocupación estructural por el contexto político. Mientras que en el 2024 el 87% de las empresas señalaba que el escenario político tenía un impacto negativo o muy negativo en sus decisiones, para este año esa proporción se ha reducido al 54%.
Sin embargo, esta menor preocupación no implica una ausencia total de impacto, sino que este sería, más bien, acotado y transitorio, concentrándose en determinados momentos del proceso electoral.
En línea con ello, las perspectivas de crecimiento económico también resultan favorables. El 67% de los encuestados espera un crecimiento mejor o mucho mejor, en concordancia con lo anticipado por la Encuesta de Expectativas Empresariales del Banco Central de Reserva (BCR). Si bien las expectativas de crecimiento a corto plazo han mostrado una ligera corrección, se mantienen en terreno optimista. Además, las proyecciones a 12 meses apuntan a un mayor dinamismo de la economía.
Para Francisco Pujol, director nacional de BNI, este menor impacto del ruido político responde a una mayor capacidad de adaptación del sector empresarial. “Las reglas no han mejorado sustancialmente, pero las empresas han aprendido a anticipar escenarios, a apoyarse más en sus pares, contrastar decisiones y no enfrentar la incertidumbre de manera aislada”, explica.
Los riesgos
Este optimismo, sin embargo, no es ajeno a un entorno de cautela. Aunque las expectativas de inversión y crecimiento se mantienen en terreno positivo, el empresariado reconoce que el escenario económico continúa expuesto a una serie de riesgos que, si bien no alteran el sesgo favorable de fondo, sí condicionan las decisiones en el corto plazo. Según Giuliana Reyna, CEO de GRM, en los últimos cinco años los principales focos de inquietud han estado vinculados a los factores políticos y de seguridad.

En particular, la crisis política —marcada por los constantes cambios de presidentes— ha incrementado la inestabilidad del país y ha ganado peso como un riesgo clave. A ello se suma el fuerte aumento de la delincuencia y, por consiguiente, la inseguridad ciudadana, así como una elevada percepción de corrupción; factores que hoy concentran las principales preocupaciones empresariales y han desplazado a los riesgos económicos más tradicionales.
Al mismo tiempo, el abanico de riesgos no se limita al ámbito local, sino que también alcanza el plano internacional. Al respecto, Hugo Perea, economista jefe para Perú de BBVA Research, señala que el proceso electoral aún debe madurar, en la medida en que todavía no se conocen con claridad las propuestas de los candidatos ni las preferencias del electorado. “No estamos viendo eso de momento, pero suponemos que en los próximos días la campaña electoral va a intensificarse”, indicó.

La criminalidad, añade Perea, juega un rol determinante: “Si no se controla, será un inhibidor de la inversión privada y del crecimiento económico”. A ello se suma la preocupación por iniciativas del Congreso que podrían materializarse y poner en riesgo las finanzas públicas, como el incremento de las pensiones para profesores jubilados o la homologación de remuneraciones para trabajadores bajo el régimen CAS.
Desde el frente externo, Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital, advierte que “los factores geopolíticos juegan un rol importante”. Una eventual corrección en los precios de los commodities podría impactar las expectativas de crecimiento, aunque aclara que “no forma parte del escenario base”.

Asimismo, la relación comercial con Estados Unidos se mantiene bajo observación, ante la imprevisibilidad del expresidente Donald Trump y considerando la estrecha relación comercial del Perú con China, “un factor que podría atraer la atención de un eventual gobierno estadounidense y convertirse en un riesgo a monitorear”, señala el experto de Credicorp Capital.
Finalmente, Pablo Nano, subgerente de Estudios Económicos de Scotiabank, coincide con este análisis y añade un factor adicional en el ámbito local: el riesgo climático. La probabilidad de un Fenómeno El Niño representa un riesgo emergente; sin embargo, de presentarse en su versión “débil”, tendría un impacto negativo limitado sobre la actividad económica.
En la recta final
En ese contexto, el factor más cercano está vinculado al desarrollo de la campaña electoral [ver infografía]. Si bien el impacto político se intensificaría conforme se acerque la primera vuelta, los especialistas coinciden en que este se traduciría principalmente en una mayor cautela temporal más que en un deterioro significativo de las expectativas de inversión.
Tanto Credicorp Capital como BBVA Research coinciden en que el inicio del año ha transcurrido sin sobresaltos relevantes. Scotiabank, por su parte, descarta un impacto estructural en la inversión privada, aunque advierte que esta podría mostrar cierta moderación durante el primer trimestre por un efecto base (en comparación al fuerte crecimiento del año anterior).
De esta manera, GRM anticipa que, una vez superado el ruido electoral y con un panorama político definido, se registre un mayor impulso de la inversión en el segundo semestre de este 2026.






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